jueves, 9 de septiembre de 2010

SOBRE ARRIESGARSE A PULSAR BOTONES

democracia
En respuesta a "Los límites de la democracia: dilemas sobre la lógica de la violencia", del blog Tal Vez Inútil.

La libertad absoluta nunca conducirá a un mundo mejor ni más democrático. Únicamente lo haría si todos los hombres fueran justos. Es imposible. De nuevo, una utopía. Por eso la democracia plena nunca tendrá lugar de forma generalizada. A mi pesar. Porque el ser humano no es bueno ni justo por naturaleza. En muchos casos, ni siquiera cuenta con buenas intenciones.

Por tanto, aun a riesgo de parecer "represores" o "intolerantes", siempre habrá que pulsar algunos de esos botones. Más que contra algo o alguien, a favor (en defensa) de los Derechos Humanos. Por eso no se puede tolerar a los nazis, ni a la izquierda abertzale defensora (no condenadora) de ETA. Hay que pulsar el botón para defender lo que es justo, universalizable, frente a aquello que no lo es y amenaza a lo que sí. De otro modo predominarán los retrocesos.

No estoy de acuerdo con que la "Ley de partidos" haya sido represiva: la izquierda abertzale proterrorista sigue existiendo. Creo que esa "Ley" es lo único en lo que he estado de acuerdo con los dos partidos dictatoriales que nos desgobiernan. De hecho, incluso su proceder al respecto me ha parecido excesivamente suave.

Desconfío de esta nueva "tregua" de ETA. Desconfío, aún más, de las declaraciones y actuaciones (explícitas y ocultas) de los dos grandes partidos. Nunca les han preocupado los ciudadanos.

No hay que tener miedo. No te equivocarás oprimiendo el pulsador siempre que tus argumentos sean buenos, justos. En estos ejemplos lo son: NO SE PUEDE TOLERAR TODO.

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Derechos Humanos, por Antonio Fraguas, "Forges" (El País, 15-01-2002).
Fuente: El País - "Opinión. Viñetas. Forges"

"Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos."
(Karl Marx)
"La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer."
(Montesquieu)

3 comentarios:

Jesús Ruiz Pérez dijo...

Te respondo lo mismo otra vez aquí, bien que con dos adiciones al final:
Lo he confesado: mi primera reacción fue esa, acogerme a la máxima "no debe haber libertad para los enemigos de la libertad". Pero tal vez deba reformularla; lo que no se puede tolerar son las agresiones, los actos, pero las ideas, las palabras, sí. Veo un gran peligro en criminalizar, de modo preventivo, conductas que no son en sí mismas delictivas (todavía).
Respondiendo a tu acuerdo con la "Ley de Partidos", yo sí que creo que ha sido represiva: ha dejado sin representación política, sin organizaciones construidas y estructuradas a lo largo de años y sin medios de comunicación, al menos en gran medida, a un importante sector de opinión del País Vasco. Ha dado resultado, pero encuentro el medio muy cuestionable.
Tengo una inclinación que resulta más cómoda a mi naturaleza, pero dudo, Susana: hasta el fin.
Muy buena la cita de Montesquieu.

Susana R. Verano dijo...

Es tan sano dudar... Tan inteligente, como diría Borges. No hacerlo es sinónimo casi seguro de albergar prejuicios. Dudas porque tienes buenas intenciones y buenos argumentos, aunque algunos se contrapongan. Y tienes el valor de exponerlos todos, incluso aquellos pensamientos que, quizá, te avergüenzan, pero que al exponerlos pueden contribuir a clarificar algo, a ti y a otros.

Eres muy buena persona. Mejor que yo. Lo digo porque, al contrario que a ti, a mí los enemigos de la libertad me radicalizan, lo confieso, hayan o no dado el paso a los actos de violencia. Para mí las ideas, las palabras violentas o que invitan a la violencia (incluyo la no condena de los violentos, el seguidismo y/o el silencio respecto a ellos) ya son en sí mismas actos de violencia. Por eso mi tolerancia al respecto es cero. Y por eso no considero una represión perseguirlos y tratar de extinguirlos, con la ley, a como de lugar.

Esas “personas”, los enemigos de la libertad (aunque lo sean solo de boquilla), al pensar/hablar/actuar violentamente de forma continuada pierden el derecho a contar con representación política, con organizaciones construidas y estructuradas y con medios de comunicación. Son delincuentes, una amenaza para quienes ansiamos un mundo no violento, más justo, más democrático.

Susana R. Verano dijo...

¡Ah! Y te juro que también dudo. Casi hasta el final.