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viernes, 27 de septiembre de 2024

EL ÉXITO

 

¡Cuánto daño han hecho y siguen haciendo los "psicólogos", "filósofos", "profesores", "emprendedores", "divulgadores", "políticos" y "economistas" capitalistas, fachas y elitistas! Véase el tal Mascato.

Fuente: X (Twitter)


"El éxito o fracaso son sensaciones, no hechos en sí"
(Fernando Fernán Gómez)

"El éxito nunca es final. El fracaso nunca es fatal. Es el valor lo que cuenta. Éxito es la habilidad para trasladarse de un fracaso a otro sin perder el entusiasmo."
(Nina Simone)

 

domingo, 12 de febrero de 2017

RARO

RARO VS. HABITUAL-NORMAL
Es muy curiosa y sintomática la abrumadora frecuencia con que calificamos a alguien de "raro", sea para bien o para mal. Ya que -deduzco- si vemos "raros" es debido a que entendemos (consciente o inconscientemente) que existe una "habitualidad", una "normalidad" de la que estos raros escapan y en la que no encajan. ¿Me equivoco?

¿Sabíais que algunos diccionarios recogen sinónimos de "raro" tales como "demente, loco, maniático, chalado, lunático..."? Por esta regla de tres, entonces la "habitualidad" y la "normalidad" serían (¿son?) "cordura", "sentido común", etc. 

Y solo me cabe la duda de si aquel que califica de "raro" a otro entiende que lo habitual, la normalidad, la cordura, son las de uno mismo (las del que ve al otro como raro) o si bien está pensando en la "normalidad" de la turba en general, de la sociedad en la que vive, del poder, de una ideología y/o cultura dominante, llamémosle "sistema", con quienes gregariamente comparte -repito, consciente o inconscientemente- "cordura" frente al "raro". Y remarco FRENTE.

En mi opinión, lo habitual, la normalidad establecida y dogmatizada no es más que una dictadura, tanto para el "raro" como para quien cree formar parte de la "normalidad". Pero... ¡ay del "normal" que se aparte de la "normalidad" un solo milímetro! Porque corre el riesgo de que le coloquen un marbete y le lancen al abismo de los lunáticos, junto con los demás "raros".






"Aquello que no es raro, encontradlo extraño. Lo que es habitual, halladlo inexplicable. Que lo común os asombre. Que la regla os parezca un abuso. Y allí donde deis con el abuso, ponedle remedio."
(Bertolt Brecht)

viernes, 30 de marzo de 2012

EL MIEDO A LA LIBERTAD: "LA LIBERTAD COMO PROBLEMA PSICOLÓGICO" (Erich Fromm)

contra la dictadura global
Me interesan y cuasiobsesionan las preguntas y respuestas (diagnóstico) de Erich Fromm sobre el miedo a la libertad que el ser humano ha padecido siempre, como un atavismo me arriesgo a afirmar, en cualquier caso como terrible adquisición social. 

Esas preguntas y respuestas de Fromm, que hago mías, son tremendamente reveladoras, ciertas e inquietantes. Cuando las escribió y publicó (1941) transcurría la Segunda Guerra Mundial y, evidentemente, se contextualizan referidas al nazismo y el fascismo, extendidos en Europa como ideología y cimentados con el miedo y el conformismo de los ciudadanos.

Sin embargo, trascienden ese contexto. Se mantienen plenamente vigentes hoy, aplicadas a la dictadura del capitalismo que vivimos, donde la mayoría de las personas se mantienen apáticas, aborregadas, temerosas de perder lo poco que el poder les permite tener, ajenas a principios y derechos fundamentales e innegociables como la igualdad y la justicia, insolidarias, social y moralmente inactivas, ...deshumanizadas. 

Conociéndole como he llegado a conocerle, me atrevo a afirmar que hoy Fromm no movería una sola coma de El miedo a la libertad, extrapolado al capitalismo y su manifestación socio-económico-cultural por excelencia, la globalización:

"Al lado del problema de las condiciones económicas y sociales que han originado el fascismo [capitalismo, neoliberalismo, globalización] se halla el problema humano, que precisa ser entendido.

(…) Las cuestiones fundamentales que surgen cuando se considera el aspecto humano de la libertad, el ansia de sumisión y el apetito del poder, son éstas: ¿Qué es la libertad como experiencia humana? ¿Es el deseo de libertad algo inherente a la naturaleza de los hombres? ¿Se trata de una experiencia idéntica, cualquiera que sea el tipo de cultura a la cual una persona pertenece, o se trata de algo que varía de acuerdo con el grado de individualismo alcanzado en una sociedad dada? ¿Es la libertad solamente ausencia de presión exterior o es también presencia de algo? Y, siendo así, ¿qué es ese algo? 

