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viernes, 15 de mayo de 2020

15M... Y EL DISCURSO QUE IMPORTA, DE NUEVO



Hoy es 15-M... "¿Y qué?", dirán muchos.

Pues eso, que somos menos libres que hace 9 años por estas fechas, entre acampada y asamblea. Somos más decadentes en nuestra manera de estar en el mundo (con respecto a los demás y al planeta), menos despiertos y más tontos (porque no aprendemos y no queremos aprender), más egoístas y egocéntricos (mientras haya para mí, que se mueran los demás, los migrantes, los que buscan ayuda y refugio), más temerosos de todo (porque permitimos que nos amedrenten), menos solidarios y menos justos (porque dejamos hacer a los burgueses,
a los que mandan, hacer y deshacer a su antojo, para que prosiga la injusticia)...

Pues eso, el lejano y ajeno 15M.

Quiero recuperar esta publicación de hace tres años. Qué mejor que el anarquista más conocido de la historia del cine para recordárnoslo. Y esta fue la primera vez que habló en una peli...




"I’m sorry, but I don’t want to be an emperor. That’s not my business. I don’t want to rule or conquer anyone. I should like to help everyone - if possible - Jew, Gentile, black man, white... We all want to help one another. Human beings are like that. We want to live by each other’s happiness, not by each other’s misery. We don’t want to hate and despise one another. In this world there is room for everyone. And the good earth is rich and can provide for everyone. The way of life can be free and beautiful, but we have lost the way.

Greed has poisoned men’s souls, has barricaded the world with hate, has goose-stepped us into misery and bloodshed. We have developed speed, but we have shut ourselves in. Machinery that gives abundance has left us in want. Our knowledge has made us cynical. Our cleverness, hard and unkind. We think too much and feel too little. More than machinery we need humanity. More than cleverness we need kindness and gentleness. Without these qualities, life will be violent and all will be lost….

The aeroplane and the radio have brought us closer together. The very nature of these inventions cries out for the goodness in men - cries out for universal brotherhood - for the unity of us all. Even now my voice is reaching millions throughout the world - millions of despairing men, women, and little children - victims of a system that makes men torture and imprison innocent people.

To those who can hear me, I say: do not despair. The misery that is now upon us is but the passing of greed, the bitterness of men who fear the way of human progress. The hate of men will pass, and dictators die, and the power they took from the people will return to the people. And so long as men die, liberty will never perish.

Soldiers! don’t give yourselves to brutes - men who despise you, enslave you, who regiment your lives, tell you what to do, what to think and what to feel! Who drill you, diet you, treat you like cattle, use you as cannon fodder. Don’t give yourselves to these unnatural men - machine men with machine minds and machine hearts! You are not machines! You are not cattle! You are men! You have the love of humanity in your hearts! You don’t hate! Only the unloved hate - the unloved and the unnatural! Soldiers! Don’t fight for slavery! Fight for liberty!

In the 17th Chapter of St Luke it is written: “The Kingdom of God is within man”. Not one man nor a group of men, but in all men! In you! You, the people have the power, the power to create machines. The power to create happiness! You, the people, have the power to make this life free and beautiful, to make this life a wonderful adventure.

Then, in the name of democracy, let us use that power, let us all unite. Let us fight for a new world, a decent world that will give men a chance to work, that will give youth a future and old age a security. By the promise of these things, brutes have risen to power. But they lie! They do not fulfil that promise. They never will!

Dictators free themselves but they enslave the people! Now let us fight to fulfil that promise! Let us fight to free the world, to do away with national barriers, to do away with greed, with hate and intolerance. Let us fight for a world of reason, a world where science and progress will lead to all men’s happiness. Soldiers! In the name of democracy, let us all unite!"

Final speech from The Great Dictator (1940), by Charles Chaplin.


******

"Lo siento, pero no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio. No quiero mandar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todos, si fuera posible, judíos, gentiles, negros, blancos... Todos queremos ayudarnos unos a otros. Los seres humanos somos así. Queremos vivir para la felicidad del otro, no para su miseria. No queremos odiar y despreciar al prójimo. En este mundo hay lugar para todos. Y nuestra Tierra es rica y puede alimentar a todos. La vida puede ser libre y hermosa, pero hemos perdido el rumbo.

