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martes, 23 de septiembre de 2014

SOBRE EL SUFRIMIENTO (II)

sufrimiento, ¿por qué me quieres?
Contrariamente a lo que suele pensarse/decirse, no conozco a nadie a quien el sufrimiento le haya convertido en una persona mejor. Más bien todo lo contrario. (Me incluyo). El sufrimiento simplemente puede contribuir en algunos casos a que esa persona sea capaz de comprender y explicar(se) mejor ciertas cuestiones más o menos trascendentes. Pero, de hecho, en la mayoría de los casos solo genera individuos con más dudas y frustraciones.

Por eso el cristianismo y el resto de religiones y filosofías religiosas son absolutamente dañinas y contra natura (y nurtura), porque todas ellas exigen el sufrimiento para ser mejor, incluso para alcanzar una cierta felicidad prometida para el sufriente.

Por cierto, anonadada me hallo tras leer lo siguiente en la Wikipedia (4 de septiembre de 2014): 

"Existen cuatro causas del sufrimiento consciente emocional-espiritual: El temor, la frustración, la sumisión y la cuarta tiene que ver con el "no querer"-"No poder"-"Hacer". Cabe aclarar que estas cuatro causas del sufrimiento consciente pueden generar gran placer inconsciente."

¿Placer inconsciente? ¿Qué habrá fumado el autor/editor del artículo?

Ver artículo: SOBRE EL SUFRIMIENTO 
Ver artículo: SOBRE EL SUFRIMIENTO 1+1/2




"Intenté ahogar mis dolores, pero ellos aprendieron a nadar"
(Frida Kahlo)
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miércoles, 2 de marzo de 2011

SOBRE EL SUFRIMIENTO 1+1/2

sufrimiento y soledad que campan a sus anchas 
Tras una charla-café con unas amigas, de camino a casa he pensado que: dado un sufrimiento, el que sea, no todo ser humano atraviesa indefectiblemente los cinco estados del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación), como supuestamente se cree y se da por sentado. En ocasiones, muchas personas quedan (quedamos) atrapadas indefinidamente en alguno de los cuatro estados previos a la aceptación y/o no recorren (recorremos) todos ellos de forma matemática, ordenada, catártica.

Siendo así, se trata de una travesía dramática, terrible. Por eso pienso que existe más infelicidad de la que creemos, de la que podemos-queremos percibir. Y lo que es peor, muchas veces, aun cuando nos percatamos, no actuamos conforme a nuestras necesidades. Nos dejamos ir. Ocupamos la vida con personas y cosas solo porque sí. Porque supuestamente es lo que hay que hacer. Pero sin encarar verdaderamente los problemas, las comezones, los duelos. Sin buscar y aplicar posibles soluciones. De manera que hacemos daño a otros, a nosotros mismos, o nos desentendemos de nosotros y de los demás. Es el reino de la superficialidad, de la crueldad y de la soledad infinita.

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Frida Kahlo con espejo.
Fuente: PSIKEBA - "De Carmen Rivera a Frida Kahlo"

"Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior." 
(Frida Kahlo) 

lunes, 2 de agosto de 2010

PARADOJA

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Estoy lejos. Supuestamente.
Porque no me siento así.
Sí siento,
paradoja de nuevo,
que cuanto más no-feliz me encuentro
más capaz soy de hacer menos infeliz
a aquel que se siente
tan o más desgraciado
que yo.
Tal parece que, para mí,
lo más justo es no ser feliz.
Porque soy más posibilidad,
de esta forma, para alguien,
de alejarse de la infelicidad.

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Las dos Fridas (Frida Kahlo, 1939)
Fuente: Blogodisea - "Frida Kahlo"


"Quizás el sufrimiento y el amor tienen una capacidad de redención que los hombres han olvidado o, al menos, descuidado."
(Martin Luther King)

domingo, 21 de febrero de 2010

BORGES COMO TERAPIA (IN)VOLUNTARIA

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Tras la tragedia, durante el encierro, en plena asfixia, pensaba mucho en Borges. Por algún motivo, o sin motivo, o porque mi subconsciente campaba a sus anchas y noqueaba constantemente a la razón, fluían interminablemente como ríos El Aleph, los Seres Imaginarios, el Libro de Sueños, Historia de la Noche, El Hacedor, Ficciones... A veces me sorprendía a mí misma atrapada dentro de una surrealista mixtura mental de tristeza, culpa y recuerdos de la persona que más quería, con líneas de Borges. Me notaba moviendo los labios, musitando, o recitando en voz baja, o incluso en voz alta, fragmentos memorizados:
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"Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real. (...)

(...) El pensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, o inaugurar, una forma secreta. Sé de quienes obraban el mal para que en los siglos futuros resultara el bien, o hubiera resultado en los ya pretéritos... Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.

(...) La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales. Homero y yo nos separamos en las puertas de Tánger; creo que no nos dijimos adiós."
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(J.L. Borges, "El Inmortal", El Aleph)
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Arte poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.