¿Cuales son los factores económicos y sociales que llevan a luchar por la libertad? ¿Puede la libertad volverse una carga demasiado pesada para el hombre, al punto que trate de eludirla? ¿Cómo ocurre entonces que la libertad resulta para muchos una meta ansiada, mientras que para otros no es más que una amenaza? ¿No existirá tal vez, junto a un deseo innato de libertad, un anhelo instintivo de sumisión? (...) ¿Hay acaso una satisfacción oculta en el sometimiento? Y si la hay, ¿en qué consiste? (...)."

 Pirámide del sistema capitalista


Según Fromm, nos adaptamos a las normas, a lo dominante, de dos formas: "estática" y "dinámica".

"Por la primera entendemos una forma de adaptación a las normas que deje inalterada toda la estructura del carácter e implique simplemente la adopción de un nuevo hábito. Un ejemplo de este tipo de adaptación lo constituye el abandono de la costumbre china en las maneras de comer, a cambio de la europea que requiere el uso de tenedor y cuchillo. Un chino que llegue a América se adaptará a esta nueva norma, pero tal adaptación tendrá en sí misma un débil efecto sobre su personalidad; no ocasiona el surgimiento de nuevas tendencias o nuevos rasgos del carácter.

Por adaptación dinámica entendemos aquella especie de adaptación que ocurre, por ejemplo, cuando un niño, sometiéndose a las órdenes de un padre severo y amenazador —porque lo teme demasiado para proceder de otra manera—, se transforma en un "buen" chico. Al tiempo que se adapta a las necesidades de la situación, hay algo que le ocurre dentro de sí mismo. Puede desarrollar una intensa hostilidad hacia su padre, y reprimirla, puesto que sería demasiado peligroso expresarla o aun tener conciencia de ella. Tal hostilidad reprimida, sin embargo, constituye un factor dinámico de la estructura de su carácter. Puede crear una nueva angustia y conducir así a una sumisión aún más profunda; puede hacer surgir una vaga actitud de desafío, no dirigida hacia nadie en particular, sino más bien hacia la vida en general.


(...) ¿Qué es lo que obliga a los hombres a adaptarse a casi todas las condiciones vitales que pueden concebirse y cuáles son los límites de su adaptabilidad?

(...) El modo de vida, tal como se halla predeterminado para el individuo por obra de las características peculiares de un sistema económico, llega a ser el factor primordial en la determinación de toda la estructura de su carácter, por cuanto la imperiosa necesidad de autoconservación lo obliga a aceptar las condiciones en las cuales debe vivir. Ello no significa que no pueda intentar, juntamente con otros individuos, la realización de ciertos cambios políticos y económicos; no obstante, su personalidad es moldeada esencialmente por obra del tipo de existencia especial que le ha tocado en suerte, puesto que ya desde niño ha tenido que enfrentarlo a través del medio familiar, medio que expresa todas las características típicas de una sociedad o clase determinada.

Las necesidades fisiológicamente condicionadas no constituyen la única parte de la naturaleza humana que posee carácter imperativo. (...) El tipo de conexión con el mundo puede ser noble o trivial, pero aun cuando se relacione con la forma más baja y ruin de la estructura social, es, de todos modos, mil veces preferible a la soledad. La religión y el nacionalismo, así como cualquier otra costumbre o creencia, por más que sean absurdas o degradantes, siempre que logren unir al individuo con los demás constituyen refugios contra lo que el hombre teme con mayor intensidad: el aislamiento.

(...) A menos que pertenezca a algo, a menos que su vida posea algún significado y dirección, se sentirá como una partícula de polvo y se verá aplastado por la insignificancia de su individualidad. No será capaz de relacionarse con algún sistema que proporcione significado y dirección a su vida, estará henchido de duda, y ésta, con el tiempo, llegará a paralizar su capacidad de obrar, es decir, su vida.

(...) El hombre, cuanto más gana en libertad, en el sentido de su emergencia de la primitiva unidad indistinta con los demás y la naturaleza, y cuanto más se transforma en "individuo", tanto más se ve en la disyuntiva de unirse al mundo en la espontaneidad del amor y del trabajo creador o bien de buscar alguna forma de seguridad que acuda a vínculos tales que destruirán su libertad y la integridad de su yo individual."


[Erich Fromm: El miedo a la libertad. (Edición castellana de Gino Germani). Buenos Aires, Paidós, 1989.]

La terrible paradoja del ser humano: es esclavo de su miedo a la libertad. Por eso elige el sometimiento. Estos tiempos son un buen ejemplo.

Erich Fromm siempre me acompaña, lo mismo que un ángel de la guarda para un creyente. Es uno de mis imprescindibles. Por eso será reincidente en este blog una y mil veces. 