La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado barricadas de odio en el mundo, nos ha hundido en la miseria y el derramamiento de sangre. Hemos desarrollado la velocidad, pero nos hemos encerrado en nosotros mismos. La maquinaria que nos da la abundancia nos ha sumido en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y desagradables. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo estará perdido...

El avión y la radio nos han acercado. La naturaleza misma de estos inventos clama por la bondad en el hombre, grita por la fraternidad universal, por la unidad de todos. Incluso ahora mi voz llega a millones en el mundo, millones de desdichados hombres, mujeres y niños, víctimas de un sistema que lleva al hombre a torturar y encarcelar a inocentes.

A quienes pueden oírme, les digo: no desesperéis. La desgracia que nos ahoga no es más que la muerte de la codicia, la amargura de los hombres que temen el progreso del ser humano. El odio de los hombres pasará, los dictadores morirán y el poder que le arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres den la vida por ella, la libertad nunca perecerá.

¡Soldados! ¡No os sometáis a las bestias, a los hombres que os desprecian y os esclavizan, a quienes reglamentan vuestras vidas y os dicen qué debéis hacer, pensar y sentir! ¡A quienes os maltratan, martirizan y tratan como ganado, a quienes os utilizan como carne de cañón! ¡No os sometáis a estos engendros, hombres-máquina con mentes y corazones de máquina! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Vosotros no sois ganado! ¡Vosotros sois hombres! ¡Poseéis el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiáis! ¡Sólo los desprovistos de amor odian, ellos y los engendros! ¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!

En el Versículo XVII de San Lucas está escrito: "El Reino de Dios está dentro del Hombre". No en un hombre, no en un grupo de hombres, ¡en todos los hombres! ¡En vosotros! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder para crear máquinas, ¡el poder para crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder para lograr que esta vida sea libre y hermosa, para hacer de ella una aventura maravillosa."

(Traducción propia)

Fuente: IMDb

lunes, 2 de marzo de 2020

TODO SER HUMANO ES SAGRADO


Que en el siglo XXI siga siendo necesario defender en todas partes, una y otra vez, una premisa -una verdad- que es de sentido común, absoluta, universal y universalizable, y que deba hacerse en la nación supuestamente más "democrática" del planeta, dice mucho del mundo en el que vivimos. Lo dice todo. Y sí, los gobiernos en general y la clase política en particular son el reflejo de las sociedades que les votan. Al menos nos quedan las personas que les hacen frente con valentía y en voz alta y clara...





"Cada vez que se invoca la libertad religiosa se hace en nombre del fanatismo y la discriminación. Estoy harta de esto.

En esta sesión estoy experimentando una lucha interna sobre si responder o abordar esta cuestión como legisladora o desde la perspectiva de una mujer de fe. Porque no puedo... Es muy difícil sentarse aquí y escuchar esos argumentos fundamentados en la Biblia, la larga historia de este país utilizándolos, abusando de las Sagradas Escrituras como arma arrojadiza para justificar la intolerancia. Lo han hecho los supremacistas blancos, todos aquellos que justificaron la esclavitud, quienes lucharon contra la integración... Y seguimos viéndolo hoy.

A veces, especialmente desde este cuerpo [mujer hispana nacida en EEUU, hija de emigrantes portorriqueños], siento como si el mismísimo Jesucristo atravesara estas puertas para volver a decirnos lo que ya nos dijo hace miles de años. Que deberíamos amar a nuestro vecino y a nuestro enemigo, que deberíamos acoger al extranjero, que hemos de luchar por todos y cada uno de nosotros. Que es más fácil para un camello atravesar el ojo de una aguja que para un hombre rico alcanzar el reino de los cielos. Porque el hombre sería condenado por radical y rechazado a las puertas de ese reino.

Yo sé, y esto es parte de mi fe, que todas las personas son sagradas. Todas las personas son valiosas. Incondicionalmente. Y eso es lo que significa la fe y lo que nos impulsa a transformar. La incondicionalidad. No se trata de que dependa de nosotros o no amar a determinadas personas. Debemos amar a todas las personas.