(J.L. Borges, El Hacedor)
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Jorge Luis Borges
Fuente: Espacios Arte - "¡Jorge Luis Borges!"

Trataba de concentrarme en esos y otros fragmentos, recordar el mayor número posible de ellos, analizar sus significados, añadirles los míos, imaginarlos mejores (casi imposible), escribir segundas partes... Todo con tal de apartar el resto de la mixtura durante algunos momentos. O con tal de, presuntuosa yo, convertir el sufrimiento en otra cosa, hallar la piedra filosofal, cual alquimista. O simplemente intentar explicármelo, con el fin de apaciguarlo y transformarlo en algo más llevadero. Ilusa. ¿O no?

Me doy cuenta de que fue una especie de terapia experimental, jamás planificada pero autoimpuesta, una catarsis inventada sobre la marcha. ¿O me sobrevino sin más? Al margen de mi voluntad. Como sobreviene el sueño. Porque ya he dicho que el gobernante fue mucho más el subconsciente.

Recuerdos de literatura como terapia: Borges catártico. Suena tan razonable como disparatado. Suena a ensayo. Pero siento que sí, que ha servido. Veremos si el tiempo lo confirma o lo desmiente. Porque... ¿tiene cura el sufrimiento? Mientras, me doy cuenta de que observo más, de que escucho más y hablo menos, bastante menos. Pero no me desagrada, sobre todo si estoy rodeada de personas a las que me gusta escuchar. Realizan el papel de Borges en el postsufrimiento.

Sé que algunos se van reír. Sin mala fe, pero se van a reír. Me da igual. O, mejor, me alegro de que por fin esto motive risa, incluso la mía. Para quien le pueda interesar: estoy en la 3ª fase. (No de la peli de Spielberg, ¿eh?). Llamémosla "Fase de Reabsorción Positiva". (Me lo acabo de inventar). Alguien me ha dicho que es la 4ª, también llamada: "Mira, tú es que eres una tía demasiado reflexiva y filosófica. Hasta con el sufrimiento extremo. Además, lo dices todo que parece definitivo, como la última palabra. Y te sale una mirada muy triste, o si no intimidatoria. Pero luego te ríes. Y yo me río. Así que estás curada. Que te lo digo yo." (By Brujo Cabicho).

Tuve que hacérselo repetir, entre risas, para tomar nota en mi cuaderno más trascendental, uno que tengo con motivos de Frida Kahlo. Curiosamente el doble autorretrato, sobre el dolor y la trascendencia. Así luego poder editarlo en este blog con su cita correspondiente. Para que los que ahora se están partiendo, se partan a gusto, con cita y todo. Para que el Brujo se ponga colorado. Y para que la terapia concluya... o continúe. No lo sé muy bien.
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Mi cuaderno de notas favorito (de Paperblanks)
"A Double Portrait", Frida Kahlo.
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"Las apariencias de las cosas cambian según los estados de ánimo. Los trajes de los Ángeles resplandecen según su inteligencia."
 (J.L. Borges, "Los Ángeles de Swedenborg", El libro de los seres imaginarios)
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jueves, 21 de enero de 2010

LA BELLEZA COMO CATARSIS

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Decía Alejandro Casona que la belleza es la otra forma de la verdad. Y Platón que, en realidad, la belleza es el esplendor de la verdad. Por eso no necesita explicación. 

En un mundo apresurado, que divaga a la velocidad de la luz, que idolatra lo superfluo, la frivolidad, la belleza externa que dictan los cánones de cada época,... uno debería realizar, al menos de cuando en cuando, un verdadero ejercicio catártico, un ejercicio de honestidad, purificar el alma, buscar la verdadera belleza e inundarse de ella. Porque buscar la belleza es buscar la felicidad.

Etimológicamente, Catarsis (Κάθαρσις) significa purga, purificación. En la antigua Grecia se realizaban constantes rituales para purificar a las personas y a las cosas que se creía afectadas de impurezas. En su Poética, Aristóteles adjudicaba al teatro y a otros espectáculos un papel fundamental para este fin: contemplar la tragedia para purificarse del terror, para aprender a experimentar sensaciones como la compasión y desarrollar la capacidad de empatía. 

La tragedia griega era la representación bella de un mundo brutal, despiadado, horrible, gobernado por la guerra, la enfermedad, los miedos, la soledad, la tristeza... Contemplar la representación bella de ese mundo purificaba el alma de los griegos, les invitaba a apiadarse de él, a sentirse parte de él y a luchar por él. El comienzo de la búsqueda de la felicidad está en las profundidades, en la oscuridad, en la tristeza, en el sufrimiento.

Por eso cada cual debería realizar su catarsis con más frecuencia. No solo por las razones apuntadas para los griegos, que ya son más que suficientes, sino por una simple cuestión de búsqueda de placer y verdad frente al dolor y la frivolidad. Por eso hay que jugar a ser griegos y, de repente, o no tan de repente, dejarlo todo, detenerse y observar de verdad las cosas, a las personas, escuchar. Ni siquiera hablar, porque hablar no deja de ser un acto invasivo, aunque nuestros propósitos sean buenos, aunque pronunciemos palabras de amor. Sencillamente detenerse, observar y escuchar. "Solo" eso. De esa forma podemos encontrar la auténtica belleza. De esa forma podemos lograr momentos de felicidad, incluso en la tristeza.

