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jueves, 5 de abril de 2018

BOOKS AND HUMAN BEINGS BY BRADBURY


- How did you get shaken up? What knocked the torch out of your hands?

- I don't know. We have everything we need to be happy, but we aren't happy. Something's missing. I looked around. The only thing I positively knew was gone was the books I'd burned in ten or twelve years. So I thought books might help.

- You’re a hopeless romantic. It would be funny if it were not serious. It's not books you need, it's some of the things that once were in books. The same things could be in the 'parlour families' today. The same infinite detail and awareness could be projected through the radios and televisors, but are not. No, no, it's not books at all you're looking for! Take it where you can find it, in old phonograph records, old motion pictures, and in old friends; look for it in nature and look for it in yourself. Books were only one type of receptacle where we stored a lot of things we were afraid we might forget. There is nothing magical in them at all. The magic is only in what books say, how they stitched the patches of the universe together into one garment for us. Of course you couldn't know this, of course you still can't understand what I mean when I say all this. You are intuitively right, that's what counts.

Ray Bradbury, Fahrenheit 451 (1953)
 English version in pdf - Spanish version in pdf

https://thelivingstonpost.com/bradburys-nightmare-becomes-our-dream-rip-ray-bradbury/


- ¿Cómo es posible este cambio repentino? ¿Qué le ha arrancado la antorcha de las manos?

- No lo sé. Tenemos todo lo que necesitamos para ser felices, pero no somos felices. Falta algo. Miré a mi alrededor y lo único que me constaba positivamente que hubiera desaparecido eran los libros que había quemado en diez o doce años. Así que pensé que los libros podrían ayudar.

- Es usted un romántico incurable. Sería divertido de no tratarse de algo serio. Lo que usted necesita no son libros, sino algunas de las cosas que estuvieron en los libros. Esas mismas cosas que podrían existir en las casas de las familias de hoy. El mismo detalle infinito y las mismas informaciones y consciencia que deberían proyectarse y emitirse por la televisión y la radio, pero que no están. No, no, ¡no son libros lo que usted está buscando! Búsquelo donde pueda encontrarlo: en los viejos discos y películas y en los viejos amigos. Búsquelo en la naturaleza y en usted mismo. Los libros solo han sido una suerte de receptáculo donde almacenábamos un montón de cosas que temíamos olvidar. No hay nada mágico en ellos. La magia solo reside en lo que dicen los libros, en cómo tejen y unen los diversos aspectos del Universo para ofrecernos una prenda completa. Pues claro que usted no podía saber esto, por supuesto que aún no puede entender lo que intento explicarle con mis palabras. Pero, intuitivamente, usted tiene razón. Y eso es lo que importa.

(Traducción propia)

https://sinalefa.wordpress.com/2010/04/17/304/
 Fuente: Sinalefa


lunes, 30 de diciembre de 2013

LA RANA QUE NO SABÍA QUE SE ESTABA COCINANDO (Olivier Clerc)

 contra la dictadura global
La rana que no sabía que se estaba cocinando es una fábula para todos los públicos del escritor y filósofo franco-suizo Olivier Clerc. Acostumbro a utilizarla casi en cualquier contexto educativo. Nos pide que imaginemos una cacerola llena de agua fría en la cual nada tranquilamente una pequeña ranita. Entonces se prende un fuego diminuto bajo la cacerola y el agua se va calentando lentamente. Despacio, se va poniendo tibia, pero la ranita lo encuentra agradable y sigue nadando. La temperatura del agua continúa subiendo hasta ser más caliente de lo que la ranita pueda gozar. Comienza a sentirse un poco cansada, pero no asustada, no cree que haya nada que temer. Cuando el agua está verdaderamente caliente, la ranita comienza a encontrar la situación desagradable, pero como se siente débil, lo soporta como puede y no hace nada. Sin embargo, la temperatura continúa subiendo hasta el punto que la ranita simplemente termina cocinándose y muriendo. Dicen los sabios que si la misma ranita hubiera caído al agua cuando ésta ya estaba a 50 grados, con un golpe de sus ancas habría saltado inmediatamente fuera de la cacerola.