No hay nada de sagrado en negar la asistencia sanitaria a un ser humano. No importa quién sea, su procedencia o su identidad. No hay nada de sagrado en cerrarle la puerta de un hospital. No hay nada de sagrado en separar a un niño de su familia. Y no hay nada sagrado en convertir en ley la discriminación.

Estoy cansada de los ataques y prejuicios contra ciertas comunidades en nombre de la fe. Porque la libertad religiosa sólo se está invocando en nombre del fanatismo y la discriminación. Estoy harta de esto. Mi fe me impele a tratar a este señor como sagrado porque lo es. Porque su vida es sagrada. Porque a nadie le puede ser negado nada a lo que yo tengo derecho. Somos iguales ante la ley y somos iguales, según la fe, a los ojos del mundo.

Por eso tengo que decir esto ahora, porque es sumamente inquietante, ya no sólo lo que está ocurriendo aquí, sino también lo que esta administración [Trump] está promoviendo: la idea de que la religión y la fe justifican la exclusión. No tenemos derecho. No tenemos derecho a negar la asistencia médica. Lo que está en nuestras manos y es nuestra obligación es alimentar al hambriento, vestir al pobre, proteger a los niños y amar a todas las personas como a nosotros mismos."


(Alexandria Ocasio-Cortez)

[traducción propia]

https://colorblindchristians.com/2017/02/13/the-heresy-of-nationalist-christianity/


lunes, 10 de febrero de 2020

JOAQUIN PHOENIX'S SPEECH


Él siempre ha sido así, un sinvergüenza, un tipo difícil -como él dice-, pero una gran persona, con conciencia, principios y valentía, en sus palabras y en sus actos, a diferencia de la inmensa mayoría de los personajes públicos (y no públicos). Ocurre que hay que ganar un Oscar para tener un buen altavoz y que todo el mundo escuche lo obvio, lo que es de sentido común. 

Honestamente, yo no soy tan optimista como ahora parece serlo Joaquin Phoenix. Creo que mañana todo el mundo ya se habrá olvidado de sus palabras y el ser humano (el privilegiado) continuará con su modo de vida egoísta, consumista, despiadado y saqueador de los recursos del planeta. A la historia y a la actualidad me remito.




"No me siento por encima de ninguno de mis compañeros nominados o de cualquier persona en esta sala porque compartimos el mismo amor, el amor por el cine. Y esta forma de expresión me ha dado la vida más extraordinaria. No sé lo que sería sin esto. Pero creo que el regalo más grande que me ha dado a mí y a muchos de los que estamos aquí es la oportunidad de utilizar nuestra voz por aquellos que no la tienen.

He pensado mucho en algunos de los inquietantes asuntos a los que nos estamos enfrentando colectivamente. Y creo que a veces sentimos o nos hacen sentir que defendemos diferentes causas. Pero yo sólo veo causas comunes. Considero que cuando hablamos de desigualdad de género, de racismo, de derechos de los homosexuales, de los indígenas, de los animales, estamos hablando de la lucha contra la injusticia. Hablamos de la lucha contra la creencia de que una nación, un pueblo, una raza, un género o una especie tiene derecho a dominar, controlar, utilizar y explotar a otra con impunidad.

Pienso que nos hemos desconectado del mundo natural. Y muchos de nosotros somos culpables de este punto de vista egocéntrico, de la creencia de que somos el centro del universo. Invadimos la naturaleza y saqueamos sus recursos. Nos creemos con derecho a inseminar una vaca artificialmente y, cuando da a luz, le robamos a su cría, a pesar de los inequívocos gritos de angustia de la madre. Y luego tomamos su leche, destinada al ternero, y la vertemos en nuestro café y en nuestros cereales.

Creo que nos da miedo la idea del cambio personal porque pensamos que tenemos que sacrificar algo. Pero los seres humanos somos capaces de ser inventivos, creativos e ingeniosos. Y cuando lo hacemos con amor y compasión como principios que nos guían, podemos crear, desarrollar e implementar sistemas de cambio beneficiosos para todos los seres vivos y para el medioambiente.

