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domingo, 22 de marzo de 2015

LA SUPREMACÍA DEL PUEBLO FRENTE A SUS GOBERNANTES

contra la dictadura de la NO-DEMOCRACIA
“To inculcate this proud spirit of the supremacy of the people over their governors was to be the purpose of public education! Pick up today any common school history, and see how much of this spirit you will find therein. On the contrary, from cover to cover you will find nothing but the cheapest sort of patriotism, the inculcation of the most unquestioning acquiescence in the deeds of government, a lullaby of rest, security, confidence – the doctrine that the Law can do no wrong, a Te Deum in praise of the continuous encroachments of the powers of the general government upon the reserved rights of the People, shameless falsification of all acts of rebellion, to put the government in the right and the rebels in the wrong, pyrotechnic glorifications of union, power, and force, and a complete ignoring of the essential liberties...”

(Voltairine de Cleyre, Anarchism and American Traditions, 1908)


“¡Inculcar este orgulloso espíritu de la supremacía del Pueblo sobre sus gobernantes, ha de ser el propósito de la educación pública! Escoged hoy la historia de cualquier escuela y comprobad cuánto de este espíritu encontráis en ella. Al contrario, una a una no hallaréis nada excepto el patriotismo más barato, el empeño de inculcar la mayor e incuestionable aquiescencia de las hazañas de los gobiernos, una nana de tranquilidad, seguridad, confianza -la doctrina de que la Ley no puede equivocarse-, un Te Deum que elogia la continua usurpación de los derechos del Pueblo por parte de las fuerzas del Gobierno, la descarada falsificación de todo acto de rebelión, para otorgar al Gobierno la razón y a los rebeldes el error, la pirotécnica glorificación de la unión, el poder y la fuerza frente al completo desprecio de las libertades esenciales...”

(Voltairine de Cleyre, Anarquismo y tradiciones americanas, 1908) (Traducción propia)


Chicago, 1910.

«I think of those saddest of all sad words, 
the pitiful "might have been".»
(Voltairine de Cleyre)
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jueves, 1 de marzo de 2012

"EL JUEGO DE LA MUERTE" O LA AUTORIDAD SECUESTRANDO NUESTRA VOLUNTAD

 contra la dictadura global
Este documental que quiero compartir con vosotros es sin duda impresionante, escalofriante, y cualquiera diría que desesperanzador. Mediante un experimento llevado a cabo por un grupo de psicólogos franceses, expone muy claramente cómo el ser humano puede doblegarse ante la autoridad, regalar su voluntad a ésta solo porque es la autoridad y se lo pide, aunque le pida olvidarse de sus principios, incluso el más elemental: respetar la vida y evitar el sufrimiento de otro ser humano.

El experimento consiste en el seguimiento de 80 personas que se presentan voluntarias para participar en el piloto de un nuevo concurso de televisión y que, en realidad y sin saberlo, están participando en un experimento similar a los que el psicólogo Stanley Milgram realizó en Yale en los años 60 para estudiar el impacto de la autoridad en la obediencia de la población. Con esos experimentos, Milgram pretendía encontrar una explicación al sometimiento de la sociedad civil alemana a Hitler y el nazismo.

Aquí, en el falso concurso de televisión, una actriz-presentadora insta a los concursantes a que realicen descargas eléctricas a un compañero de juego cada vez que éste falle en las respuestas de un cuestionario. Podemos comprobar cuán lejos llegan en la obediencia la inmensa mayoría de ellos (80%), convirtiéndose en torturadores. Mientras, un grupo de psicólogos analiza los inquietantes resultados.

El experimento de "El juego de la muerte" es una llamada de atención sobre la obediencia ciega a la autoridad y, en concreto, el poder de manipulación de la televisión. Pero todos sabemos muy bien que esto es extrapolable al mundo en que vivimos hoy. La autoridad del capitalismo y su dictadura global, a la inmensa mayoría le parece incuestionable, aun en plena crisis originada por aquel y padecida por el pueblo, que hace lo que la autoridad le dicta, permaneciendo sumiso e insolidario, regalando su voluntad y sus principios, deshumanizado.


El juego de la muerte (Le Jeu de la mort), de Christophe Nick, 2009.

"Al final, ¿qué separa a un hombre de un esclavo? ¿El dinero? ¿El poder? No... el hombre elige, el esclavo obedece."
(Andrew Ryan, personaje de BioShock, de Ken Levine)
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jueves, 26 de enero de 2012

INDEFENSIÓN APRENDIDA

el mundo que conocemos es irreconocible
Si seguimos empeñados en atender a la convención y obedecer al poder (Estado, capitalismo, poderes fácticos del mundo global) y sus pautas, entonces los miedos, los clichés y los prejuicios acabarán devorándonos. Un buen ejemplo de manipulación, aparentemente insignificante y a pequeña escala:



Si lo aplicamos a gran escala, esto viene a ser... el mundo que conocemos, el mundo global. Hay miles de ejemplos. Algunos tan imperceptibles (neolengua, mass media, internet, la leyes), pero tan eficaces. Somos seres condicionados, manipulados, amedrentados y deprimidos. Luego si consideramos el concepto "humanidad" en su dimensión moral, entonces... ¿la humanidad está en vías de extinción?