Esta fábula quiere demostrar que cuando un cambio llega lentamente, si no estamos alerta y dispuestos para actuar puede escapar a la conciencia y no preocuparnos, por lo que en la mayoría de los casos no provocará ninguna reacción, oposición y revuelta en nosotros. Y cuando seamos conscientes del peligro, quizá sea demasiado tarde y ya no podamos reaccionar. Extrapolada a la realidad, si observamos el mundo en que vivimos desde hace tiempo, nos daremos cuenta de que nos hemos habituado a una lenta deriva de destrucción de la dignidad y los valores humanos. Porque pensamientos y sucesos que nos habrían horrorizado e impelido a actuar hace 20 ó 30 años, se han banalizado y asumido como cosas normales y naturales hoy, convirtiéndonos en seres despreocupados e indiferentes ante las injusticias.

En nombre del desarrollo y del progreso constantemente se ataca a las libertades individuales, a la dignidad humana y a la naturaleza, a la belleza y a la felicidad de vivir. Lenta pero inexorablemente, con la complicidad de las víctimas, inconscientes e incapaces de defenderse y actuar.

De modo que la realidad ya es gris y confusa y el futuro se vislumbra aún más oscuro. Pero el mañana es hoy. Y si somos capaces de actuar y cambiar el hoy, cambiaremos el mañana. Por eso hay que utilizar todas las ideas y los instrumentos a nuestro alcance y aquellos que seamos capaces de crear. La educación crítica y liberadora y la movilización social son el camino para lograrlo. Porque se trata de elegir entre cocción o conciencia y hacer lo que la rana no pudo: saltar.

Fuente: Uskebasi - "La strategia della rana bollita"

Fuente: David al día - "Claves de una crisis III: el fin de la casta política"

"Dentro de mí hay otro hombre que está contra mí."
(Thomas Browne)

"Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema."
(George Orwell)
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jueves, 5 de julio de 2012

EXTREMADAMENTE

 inconscientes
Vivían 
de extremo....................................en extremo. 
Y en el transcurso, 
en el camino, 
no sabían que 

"Un instante de lucidez, sólo uno; y las redes de lo real vulgar se habrán roto para que podamos ver lo que somos: ilusiones de nuestro propio pensamiento."
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sábado, 12 de noviembre de 2011

"LA POBLACIÓN CASI NO HA ENTENDIDO NADA": la estafa del euro y los mercados, pedagogía, ética de la solidaridad y la alternativa viable de las cooperativas (ARCADI OLIVERES)

contra la dictadura global
"Lo peor de todo es que no estamos al final del túnel. El Gobierno del PSOE ha hecho un seguidismo absoluto de lo que le ordenaban los mercados. Pero estamos a las puertas de un Gobierno que lo hará todavía mucho peor, que es el Gobierno del Partido Popular.

(...) De modo que nos espera un largo período de travesía en el desierto. A no ser que tomemos conciencia fuertemente, que la población tome conciencia, como por ejemplo el movimiento de los acampados o de los indignados está demostrando, y haya una acción muy fuerte por parte de los ciudadanos. Pero mucho me temo que esta acción todavía no está madura. Y lo veremos en estas elecciones.

Si los dos grandes partidos, el Partido Popular y el Partido Socialista, siguen llevándose la mayoría de los votos, como me temo que pase, es que la población casi no ha entendido nada. Me sabe mal decirlo de esta manera. Tenemos lo suficientemente atontada a la población mediante el fútbol, mediante Telecinco, mediante todos los instrumentos de imbecilización colectiva, como para que la gente con el pan y circo esté contenta y no reaccione frente a estas elecciones."

(Arcadi Oliveres, economista)

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viernes, 30 de septiembre de 2011

OTRO AFORISMO "IDIOTA" EN TIEMPOS DE CRISIS

¡ay! ¡cómo duele tener conciencia!
Lo más frustrante y angustioso de no tener esperanza es la entropía que genera a tu alrededor.