Yo he sido un sinvergüenza, un egoísta y hasta cruel a veces. Alguien con quien ha sido difícil lidiar. Pero me siento agradecido. Porque muchos de vosotros me habéis dado una segunda oportunidad. Y creo que es entonces cuando sacamos lo mejor de nosotros, cuando nos apoyamos los unos a los otros, no cuando nos anulamos mutuamente por errores del pasado. Porque cuando nos ayudamos a crecer, cuando nos educamos recíprocamente, cuando nos guiamos mutuamente hacia la redención, es cuando obtenemos lo mejor de la humanidad.

Cuando mi hermano [River Phoenix] tenía 17 años escribió esta canción: 'Corre al rescate con amor, y la paz te seguirá'."

Discurso de Joaquin Phoenix tras ganar el Oscar a mejor actor (10 de febrero de 2020)


lunes, 15 de mayo de 2017

EL GRAN DISCURSO


Y entonces el genio mudo anarquista Charles Chaplin decidió hablar por primera vez en una película...




"I’m sorry, but I don’t want to be an emperor. That’s not my business. I don’t want to rule or conquer anyone. I should like to help everyone - if possible - Jew, Gentile, black man, white... We all want to help one another. Human beings are like that. We want to live by each other’s happiness, not by each other’s misery. We don’t want to hate and despise one another. In this world there is room for everyone. And the good earth is rich and can provide for everyone. The way of life can be free and beautiful, but we have lost the way.

Greed has poisoned men’s souls, has barricaded the world with hate, has goose-stepped us into misery and bloodshed. We have developed speed, but we have shut ourselves in. Machinery that gives abundance has left us in want. Our knowledge has made us cynical. Our cleverness, hard and unkind. We think too much and feel too little. More than machinery we need humanity. More than cleverness we need kindness and gentleness. Without these qualities, life will be violent and all will be lost….

The aeroplane and the radio have brought us closer together. The very nature of these inventions cries out for the goodness in men - cries out for universal brotherhood - for the unity of us all. Even now my voice is reaching millions throughout the world - millions of despairing men, women, and little children - victims of a system that makes men torture and imprison innocent people.

To those who can hear me, I say: do not despair. The misery that is now upon us is but the passing of greed, the bitterness of men who fear the way of human progress. The hate of men will pass, and dictators die, and the power they took from the people will return to the people. And so long as men die, liberty will never perish.

Soldiers! don’t give yourselves to brutes - men who despise you, enslave you, who regiment your lives, tell you what to do, what to think and what to feel! Who drill you, diet you, treat you like cattle, use you as cannon fodder. Don’t give yourselves to these unnatural men - machine men with machine minds and machine hearts! You are not machines! You are not cattle! You are men! You have the love of humanity in your hearts! You don’t hate! Only the unloved hate - the unloved and the unnatural! Soldiers! Don’t fight for slavery! Fight for liberty!

In the 17th Chapter of St Luke it is written: “The Kingdom of God is within man”. Not one man nor a group of men, but in all men! In you! You, the people have the power, the power to create machines. The power to create happiness! You, the people, have the power to make this life free and beautiful, to make this life a wonderful adventure.

Then, in the name of democracy, let us use that power, let us all unite. Let us fight for a new world, a decent world that will give men a chance to work, that will give youth a future and old age a security. By the promise of these things, brutes have risen to power. But they lie! They do not fulfil that promise. They never will!

Dictators free themselves but they enslave the people! Now let us fight to fulfil that promise! Let us fight to free the world, to do away with national barriers, to do away with greed, with hate and intolerance. Let us fight for a world of reason, a world where science and progress will lead to all men’s happiness. Soldiers! In the name of democracy, let us all unite!"

Final speech from The Great Dictator (1940), by Charles Chaplin.


******

"Lo siento, pero no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio. No quiero mandar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todos, si fuera posible, judíos, gentiles, negros, blancos... Todos queremos ayudarnos unos a otros. Los seres humanos somos así. Queremos vivir para la felicidad del otro, no para su miseria. No queremos odiar y despreciar al prójimo. En este mundo hay lugar para todos. Y nuestra Tierra es rica y puede alimentar a todos. La vida puede ser libre y hermosa, pero hemos perdido el rumbo.