 Erich Fromm (1900-1980)
Fuente: diariodenavarra.es - "Amar según Fromm"

"Si yo no soy para mí mismo, ¿quién será para mí? 
Si yo soy para mí solamente, ¿quién soy yo? 
Y si no ahora, ¿cuándo?"
(Dichos del Talmud)
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jueves, 1 de marzo de 2012

"EL JUEGO DE LA MUERTE" O LA AUTORIDAD SECUESTRANDO NUESTRA VOLUNTAD

 contra la dictadura global
Este documental que quiero compartir con vosotros es sin duda impresionante, escalofriante, y cualquiera diría que desesperanzador. Mediante un experimento llevado a cabo por un grupo de psicólogos franceses, expone muy claramente cómo el ser humano puede doblegarse ante la autoridad, regalar su voluntad a ésta solo porque es la autoridad y se lo pide, aunque le pida olvidarse de sus principios, incluso el más elemental: respetar la vida y evitar el sufrimiento de otro ser humano.

El experimento consiste en el seguimiento de 80 personas que se presentan voluntarias para participar en el piloto de un nuevo concurso de televisión y que, en realidad y sin saberlo, están participando en un experimento similar a los que el psicólogo Stanley Milgram realizó en Yale en los años 60 para estudiar el impacto de la autoridad en la obediencia de la población. Con esos experimentos, Milgram pretendía encontrar una explicación al sometimiento de la sociedad civil alemana a Hitler y el nazismo.

Aquí, en el falso concurso de televisión, una actriz-presentadora insta a los concursantes a que realicen descargas eléctricas a un compañero de juego cada vez que éste falle en las respuestas de un cuestionario. Podemos comprobar cuán lejos llegan en la obediencia la inmensa mayoría de ellos (80%), convirtiéndose en torturadores. Mientras, un grupo de psicólogos analiza los inquietantes resultados.

El experimento de "El juego de la muerte" es una llamada de atención sobre la obediencia ciega a la autoridad y, en concreto, el poder de manipulación de la televisión. Pero todos sabemos muy bien que esto es extrapolable al mundo en que vivimos hoy. La autoridad del capitalismo y su dictadura global, a la inmensa mayoría le parece incuestionable, aun en plena crisis originada por aquel y padecida por el pueblo, que hace lo que la autoridad le dicta, permaneciendo sumiso e insolidario, regalando su voluntad y sus principios, deshumanizado.


El juego de la muerte (Le Jeu de la mort), de Christophe Nick, 2009.

"Al final, ¿qué separa a un hombre de un esclavo? ¿El dinero? ¿El poder? No... el hombre elige, el esclavo obedece."
(Andrew Ryan, personaje de BioShock, de Ken Levine)
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lunes, 14 de junio de 2010

SOBRE EL SUFRIMIENTO

sufrir es vivir
Decía Budha: "El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional". Pero... ¿realmente es opcional? ¿Es inevitable? Al respecto, allá va esto: François Fénelon atribuía el sufrimiento más a la imaginación, acrecentadora de males, que al hecho mismo susceptible de padecimiento. O sea, que el sufrimiento literalmente nos lo inventamos cada uno. Y añadía: "El que no ha sufrido no sabe nada; no conoce ni el bien ni el mal; ni conoce a los hombres ni se conoce a sí mismo." Luego... ¡viva el sufrimiento!, que además es un invento.

Partiendo de que ser mártir es denigrante y estúpido; y ser pusilánime, también. Y de que la esperanza es irreal, un fraude sentimental, un castillo en el aire, niebla de colores que enturbia la visibilidad, la objetividad. Entonces, ¿cómo ser ante el sufrimiento? ¿Hay tantas formas "correctas" de ser ante el sufrimiento como personas? Si es así, lo que sirve a uno no tiene por qué servir a otro. Si es así, teorizar en general es inútil.

Los psicólogos hablan de resiliencia (del latín resilio, "volver atrás de un salto, rebotar"), definiendo este concepto como la adaptación a la adversidad, la aptitud para preservar la integridad en momentos difíciles, la capacidad para sobreponerse al dolor emocional. Muy Viktor Frankl (El hombre en busca de sentido), psiquiatra judío superviviente de los campos de concentración nazis: "Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento."

Curioso. El concepto resiliencia es una metáfora que nos remite al mundo de la metalurgia: capacidad de los metales para resistir los impactos y mantener o recuperar su estructura interna original. Cosificar al ser humano. De este modo, las metáforas nunca serán del todo precisas y adaptables al ser humano.

"Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente", decía Shakespeare. No hay resiliencia perfecta.