Amenaza, presión, estrés, miedo, indefensión, incapacidad, depresión, más estrés, más miedo, más incapacidad, más depresión,... Indefensión aprendida... El poder toma el control total.

En cada momento que pasa visualizo más claramente la distopía de Zamyatin. Recuerdo: control absoluto y represión explícita o sutil del Estado sobre la vida pública y privada de sus ciudadanos y anulación de la personalidad y la individualidad. Quieren suprimir el "yo". Intentan (y lo consiguen) que únicamente haya un "nosotros", al servicio de "ellos". Utilizan la indefensión aprendida como instrumento.

Mi adorado Bertolt Brecht invitaba a no aceptar lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos difíciles, en tiempos de manipulación y dictadura global, como esta, "de confusion organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar". 

Saramago, siempre conmigo, resumió: "¡Con(s)ciencia!". Y Fromm, también conmigo, completa la idea del contraataque frente a la indefensión aprendida: "El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón". Pues eso.

Edición en inglés de Nosotros (1921), 
de Yevgueny Zamyatin
Fuente: Boo Font


"Prefiero equivocarme a mi manera que tener razón a la manera de otro."
"Al mundo solo lo mantienen vivo los herejes."
(Yevgueny Zamyatin)
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sábado, 18 de junio de 2011

365 DÍAS SIN SARAMAGO: "¡CONCIENCIA!"

contra la dictadura global
Saramago habría acampado, habría debatido en las asambleas, ...habría salido a la calle todos los días para indignarse, para defender lo que es de justicia y denunciar lo que no, y para apoyar a los suyos, masacrados y objeto de mofa por parte de quienes no lo son. Voy a pensar que, como yo le llevo siempre conmigo, pues está haciendo todo eso. Él siempre será mi gran imprescindible. Me atrevo a decir: el imprescindible universalizable.

"El poder y la palabra, la palabra y el poder, la palabra del poder, el poder de la palabra, la palabra sin poder, el poder sin palabra, y se podría añadir algo más... Que el poder tiene la palabra, la tiene; además, hace un uso desmesurado de ella, sólo basta leer los periódicos, esa especie de inundación de palabras que ahogan. La luz más funcional, más eficaz de la palabra la tienen los escritores, los intelectuales, los científicos, los sociólogos... Parece que uno se siente agobiado por la palabra que no nos pertenece.

No todas las palabras le pertenecen al poder, pero parece que las ha usurpado. Pero eso tiene alguna explicación, supongo. (...) Las palabras que usamos para expresar el mundo se transformaron en una especie de muro que nos impide que usemos las que el mundo necesita para cambiar, o por lo menos para tener parte en el cambio. (...) Ese es el drama, el drama de la ciudadanía que baja a la calle a protestar y pone carteles y lleva pancartas, eslógans, cosas que riman, cosas que no riman, esa especie de fiesta de la protesta."

(José Saramago en "Reflexiones sobre la Historia y otros enunciados", artículo-entrevista de Eduardo Miranda Arrieta en Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, julio-diciembre, nº42. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, México, pp. 115-150).

Cáceres, 23 de febrero de 1999:



"Si no nos defendemos, el gato de la globalización acabará por engullir al ratón de los derechos humanos. La globalización es un totalitarismo."
(José Saramago)
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lunes, 11 de enero de 2010

PANOPTISMO: UN MUNDO A LO BENTHAM

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En torno a escáneres desnudadores en aeropuertos y demás instalaciones públicas, cámaras de vigilancia en todas partes, vidas en microchips, tarjetas de todo, teléfonos móviles... y otros instrumentos panópticos; y en plena relectura de Foucault... 

En 1791, el jurista y filósofo inglés Jeremy Bentham diseñó, por encargo de Jorje III, un modelo de prisión, el Panopticon. El término es etimológicamente griego y viene a significar observar (-opticon) a todos (pan-). Y esa era la idea, vigilar a los prisioneros desde un punto, con la ventaja de no ser visto por los vigilados, que no sabrían si están siendo observados o no. Se trataba de un edificio circular, anular, dividido en celdas y con una torre de vigilancia en el centro (ver fotos). Cada celda contaría con dos ventanas: una exterior para la entrada de la luz y otra interior que permitiría la vigilancia desde la torre. Los presos permanecerían aislados unos de otros por paredes y serían observados por el vigilante de la torre, oculto en su interior tras persianas venecianas y ayudado de conexiones laberínticas que evitarían ruidos o destellos de luz que delataran su presencia.