La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado barricadas de odio en el mundo, nos ha hundido en la miseria y el derramamiento de sangre. Hemos desarrollado la velocidad, pero nos hemos encerrado en nosotros mismos. La maquinaria que nos da la abundancia nos ha sumido en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y desagradables. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo estará perdido...

El avión y la radio nos han acercado. La naturaleza misma de estos inventos clama por la bondad en el hombre, grita por la fraternidad universal, por la unidad de todos. Incluso ahora mi voz llega a millones en el mundo, millones de desdichados hombres, mujeres y niños, víctimas de un sistema que lleva al hombre a torturar y encarcelar a inocentes.

A quienes pueden oírme, les digo: no desesperéis. La desgracia que nos ahoga no es más que la muerte de la codicia, la amargura de los hombres que temen el progreso del ser humano. El odio de los hombres pasará, los dictadores morirán y el poder que le arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres den la vida por ella, la libertad nunca perecerá.

¡Soldados! ¡No os sometáis a las bestias, a los hombres que os desprecian y os esclavizan, a quienes reglamentan vuestras vidas y os dicen qué debéis hacer, pensar y sentir! ¡A quienes os maltratan, martirizan y tratan como ganado, a quienes os utilizan como carne de cañón! ¡No os sometáis a estos engendros, hombres-máquina con mentes y corazones de máquina! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Vosotros no sois ganado! ¡Vosotros sois hombres! ¡Poseéis el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiáis! ¡Sólo los desprovistos de amor odian, ellos y los engendros! ¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!

En el Versículo XVII de San Lucas está escrito: "El Reino de Dios está dentro del Hombre". No en un hombre, no en un grupo de hombres, ¡en todos los hombres! ¡En vosotros! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder para crear máquinas, ¡el poder para crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder para lograr que esta vida sea libre y hermosa, para hacer de ella una aventura maravillosa."

(Traducción propia)

Fuente: IMDb

sábado, 23 de marzo de 2013

MEDIO PAN Y UN LIBRO (Federico García Lorca)

 el alma se muere de vacío o de belleza
Me horroriza pensar en mi existencia sin Lorca, Saramago, Freire y Sócrates. Son los cuatro pilares de mi vida, de mi pensamiento, de mi sensibilidad. Estoy absolutamente convencida de que sin ellos yo sería otra persona, una persona peor, una persona banal. Como no haber nacido o haberlo hecho en otro cuerpo, en otra vida. Pienso en mi abuelo y... Si alguna vez perdiese la memoria, si los olvidase, ya no sería yo. 

Hablo en presente, porque ellos siguen vivos:

"Somos seres condicionados pero no determinados", afirma Freire. Somos "cuentos de cuentos contando cuentos, Nada", asevera Saramago. Somos las preguntas (que hacemos) y las respuestas escuchadas, mantiene Sócrates. Somos lo que odiamos, sugiere Sófocles. Somos lo que amamos, asegura San Agustín. Somos lo que recordamos, sostiene Borges...

...Y somos los libros que leemos, concluye Lorca...

 Federico García Lorca recitando un poema en el escenario 
del teatro Avenida, Buenos Aires, el 13 de octubre de 1933.
Fuente: Voces del desierto - "En torno al poeta Federico García Lorca y su pasión argentina (III)" 

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí  violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.”
 .
(Federico García Lorca. "Medio pan y un libro". Discurso de inauguración de la biblioteca de su pueblo, Fuente Vaqueros, en septiembre de 1931.)

 Federico García Lorca
Fuente: brooklyn death blog 
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"Dejaría en este libro toda mi alma"
(Federico García Lorca)
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viernes, 21 de octubre de 2011

DE CÓMO LEONARD COHEN CONSIGUIÓ "SU CANCIÓN" Y NOS LA REGALÓ A TODOS

ídolos eternos
Creo que lo he dicho un millón de veces, pero da igual, lo diré un millón de veces más: AMO A LEONARD COHEN. Así, con mayúsculas, negrita y subrayado. Y no me causa ningún pudor reconocer que hoy, frente a la tele (la he prendido con el único propósito de verle y escucharle), me he emocionado, he sonreído y he llorado escuchándole. Supongo que con él siempre estoy predispuesta. Aún así, que se trata de un hombre maravilloso se me antoja un hecho objetivo.

