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sábado, 26 de marzo de 2022

#cadavidacuenta

 

"Un maravilloso equipo humano.
Semanas a bordo del viejo #OpenArms protegiendo la vida y la dignidad de las personas, lejos de los focos y de la noticia, en el mayor agujero negro del planeta, la frontera más mortífera.
Gracias #Mision89 ❤️
#cadavidacuenta

📸 @antonio_sempere00

Ayúdanos a seguir."

Openarms.es

Puede ser una imagen de 13 personas y personas de pie 

Fuente: ProActiva Open Arms (Facebook)

 

domingo, 3 de enero de 2021

NO ES EL AÑO, SON LAS PERSONAS... O HISTORIAS DE LA EMIGRACIÓN

 

El 2020 no ha sido un año horrible, como dicen. Lo horrible, igual que siempre, han sido la mayoría de las personas (sobre todo las occidentales y su clase política), que continuarán siendo igual de horribles en el 2021 y siguientes. No me cabe ninguna duda. 

Que se lo digan a ellos, los del vídeo, a los que pueden contarlo y a los que no. Bueno, a estos últimos no se lo pueden decir. Aunque la mayoría de los europeos nunca le dirán nada honesto y decente a nadie. Así de horribles son, lo mismo que sus pandemias biológicas y mentales.

"Una familia, una vida que apenas comienza.
Todo normal si no fuera porque huyeron de su país,soportaron abusos indescriptibles #Libia ,vieron la muerte en alta mar #Med y ahora les cobija la cubierta de un viejo barco humanitario de voluntarios
Todo “normal” #OpenArms
Imagen @guillemtrius
Este año, tienes #UNPapelMuyImportante
Ayúdanos a seguir."
 
OpenArms.es
 

"Que tire la primera piedra quien nunca haya tenido manchas de emigración ensuciándole el árbol genealógico… Tal como en la fábula del lobo malo que acusaba al inocente corderito de enturbiarle el agua del riachuelo donde ambos bebían, si tú no emigraste, emigró tu padre, y si tu padre no necesitó mudar de sitio fue porque tu abuelo, antes que él, no tuvo otro remedio que irse, cargando la vida sobre las espaldas, en busca del pan que su tierra le negaba.

Muchos portugueses murieron ahogados en el río Bidasoa cuando, noche oscura, intentaban alcanzar a nado la orilla de allá, donde se decía que el paraíso de Francia comenzaba. Centenares de miles de portugueses tuvieron que someterse, en la llamada culta y civilizada Europa de más allá de los Pirineos, a condiciones de trabajo infames y a salarios indignos.

Los que consiguieron soportar las violencias de siempre y las nuevas privaciones, los sobrevivientes, desorientados en medio de sociedades que los despreciaban y humillaban, perdidos en idiomas que no podían entender, fueron a poco a poco construyendo, con renuncias y sacrificios casi heroicos, moneda a moneda, centavo a centavo, el futuro de sus descendientes. Algunos de esos hombres, algunas de esas mujeres, no perdieron ni quieren perder la memoria del tiempo en que tuvieron que padecer todos los vejámenes del trabajo mal pagado y todas las amarguras del aislamiento social. Gracias les sean dadas por haber sido capaces de preservar el respeto que debían a su pasado.

Otros muchos, la mayoría, cortaron los puentes que los unían a las horas sombrías, se avergonzaron de haber sido ignorantes, pobres, a veces miserables, se comportan, en fin, como si una vida decente, para ellos, solo hubiese comenzado verdaderamente el día felicísimo en que pudieron comprar su primer automóvil. Esos son los que estarán siempre dispuestos a tratar con idéntica crueldad e idéntico desprecio a los emigrantes que atraviesan ese otro Bidasoa, más ancho y más hondo, que es el Mediterráneo, donde los ahogados abundan y sirven de pasto a los peces, si la marea y el viento no prefieren empujarlos hasta la playa, mientras la guardia civil no aparece para levantar los cadáveres.

Los sobrevivientes de los nuevos naufragios, los que pusieron pie en tierra y no fueron expulsados, tendrán a su espera el eterno calvario de la explotación, de la intolerancia, del racismo, del odio por su piel, de la sospecha, de la humillación moral. El que antes había sido explotado y perdió la memoria de haberlo sido, explotará. El que fue despreciado y finge haberlo olvidado, afinará su propia manera de despreciar. Al que ayer humillaron, humillará hoy con más rencor.

Y ahí están, todos juntos, tirándoles piedras al que llega a la orilla de acá de este Bidasoa, como si nunca hubiesen emigrado ellos, o los padres, o los abuelos, como si nunca hubiesen sufrido de hambre y de desesperación, de angustia y de miedo. En verdad, en verdad os digo, hay ciertas maneras de ser feliz que son simplemente odiosas."