Diseño del Panóptico de Bentham
Fuente: Wikipedia - "Panóptico"

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Presidio Modelo, Cuba, construida en los años 20 (foto de 2005)
Fuente: Panopticam FS
 
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Se trataba de una nueva tecnología arquitectónica de observación susceptible de trascender al ejército, a la educación, a las fábricas, a la vía pública y, por qué no, al hogar de cada individuo. Decía Bentham que se antojaba necesaria una mirada vigilante y que, cada uno, al sentirla pesar sobre sí, terminaría por interiorizarla con el fin de aprender a vigilarse a sí mismo y de evitar con ello los delitos, el mal. Vigilar educativamente a todos los individuos para evitar males mayores. ¿Os suena? Aunque se criticó mucho ese modelo de control, la mayoría de cárceles, fábricas, escuelas y otros edificios públicos y privados comenzaron a construirse teniendo en cuenta estas ideas.

Todo ello fue diseccionado, analizado y criticado por el siempre necesario Michel Foucault en Vigilar y castigar, una lectura imprescindible. Foucault establecía comparaciones entre la sociedad actual (Vigilar y castigar es de 1975, pero permanece vigente) y los Panópticos de Bentham: un Hermano Mayor orwelliano que vigila a los prisioneros sin ser visto. Dice que, mediante la "óptica de la vigilancia", la sociedad actual ejercita sus sistemas de control de "poder-conocimiento" (los dos términos los utiliza como uno). Asegura que en todos los ámbitos sociales se da la circunstancia de la vigilancia y la idea de "prisión continua": carceleros, policías, trabajadores sociales, maestros... hasta en el trabajo diario de cada uno y en la vida cotidiana. Deliberadamente o no, estamos vigilados y nos vigilamos unos a otros. Es una estrategia del Estado, que persigue una "normalización" generalizada mediante el control de todos los individuos. 

Nikolaus H. Julius estaba en lo cierto, al contrario de lo que puede parecer, realmente no somos una civilización del espectáculo, sino una civilización de individuos privados controlados y vigilados obsesivamente por el Estado:
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"La Antigüedad había sido una civilización del espectáculo. "Hacer accesible a una multitud de hombres la inspección de un pequeño número de objetos": a este problema respondía la arquitectura de los templos, de los teatros y de los circos. Con el espectáculo predominaban la vida pública, la intensidad de las fiestas, la proximidad sensual. En estos rituales en los que corría la sangre, la sociedad recobraba vigor y formaba por un instante como un gran cuerpo único. La edad moderna plantea el problema inverso: "Procurar a un pequeño número, o incluso a uno solo la visión instantánea de una gran multitud." En una sociedad donde los elementos principales no son ya la comunidad y la vida pública, sino los individuos privados de una parte, y el Estado de la otra, las relaciones no pueden regularse sino en una forma exactamente inversa del espectáculo: "Al tiempo moderno, a la influencia siempre creciente del Estado, a su intervención cada día más profunda en todos los detalles y todas las relaciones de la vida social, le estaba reservado aumentar y perfeccionar sus garantías, utilizando y dirigiendo hacia este gran fin la construcción y la distribución de edificios destinados a vigilar al mismo tiempo a una gran multitud de hombres."

(Michel Foucault, Vigilar y castigar, citando a N.H. Julius y su Lecciones sobre las prisiones).
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En conclusión:

"Julius leía como un proceso histórico consumado lo que Bentham había descrito como un programa técnico. Nuestra sociedad no es la del espectáculo, sino de la vigilancia; bajo la superficie de las imágenes, se llega a los cuerpos en profundidad; detrás de la gran abstracción del cambio, se persigue el adiestramiento minucioso y concreto de las fuerzas útiles; los circuitos de la comunicación son los soportes de una acumulación y de una centralización del saber; el juego de los signos define los anclajes del poder; la hermosa totalidad del individuo no está amputada, reprimida, alterada por nuestro orden social, sino que el individuo se halla en él cuidadosamente fabricado, de acuerdo con toda una táctica de las fuerzas y de los cuerpos. Somos mucho menos griegos de lo que creemos. No estamos ni sobre las gradas ni sobre la escena, sino en la máquina panóptica, dominados por sus efectos de poder que prolongamos nosotros mismos, ya que somos uno de sus engranajes."
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(Michel Foucault, Vigilar y castigar).

Postal de "1984", de George Orwell
Fuente: Revista Amauta - "Welcome To Orwell's World (2010)"

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"La guerra es paz,
la ignorancia es fuerza,
la libertad es esclavitud"
(George Orwell, 1984)

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