El poeta y cantante canadiense ha recogido el premio Príncipe de Asturias de las Letras y, en un discurso improvisado y emotivo, ha contado una historia hermosísima, una historia real que es la semilla y la explicación de su vida artística... y humana.

Ya conocíamos su pasión por Lorca desde que, siendo muy joven, entró en una librería de su Montreal natal, escogió al azar una antología poética y se enamoró para siempre del poeta de Granada, absolutamente mágico y eternamente inspirador para él. (Ya somos dos).

Pero desconocíamos la historia de su otro numen: un joven español a quien conoció en un parque también de Montreal, que le enseñó a tocar la guitarra y que se suicidó inesperada e inexplicablemente para Cohen. Agradecido, de ese joven, de Lorca y de España ha dicho que han inspirado todo lo bueno de su obra desde el principio. Esa que nos ha regalado a todos. Nada más y nada menos.

Se ha desprendido un momento de su inseparable sombrero, como si desnudara su alma, mostrándola y entregándola a todos, y unos segundos después su voz profunda y aterciopelada, más que sonar y narrar, ha acariciado y besado delicadamente la historia: el chocolate y los cacahuetes del minibar del hotel, su ligera guitarra española de la calle Gravina, sus obsesiones artísticas y humanas, Lorca, el parque en Montreal, el joven español que tocaba la guitarra y que fue su maestro y el origen de todo... Pero mejor escuchadle...


El discurso completo traducido:

Es un gran honor estar aquí ante ustedes esta noche, aunque quizá, como el gran maestro Riccardo Muti, no estoy acostumbrado a estar ante un público sin una orquesta detrás. Haré lo que pueda como solista. Anoche no logré dormir, pasé la noche en vela pensando en qué podía decir hoy aquí. Y después de comerme todas las chocolatinas y cacahuetes del minibar garabateé unas pocas palabras, pero dudo que haga falta referirse a ellas. Obviamente, estoy muy emocionado por el reconocimiento de la fundación. Pero he venido esta noche a expresar otro tipo de gratitud que espero poder contar en tres o cuatro minutos.

Cuando estaba haciendo el equipaje en Los Ángeles estaba inquieto porque siempre he sentido cierta ambigüedad sobre los premios por la poesía. La poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Así que me siento un poco como un charlatán por aceptar un premio por una actividad que yo no controlo. Es decir, si supiera de dónde vienen las canciones las haría con más frecuencia.

Haciendo el equipaje para venir, sentí la necesidad de coger mi guitarra. Tengo una guitarra Conde, fabricada en España en la gran tienda de artesanía del número 7 de la calle Gravina [Sevilla]. Un hermoso instrumento que adquirí hace más de 40 años. La saqué de la caja, la sostuve y parecía hecha de helio, muy ligera. Me acerqué ese hermoso diseño a la cara y olí la fragancia de la madera viva. Inhalé la fragancia de la madera viva. Sepan que la madera nunca muere. Inhalé la fragancia del cedro, tan fresco como el primer día en que adquirí la guitarra. Y una voz parecía decirme: "Eres un hombre viejo y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a quien la merece: el suelo del que esta fragancia proviene". Por eso he venido esta noche aquí para agradecer a la tierra y el alma de este pueblo que me ha dado tanto. Porque igual que un hombre no es un DNI, una calificación de deuda tampoco es un país.

Hoy ustedes saben de mi fuerte asociación y confraternización con el poeta Federico García Lorca. Puedo decir que cuando era joven e inexperto y anhelaba una voz, estudiaba a los poetas ingleses. Llegué a conocer bien su trabajo y copié sus estilos. Pero no logré encontrar la voz. Fue únicamente cuando leí, incluso traducidas, las obras de Lorca, que comprendí que había una voz. No es que copiara su voz, no me atrevería, es que me dio permiso para descubrir mi propia voz, para ubicar mi yo, un yo que aún no está terminado, un yo que lucha por su propia existencia.