(José Saramago, "Historias de la emigración")
 

domingo, 13 de septiembre de 2020

LOS OLVIDADOS DE LOS OLVIDADOS DE EUROPA (II)

 

Mirad la primera foto. Se trata de una escena en una carretera europea, en Lesbos, Grecia, UE. Por tanto a los ciudadanos europeos y a nuestra clase política nos incumbe sí o sí... O debería. En cualquier carretera de España (o de cualquier país "civilizado") recogeríamos y cuidaríamos a un perro abandonado si lo viéramos, ¿verdad? Pues eso...

Niños migrantes pasan la noche en la carretera, cerca de Mytilene, 
tras el incendio que destruyó el campo de Moria, Lesbos, Grecia. 
Foto: LOUISA GOULIAMAKI/AFP via Getty Images. 
Fuente: INSIDER

Ya ocurrió en marzo (y mucho antes, desde 2015), cuando murió una niña de 6 años. El infierno de Moria en llamas. Europa miró para otro lado, como siempre cuando se trata de los migrantes. Es la manera de proceder habitual de la clase política y de los ciudadanos que la sustentan.

Por fin, y como Europa deseaba realmente, el pasado martes 9 de septiembre el campo de concentración (que no de refugiados, ya que no poseen ese estatus porque Europa se ha negado a concedérselo, a pesar de tener derecho a él) de Moria quedó destruido e inutilizable por varios incendios simultáneos.

Hay fuentes que aseguran que el fuego fue provocado por mercenarios del gobierno griego, que durante estos últimos años ha subastado a migrantes (esto lo sé de primera mano), enviados contra su voluntad a los campos de concentración de Turquía y Libia. Cabe recordar que en los últimos 4 años la Unión Europea ha firmado sendos tratados de la vergüenza con estos dos estados para trasladar (repito, contra su voluntad) a los migrantes que han llegado y vivido en el campo de Moria, en la isla griega de Lesbos.


Varias familias de migrantes huyen con lo poco que han podido
salvar de las llamas, del campo de Moira, en Lesbos (Grecia).
Foto: EP. Fuente: 20 minutos

Moria fue construido en 2015 durante la mal llamada "crisis de los refugiados". Ninguno era refugiado, todos pedían ese estatus, pero no se les ha concedido a pesar de que según los Derechos Humanos cumplían las exigencias. Se erigió como puerta de entrada a Europa para los migrantes que huían de las guerras en Oriente Medio (Siria, sobre todo), financiadas y estratégicamente manipuladas por Europa, Rusia y USA, y de la miseria en esa misma zona y en África. Ha acabado siendo la vergonzosa y genocida puerta de salida para los migrantes de la "civilizada" Europa.

Moria se construyó para albergar a 3.000 almas en 300x200 metros. Cuando se produjo el incendio en la madrugada del miércoles pasado había 13.000 (ha sido la media de habitantes durante estos últimos años). El año pasado llegó a albergar a 20.000. Seres humanos (20% de niños) hacinados, mal alimentados y descuidados sanitariamente (
una letrina por cada 200 personas y un grifo para cada 1.300), también con el Covid19 en pleno apogeo en el campo. Sólo algunas ONGs y voluntarios les han atendido y ayudado en estos 5 años de vergüenza e inhumanidad.

Durante el lustro de "vida" del campo de concentración (lo era, lo vi y padecí en persona), que no de refugiados, de Moria, se han violado diariamente los derechos humanos de las miles de almas que han "vivido" allí, abandonadas por Europa (repito, clase política y ciudadanos), que los quería lejos del continente.

Varios niños se pasean entre chabolas y contenedores
calcinados, tras el incendio de Moria, en Lesbos, Grecia.
Foto:  ORESTIS PANAGIOTOU / EFE
Fuente: 20 minutos

Hoy, tras el incendio que ha destruido por fin el infierno de Moria, los migrantes, más de la mitad familias con niños, se han desperdigado por la isla de Lesbos, abandonados a su suerte, durmiendo en cunetas, sin comida, sin medicinas, con el Covid 19 campando a sus anchas. Y Europa, su clase política y sus ciudadanos se cruzan de brazos.

No. Europa está planeando "cazar" a los migrantes desperdigados y reubicarlos "provisionalmente" (contra su voluntad) en un nuevo Moria, en Lesbos, "temporal e improvisado" (como el anterior), para después enviarlos a los campos de concentración de Turquía y Libia, dos infiernos aún peores. Y así deshacerse de ellos para siempre, ahogarlos en el olvido, uno aún mayor que el anterior.

Los medios de comunicación europeos apenas se hacen eco de esta realidad (los incendios de California y el Covid19 en Occidente copan el tiempo de los informativos). Los ciudadanos europeos, que aún así saben perfectamente lo que ocurre, siguen guardando silencio y mirando para otro lado, como siempre hasta hoy. 

Europa, su clase política y sus ciudadanos sólo están demostrando una cosa, que son basura y que merecen todas las pandemias del mundo. 