Sumándole algunos principios y estrategias, quieres que engulla a todo el mundo, para que despierte conciencias. Sin embargo acaba engulléndote casi exclusivamente a ti, aislando la tuya. Finalmente caes en la cuenta de que las conciencias están muertas, o como mínimo anestesiadas sin remedio, y que tú estás completamente sol@. La razón parece ser una enfermedad. Estoy ganando a Cioran en el concurso de obviedades, antidogmatismos y abismos.

Por cierto, el aforismo es "idiota" (con comillas), no porque lo considere tonto o carente de fundamento (no lo sé), sino porque pienso en el significado del término en origen. En la Antigua Grecia, los idiōtēs (ιδιώτης) eran aquellas personas ajenas a cualquier gremio o grupo social, una suerte de antisistema, a la postre exiliados o autistas sociales, por voluntad propia y ajena. La etimología siempre olvidada, desterrada por la neolengua. También el lenguaje esclaviza e idiotiza.


"¿De qué proviene que, en la vida como en la literatura, la rebelión, incluso pura, tenga algo de falso, mientras que la resignación aunque brote de la abulia, da siempre la impresión de lo verdadero?"
(Emil Cioran, El aciago demiurgo)
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sábado, 18 de junio de 2011

365 DÍAS SIN SARAMAGO: "¡CONCIENCIA!"

contra la dictadura global
Saramago habría acampado, habría debatido en las asambleas, ...habría salido a la calle todos los días para indignarse, para defender lo que es de justicia y denunciar lo que no, y para apoyar a los suyos, masacrados y objeto de mofa por parte de quienes no lo son. Voy a pensar que, como yo le llevo siempre conmigo, pues está haciendo todo eso. Él siempre será mi gran imprescindible. Me atrevo a decir: el imprescindible universalizable.

"El poder y la palabra, la palabra y el poder, la palabra del poder, el poder de la palabra, la palabra sin poder, el poder sin palabra, y se podría añadir algo más... Que el poder tiene la palabra, la tiene; además, hace un uso desmesurado de ella, sólo basta leer los periódicos, esa especie de inundación de palabras que ahogan. La luz más funcional, más eficaz de la palabra la tienen los escritores, los intelectuales, los científicos, los sociólogos... Parece que uno se siente agobiado por la palabra que no nos pertenece.

No todas las palabras le pertenecen al poder, pero parece que las ha usurpado. Pero eso tiene alguna explicación, supongo. (...) Las palabras que usamos para expresar el mundo se transformaron en una especie de muro que nos impide que usemos las que el mundo necesita para cambiar, o por lo menos para tener parte en el cambio. (...) Ese es el drama, el drama de la ciudadanía que baja a la calle a protestar y pone carteles y lleva pancartas, eslógans, cosas que riman, cosas que no riman, esa especie de fiesta de la protesta."

(José Saramago en "Reflexiones sobre la Historia y otros enunciados", artículo-entrevista de Eduardo Miranda Arrieta en Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, julio-diciembre, nº42. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, México, pp. 115-150).

Cáceres, 23 de febrero de 1999:



"Si no nos defendemos, el gato de la globalización acabará por engullir al ratón de los derechos humanos. La globalización es un totalitarismo."
(José Saramago)
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sábado, 1 de enero de 2011

100 PERSONAS

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Si pudiéramos ejemplificar la población de la Tierra en una pequeña aldea de exactamente 100 habitantes, manteniendo las proporciones existentes actualmente, el resultado en cifras sería el siguiente:

57 asiáticos.
14 americanos.
13 europeos.
13 africanos.
3 de oceanía.

51 mujeres y 49 hombres.
70 no serían blancos, 30 serían blancos.
70 no cristianos y 30 cristianos.
89 heterosexuales y 11 homosexuales.

6 personas poseerían el 59% de toda la riqueza.
(5 de 6 serían norte-americanos).
De las 100 personas, 35 vivirían en condiciones infrahumanas
(25 de ellas mujeres y 10 hombres).

30 no sabrían leer.
20 sufrirían de desnutrición.
Nacería una persona cada 180 días.
Moriría una persona cada 400 días.
Solo 1 tendría educación universitaria.
Apenas 1 persona poseería una computadora.