Saber sufrir. Esa es la cuestión. Y desde luego no hay una solución previa que poner en práctica. Mucho menos una solución teórica previa para todos, como muchos creen. Supongo que la vamos buscando y encontrando (o no) a la par que sufrimos. Como decía Oscar Wilde, sufriendo somos conscientes de que existimos. Más incluso que el amor, la calidad de la existencia la aporta el sufrimiento y cómo lidiamos con él.
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"Sufro, luego existo"
(Arthur Schopenhauer)
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domingo, 21 de febrero de 2010

BORGES COMO TERAPIA (IN)VOLUNTARIA

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Tras la tragedia, durante el encierro, en plena asfixia, pensaba mucho en Borges. Por algún motivo, o sin motivo, o porque mi subconsciente campaba a sus anchas y noqueaba constantemente a la razón, fluían interminablemente como ríos El Aleph, los Seres Imaginarios, el Libro de Sueños, Historia de la Noche, El Hacedor, Ficciones... A veces me sorprendía a mí misma atrapada dentro de una surrealista mixtura mental de tristeza, culpa y recuerdos de la persona que más quería, con líneas de Borges. Me notaba moviendo los labios, musitando, o recitando en voz baja, o incluso en voz alta, fragmentos memorizados:
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"Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real. (...)

(...) El pensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, o inaugurar, una forma secreta. Sé de quienes obraban el mal para que en los siglos futuros resultara el bien, o hubiera resultado en los ya pretéritos... Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea. Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres. Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.

(...) La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales. Homero y yo nos separamos en las puertas de Tánger; creo que no nos dijimos adiós."
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(J.L. Borges, "El Inmortal", El Aleph)
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Arte poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.


(J.L. Borges, El Hacedor)
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Jorge Luis Borges
Fuente: Espacios Arte - "¡Jorge Luis Borges!"

Trataba de concentrarme en esos y otros fragmentos, recordar el mayor número posible de ellos, analizar sus significados, añadirles los míos, imaginarlos mejores (casi imposible), escribir segundas partes... Todo con tal de apartar el resto de la mixtura durante algunos momentos. O con tal de, presuntuosa yo, convertir el sufrimiento en otra cosa, hallar la piedra filosofal, cual alquimista. O simplemente intentar explicármelo, con el fin de apaciguarlo y transformarlo en algo más llevadero. Ilusa. ¿O no?

Me doy cuenta de que fue una especie de terapia experimental, jamás planificada pero autoimpuesta, una catarsis inventada sobre la marcha. ¿O me sobrevino sin más? Al margen de mi voluntad. Como sobreviene el sueño. Porque ya he dicho que el gobernante fue mucho más el subconsciente.

Recuerdos de literatura como terapia: Borges catártico. Suena tan razonable como disparatado. Suena a ensayo. Pero siento que sí, que ha servido. Veremos si el tiempo lo confirma o lo desmiente. Porque... ¿tiene cura el sufrimiento? Mientras, me doy cuenta de que observo más, de que escucho más y hablo menos, bastante menos. Pero no me desagrada, sobre todo si estoy rodeada de personas a las que me gusta escuchar. Realizan el papel de Borges en el postsufrimiento.

Sé que algunos se van reír. Sin mala fe, pero se van a reír. Me da igual. O, mejor, me alegro de que por fin esto motive risa, incluso la mía. Para quien le pueda interesar: estoy en la 3ª fase. (No de la peli de Spielberg, ¿eh?). Llamémosla "Fase de Reabsorción Positiva". (Me lo acabo de inventar). Alguien me ha dicho que es la 4ª, también llamada: "Mira, tú es que eres una tía demasiado reflexiva y filosófica. Hasta con el sufrimiento extremo. Además, lo dices todo que parece definitivo, como la última palabra. Y te sale una mirada muy triste, o si no intimidatoria. Pero luego te ríes. Y yo me río. Así que estás curada. Que te lo digo yo." (By Brujo Cabicho).

Tuve que hacérselo repetir, entre risas, para tomar nota en mi cuaderno más trascendental, uno que tengo con motivos de Frida Kahlo. Curiosamente el doble autorretrato, sobre el dolor y la trascendencia. Así luego poder editarlo en este blog con su cita correspondiente. Para que los que ahora se están partiendo, se partan a gusto, con cita y todo. Para que el Brujo se ponga colorado. Y para que la terapia concluya... o continúe. No lo sé muy bien.
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Mi cuaderno de notas favorito (de Paperblanks)
"A Double Portrait", Frida Kahlo.
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"Las apariencias de las cosas cambian según los estados de ánimo. Los trajes de los Ángeles resplandecen según su inteligencia."
 (J.L. Borges, "Los Ángeles de Swedenborg", El libro de los seres imaginarios)
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