Entradas relacionadas con la ignominia europea en Moria:

LA DISTOPÍA NUESTRA DE CADA DÍA... (David Trueba)

MIGRANTES QUE SE QUIEREN MORIR Y MENTIRAS REFUGIADAS EN EL LENGUAJE

ODIO


jueves, 12 de marzo de 2020

LA DISTOPÍA NUESTRA DE CADA DÍA, TRUEBA DIXIT


Si sentís el mismo asco insoportable que quien escribe, la misma vergüenza de ser europeos, de pertenecer a esta especie, inhumana y decadente en extremo, debéis leer esto. Y si no, también. Por su valor ético, humano y literario, debéis leer esto. Si hoy sólo podéis leer una cosa, que sea esto. No por mí. Por ellos, los desterrados. Por vosotros, que podéis serlo mañana...


La distopía nuestra de cada día
 
En vez de comprender la verdad de nuestros errores, empujamos la basura bajo la alfombra


David Trueba (El País, 10 de marzo de 2020) 

Se llevan las distopías, esas representaciones de un futuro alienado y hostil que invitan a mirar el presente como un eslabón doloroso entre un pasado ficticio pleno de felicidad y el porvenir fatal. Esa reinvención de lo vivido, que se filtra en las formas narrativas, invade también la esfera política, donde la nostalgia se ha convertido en un reclamo para el voto de los infelices. Parecen decirle a la gente: nosotros hemos fabricado la máquina del tiempo y te vamos a devolver al lugar que te mereces. Y no, la madurez consiste ni más ni menos en la aceptación del tiempo que te toca vivir. Por eso la distopía solo es interesante si se maneja como un juego de espejos con la realidad, a favor de la decencia y en contra de ese mirar para otro lado en el que nos hemos dejado arrastrar. Es decir, aceptar que toda ciencia ficción, todo relato histórico, toda pieza de época, de lo que habla es del presente en el que fue llevado a cabo.

Imaginen que el contagio del coronavirus se extiende por Europa de manera incontrolada mientras que en el continente africano, por las condiciones climáticas, no tiene incidencia. Aterradas, las familias europeas escaparían de la enfermedad de manera histérica, camino de la frontera africana. Tratarían de cruzar el mar por el Estrecho, se lanzarían en embarcaciones precarias desde las islas griegas y la costa turca. Perseguidos por la sombra de una nueva peste mortal tratarían de ponerse a salvo, urgidos por la necesidad. Pero al llegar a la costa africana, las mismas vallas que ellos levantaron, los mismos controles violentos y las fronteras más inexpugnables invertirían el poder de freno. Las fuerzas del orden norteafricanas dispararían contra los occidentales sin piedad, les gritarían: vete a tu casa, déjanos en paz, no queremos tu enfermedad, tu miseria, tu necesidad. Si los guionistas quisieran extremar la crueldad, permitirían que algunos europeos, guiados por las mafias extorsionadoras, alcanzaran destinos africanos, y allí los encerrarían en cuarentenas inhóspitas, donde serían despojados de sus pertenencias, de sus afectos, de su dignidad.

A esto se le llama la tragedia revertida y consiste sencillamente en tratar de ponerte en los zapatos del otro, del que sufre, del que huye, de los que no tienen nada porque las guerras y la miseria les han arrebatado el suelo donde crecieron. Todo el mundo sabe que la crisis sanitaria europea no tiene relación directa con el drama migratorio, y sin embargo, el estado de ánimo de los europeos sí relaciona ambas cosas. Por ello, toleramos la mano dura y la degradación de los valores humanos en la crisis de refugiados de la frontera greco-turca. La privatización del control migratorio, consumada con la entrega de millones de euros para que Turquía ejerza de muro previo, se ha vuelto en nuestra contra. Somos rehenes de una mafia que nos pide más dinero y nos chantajea con enviarnos las masas hambrientas en plena crisis de contención y autocontrol de movimientos. De la misma manera, mientras se lucha de manera esforzada y coherente desde los servicios públicos de salud por frenar el contagio, la privatización de hospitales, laboratorios e higiene sanitaria evidencia el error de bulto en nuestros cálculos sobre lo que significa el concepto de salud pública. Por ahora, en vez de comprender la verdad de nuestros errores, empujamos la basura bajo la alfombra.


https://elpais.com/elpais/2020/03/09/opinion/1583761497_924258.html
Un policía antidisturbios griego desaloja las inmediaciones 
del puerto de Mitelene, Lesbos. Foto: Álvaro García
Fuente: Elpais.com

lunes, 24 de mayo de 2010

SIEMPRE FORGES, SIEMPRE VERDAD

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Antonio Fraguas de Pablo "Forges"
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"Vende tu Manual de Buen Comportamiento y utiliza el dinero para comprarte de vuelta la libertad"
(Paulo Coelho)
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Forges, El País, 21-05-2010
"Es empresa vana tratar de ridiculizar a un necio rico: las carcajadas están de su parte."
(Jean de la Bruyere)