Al analizar nuestro mundo desde esta perspectiva más reducida, puede que resulte más comprensible la necesidad de toma de conciencia, entendimiento y educación.

Ahora pensad si hoy, 1 de enero de 2011 (borrachera más o borrachera menos, empacho más o empacho menos...), os habéis levantado con más salud que enfermedades, con más alegría que tristeza, con más esperanza que desesperación. Si es así, entonces tenéis más suerte que millones de personas que no sobrevivirán esta semana, o que lo pasarán realmente mal.

Si nunca habéis experimentado los peligros de la guerra, la soledad de estar encerrado, la agonía de ser torturado o la aflicción del hambre, entonces estáis mejor que 2.000 millones de personas.
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Si tenéis comida en el frigorífico o la despensa, ropa en el armario, un techo sobre vuestra cabeza y un lugar donde dormir, sois más ricos que el 80% de la población mundial.

Si podéis ir a vuestra iglesia sin miedo de ser humillados, apresados, torturados o asesinados, entonces sois más afortunado que 1.000 millones de personas en el mundo.

Si vuestros padres, parejas, hermanos y/o hijos aún están vivos, sois muy afortunados.

Si habéis leído este artículo, sois unos privilegiados. Tened en cuenta que hay 2.000 millones de personas en el mundo que no saben leer.

De modo que... CONCIENCIA... como mínimo.

(Fuente: Jean Pierre Leroy. 2006. Actualizado por quien escribe)


Gracias, Miguel Ángel P.
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"La conciencia hace que nos descubramos, que nos denunciemos o nos acusemos a nosotros mismos, y a falta de testigos declara contra nosotros."
(Michel Eyquem de Montaigne)

miércoles, 6 de enero de 2010

LA INSURRECCIÓN DE LAS CONCIENCIAS LIBRES: UNA UTOPÍA DE SARAMAGO

...
Un deseo personal para el nuevo año, aunque sé que no va a cumplirse. Lo expreso de la mano de este párrafo demoledor y cargado de razón de Saramago. Lo incluyo aquí y ahora por ninguna razón en particular y por todas en general.

Una cuestión formal primero. O no tan formal. De nuevo, me da por pensar que es verdad: los puntos y aparte no existen realmente. Por eso el portugués no los utiliza. Son una metáfora de nuestra existencia. Nos los inventamos, como hicimos con Dios, sólo para cambiar de tema cuando nos apetece (aunque el tema siga estando ahí, en alguna parte) y para engañarnos a nosotros mismos con una extraña dictadura del orden y la esperanza. Orden y esperanza que en realidad tampoco existen, frente al caos, porque somos incapaces de ordenarnos libre y adecuadamente sin dioses, políticos y dictaduras (aka democracias actuales); y la esperanza no sirve de nada si carece de cimientos, como un adecuado sentido de la moral y de la justicia y el compromiso inquebrantable e indefinido con ellas.

De la misma manera que somos incapaces, y ya entro en el texto de Saramago, de ser honestos, solidarios y justos. Aunque... ¿cuánto hay de incapacidad (¿bienintencionada?) y cuánto de libre albedrío (sección maldad y derivados) en todo lo dicho?