"Edipo y la Esfinge", dibujo de un vaso griego 
(inspirado en Edipo Rey, de Sófocles, s. V a.C.). 
Fuente: Instituto Español "Cañada Blanch" 
"Edipo Rey, Sófocles" 

Mi adorado Carlos Fuentes escribió una rareza maravillosa llamada En esto creo. Es una especie de diccionario personal, vital, que hago mío. En este caso os dejo lo más importante de su definición de "Belleza", que es extraordinaria. Por supuesto, os recomiendo la lectura de toda la obra. 
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BELLEZA
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"Sócrates se sabía feo y rogaba por «la belleza interna». Creo que no hay disposición más certera para juzgar «lo bello» que ésta: pedirle al cuerpo que sea guía hacia el alma y, al alma, que nos permita entender la posible armonía entre cuerpo y espíritu. Implícita en nuestra vida está la cuestión de cómo se relacionan el alma y el cuerpo. ¿Son inseparables, sólo los divide la neurosis o la muerte, sobrevive el alma al cuerpo o mueren, abrazados, la una con el otro?

Lo feo es el cuerpo sin forma. El artista trata de reunir todo lo disperso. No importa el tema, dolor, muerte, nacimiento, revolución, poder, orgullo, vanidad, sueño, memoria, voluntad, no importa qué cosa anime al cuerpo con tal de darle forma y entonces deja de ser feo y Sócrates tiene razón. La belleza sólo le pertenece al que la entiende, no al que la tiene. La belleza no es más que la verdad de cada uno de nosotros.

La verdad y la belleza de los cuerpos pero también de los juegos, de los sueños, de la solidaridad, de la atención que le ponemos a las cosas y a los seres, de la comida y la bebida, del poema y del canto, de la memoria y de la imaginación, la belleza de la naturaleza, de la muerte y del misterio del día y de la noche.

En Los años con Laura Díaz, pongo estas palabras en boca de una Frida Kahlo imaginaria, herida y sangrante en una cama de hospital:

Puedes mirarme sin pudor... decir que me veo horrible, que no te atreves a mostrarme el espejo, que a tus ojos hoy no soy bella, en este día y este lugar no soy bonita, y yo no te contesto con palabras, te pido en cambio unos colores y un papel y convierto el horror de mi cuerpo herido y mi sangre derramada en mi verdad y mi belleza, porque sabes, amiga mía de verdad, de verdad mi cuata mía a toda madre, ¿sabes?, conocernos a nosotros mismos nos vuelve hermosos porque identifica nuestros deseos. Cuando desea, una mujer siempre es bella...
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Frida Kahlo: "Sin esperanza" (1945).
Fuente: Flickr

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(...) Pobre sería el arte de la belleza visual si excluyese la prolongación de la mirada en lo táctil, lo auditivo, lo olfativo, lo «gostoso», como dicen los lusoparlantes. Y es que los seres humanos deseamos un placer infinito que abarque todos nuestros sentidos.

Pero no nos contentamos con ello. Deseamos siempre algo más, algo que quizás ni siquiera sepamos concebir, pero que nuestra imaginación y nuestros sentidos buscan, exigen, imaginan aunque ni siquiera lo conciban. «Oh inteligencia, soledad en llamas, que todo lo concibe sin crearlo.» Esta profunda intuición de José Gorostiza en el más grande poema mexicano del siglo XX, le da palabras al gran dilema de la residencia en la tierra: Desear una satisfacción infinita, pero que al mismo tiempo sea temporal, un aquí y un ahora.

La belleza entrega su cuerpo no para decirnos que nos contentemos con lo que el mundo nos da, no para limitar nuestro deseo y pedirnos una conformidad cualquiera, sino para hacernos el regalo de un cuerpo presente, un cuerpo aquí y ahora que no sacrifica, sin embargo, ninguna de sus posibilidades, ninguno de sus puede y ninguno de sus nunca. En el arte se encuentran, para quien sepa mirar, el ideal del cuerpo y su negación; la armonía del cuerpo con el alma pero también su posible desarmonía; la presencia del cuerpo pero también su inevitable ausencia; su placer pero también su dolor."
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Frida Kahlo: "Abrazo amoroso", 1949.
Fuente: La dimora del tempo sospeso
"Senza recidersi mai dal proprio mare – Iole TOINI"

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Y siempre Aute: La Belleza.


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"Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,
¡Oh, Belleza! ¡Monstruo enorme, horroroso, ingenuo!
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido."
(Charles Baudelaire, Himno a la belleza)

"Quitad de los corazones el amor por lo bello, y habréis
quitado todo el encanto a la vida."

(Jean-Jacques Rousseau) 

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