Y al hacerme mayor supe que las instrucciones venían con esa voz. ¿Y qué instrucciones eran esas? Pues eran nunca lamentarse por la pérdida. Y si queremos expresar la gran e inevitable derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza. Así que ya tenía una voz, pero no tenía el instrumento, no tenía la canción para expresarla. Y ahora voy a contarles brevemente la historia de cómo conseguí mi canción.

Yo era un guitarrista indiferente. Aporreaba los acordes y solo me sabía unos cuantos. Me sentaba con mis amigos, bebía y cantaba las canciones de la época, pero nunca me vi como un músico o un cantante. Un día, a principios de los años sesenta, estaba de visita en casa de mi madre, en Montreal. Su casa estaba cerca de un parque con una pista de tenis donde íbamos a ver jugar a los jóvenes tenistas y a disfrutar del deporte. Me di una vuelta por este parque, que conocía de mi infancia, y allí había un hombre joven tocando una guitarra flamenca. Estaba rodeado por dos o tres chicos y chicas, escuchándole. Me encantó la manera en que tocaba. Había algo en esa manera de tocar que me cautivó. Esa era la manera en que yo quería tocar y que sabía que nunca sería capaz de llegar a tocar.

Y me senté allí con los otros oyentes durante unos momentos. Después hubo un silencio, un silencio que me pareció apropiado para preguntarle si podía darme lecciones de guitarra. Él era un joven español y solo pudimos comunicarnos mediante mi mal francés y su mal francés. Él no hablaba inglés. Pero estuvo de acuerdo en darme lecciones de guitarra. Le señalé la casa de mi madre, que podía verse desde la pista de tenis, y quedamos, acordando el precio. Al día siguiente vino a casa de mi madre y me dijo: "Déjame escucharte tocar algo". Lo hice y me replicó: "No tienes ni idea, verdad?". Le contesté: "Pues no, ni idea". Cogió la gitarra y dijo: "Antes que nada, déjame afinarla, está completamente desafinada". Mientras la afinaba me comentaba: "No es una mala guitarra". No era una Conde pero no era una mala guitarra. Luego me la devolvió y dijo: "Toca ahora". No pude tocar mucho mejor. La cogió otra vez y me dijo: "Te voy a enseñar unos acordes". Volvió a tomar la guitarra y produjo un sonido de esa guitarra que nunca había oído. Tocó una secuencia rápida de acordes y luego me explicó dónde tenía que poner los dedos y me dijo otra vez: "Ahora toca". Fue un desastre. Me dijo: "Mañana vuelvo".

Al día siguiente, empezamos de nuevo con esos seis acordes y su progresión. Muchas canciones flamencas se basan en ellos. Mejoré un poco ese día. Al tercer día la cosa mejoró aún más. Aunque no coordinaba bien los dedos, aprendí los seis acordes. Iba bastante bien. Al día siguiente no vino. Dejó de venir. Como yo tenía el número de teléfono de la pensión en Montreal donde se alojaba, llamé para preguntarle por qué no había venido. Allí me contaron que se había quitado la vida, que se había suicidado. Yo no sabía nada sobre este hombre. No sabía de qué parte de España era, por qué había venido a Montreal, por qué se había quedado allí, por qué había aparecido en esa pista de tenis... No sabía por qué se había quitado la vida. Por supuesto, sentí una enorme tristeza.

Nunca antes había contado esto en público. Pero esos seis acordes, esa pauta de sonido, han sido la base de todas mis canciones y de toda mi música. Por eso quizá ahora puedan comenzar a entender la dimensión del agradecimiento que siento hacia este país. Todo lo que han encontrado favorable en mi obra viene de este lugar. Todo lo que han encontrado favorable en mis canciones y mi poesía está inspirado por esta tierra. Así que les doy las gracias por la cálida hospitalidad con la que han recibido mi trabajo, porque es realmente de ustedes y simplemente me han permitido poner mi firma al final de la última página. Muchas gracias, damas y caballeros.

(Traducción propia a partir de ElPais.com, "Todo empezó en esta tierra")

 Leonard Cohen emocionado durante su homenaje en el 
Teatro Jovellanos de Gijón, 19 de octubre de 2011.

"Si queremos expresar la gran e inevitable derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza."
(Leonar Cohen)
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