Por cierto, la última pregunta de Saramago en este artículo creo que es bastante retórica, aunque él no quiera confesarlo de forma explícita, porque sus penúltimas experiencias en torno al amor y la muerte han hecho que le aparezca cierto acné optimista en los últimos tiempos. No es grave. Le perdono. Siempre me parecerá moral y humanamente guapo. Pero, contestando a esa última pregunta del texto de si es posible todavía "una insurrección de las conciencias libres", más que imposible, yo diría que es altamente improbable. ¿Razones? No voy a repetir todo lo dicho. Que lo diga Saramago, que lo dice mejor:
insurrección
África 
(El cuaderno de Saramago)
conciencias
"En África, dijo alguien, los muertos son negros y las armas son blancas. Sería difícil encontrar una síntesis más perfecta de la sucesión de desastres que fue y sigue siendo, desde hace siglos, la existencia en el continente africano. El lugar del mundo donde se cree que la humanidad nació no era ciertamente el paraíso terrenal cuando los primeros “descubridores” europeos desembarcaron (al contrario de lo que dice el mito bíblico, Adán no fue expulsado del edén, simplemente nunca entró en él), pero con la llegada del hombre blanco se abrieron de par en par, para los negros, las puertas del infierno. Esas puerta siguen implacablemente abiertas, generaciones y generaciones de africanos han sido lanzadas a la hoguera ante la apenas disimulada indiferencia o la impúdica complicidad de la opinión pública mundial. Un millón de negros muertos por la guerra, por el hambre o por enfermedades que podrían haber sido curadas, pesará siempre menos en la balanza de cualquier país dominador y ocupará menos espacio en los noticiarios que las quince víctimas de un serial killer. Sabemos que el horror, en todas sus manifestaciones, las más crueles, las más atroces e infames, barre y asola todos los días, como una maldición, nuestro desgraciado planeta, pero África parece haberse convertido en su espacio preferido, en su laboratorio experimental, el lugar donde el horror se siente más a sus anchas para cometer ofensas que creíamos inconcebibles, como si los pueblos africanos hubiesen sido señalados al nacer con un destino de cobayas, sobre las que, por definición, todas las violencias serían permitidas, todas las torturas justificadas, todos los crímenes absueltos. Contra lo que ingenuamente muchos se obstinan en creer, no habrá un tribunal de Dios o de la Historia para juzgar las atrocidades cometidas por hombres sobre otros hombres. El futuro, siempre tan disponible para decretar esa modalidad de amnistía general que es el olvido disfrazado de perdón, también es hábil en homologar, tácita o explícitamente, cuando tal convenga a los nuevos arreglos económicos, militares o políticos, la impunidad de por vida a los autores directos e indirectos de las más monstruosas acciones contra la carne y el espíritu. Es un error entregarle al futuro el encargo de juzgar a los responsables del sufrimiento de las víctimas de ahora, porque ese futuro no dejará de hacer también sus víctimas e igualmente no resistirá la tentación de posponer para otro futuro aun más lejano el mirífico momento de la justicia universal en que muchos de nosotros fingimos creer como la manera más fácil, y también la más hipócrita, de eludir responsabilidades que solo a nosotros nos caben, a este presente que somos. Se puede comprender que alguien se disculpe alegando: “No lo sabia”, pero es inaceptable que digamos: “Prefiero no saberlo”. El funcionamiento del mundo dejó de ser el completo misterio que fue, las palancas del mal se encuentran a la vista de todos, para las manos que las manejan ya no hay guantes suficientes que les oculten las manchas de sangre. Debería por tanto ser fácil para cualquiera una elección entre el lado de la verdad y el lado de la mentira, entre el respeto humano y el desprecio por el otro, entre los que están por la vida y los que están contra ella. Desgraciadamente las cosas no siempre suceden así. El egoísmo personal, la comodidad, la falta de generosidad, las pequeñas cobardías de lo cotidiano, todo esto contribuye para esa perniciosa forma de ceguera mental que consiste en estar en el mundo y no ver el mundo, o solo ver lo que, en cada momento, sea susceptible de servir a nuestros intereses. En tales casos solo podemos desear que la conciencia venga, nos tome por el brazo, nos sacuda y nos pregunte a quemarropa: '¿Adónde vas? ¿Qué haces? ¿Quién te crees que eres?'. Una insurrección de las conciencias libres es lo que necesitaríamos. ¿Será todavía posible?".
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"El G8 le devuelve algo a la madre África"
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Traducción de la caricatura (de izquierda a derecha): 

"Aquí tiene, señora. No se lo gaste todo de una vez...", "...¡Todos hemos contribuido!...", "...No es necesario que nos lo agradezca...", "...Nos encanta ayudar...", "...Mientras no lo malgaste...", "...Pero no lo convierta en un hábito, ¿vale?..."
Abajo: Príncipe de Mónaco: "¡Yo ya he puesto mi granito de arena por Africa!"
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