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miércoles, 6 de julio de 2011

EL CANTO DE LA MUERTE

belleza y muerte se unen
La metáfora del último homenaje a la belleza...
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"Cada animal posee ciertas características que lo diferencian del resto. Incluido el hombre, claro. Formas de ataque, de defensa, de expresar alegría, odio, temor, amor. Cada animal manifiesta, puede decirse, su carácter.

El cisne no es una excepción, pero tiene algo especial. Suele vivir en regiones frías, habitualmente pantanosas. Tiene un pésimo sentido del humor, que hace que cuente con pocos amigos dentro de su misma especie. Pero son decididamente monógamos. Cuando forman una pareja es para siempre y solamente la muerte de uno de los dos rompe ese idilio y esa fidelidad inalterables. Y son los protagonistas de una de las historias más indescifrables del mundo animal.

Bellos, orgullosos, de largos y estilizados cuellos, armónicos, los cisnes no cantan, salvo los ejemplares de una de sus especies, que emiten un sonido algo gutural y poco agradable, de cuando en cuando. Sin embargo, casi todas las especies de cisnes rompen su mudez de toda la vida en un único momento: cuando van a morir. En ese preciso instante cantan de una manera armoniosa y casi mágica.

El sonido de ese canto puede escucharse hasta en 5 ó 6 kilómetros de distancia, en los espacios abiertos, y se parece, por momentos, a la música de un corno, un instrumento de orquesta sinfónica. Luego, cuando la muerte está ya más cercana, aquel sonido cambia misteriosamente y se asemeja mucho al tañer de unas campanas graves.

Esta música no es sólo un sonido sin sentido. Se trata de un conjunto de armonías que se parecen de pronto a un lamento plañidero y, de pronto, a un himno lleno de fervor y hasta alegría. El resto de los cisnes saben de qué se trata, y guardan una suerte de respetuoso silencio y reconocimiento mientras su compañero está despidiéndose de la vida con ese único canto.

Ni siquiera la pareja del moribundo lo acompaña en el increíble canto ritual. También permanece en silencio, aunque a su lado. La escena puede durar unos minutos, después de los cuales el cisne morirá y el pantano o el lago seguirán siendo los mismos, con un silencio solamente roto por el chapotear de los animales o por las dulces aguas que chocan blandamente contra las orillas.

La pareja del cisne muerto se alejará del lugar, separándose de todos los que fueron sus compañeros, y nunca más se sabrá de ella."

(Autor desconocido)
[Fuente: Emilio Ruiz Figuerola]

Miguel Ángel, gracias chileno.

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Y esta es la ruso-española Maya Plisétskaya interpretando "La muerte del cisne" (coreografía de Mikhail Fokine sobre El cisne, de Camille Saint-Saëns, 1866) en Tokio, en 1986. O sea, ¡¡¡con 61 añitos!!! Otro cisne.


"Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, ¿qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna."
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(Pablo Neruda, fragmento del "Poema 13",

viernes, 27 de agosto de 2010

HISTORIA DEL CABALLERO DE LA ROSA Y DE LA VIRGEN ENCINTA QUE VINO DE LILIPUT (Juan Carlos Onetti)

amor
No importa quiénes ni por qué... Si se es diferente y, además, feliz (o se va por buen camino), primero desconfiarán y luego te despreciarán, porque te envidian y temen no poder serlo...

"—Vean —susurró Guiñazú, retrocediendo en la silla de hierro—. Miren, pero no miren demasiado. Por lo menos, no miren con avidez y, en todo caso, tengan la prudencia de desconfiar. Si miramos indiferentes, es posible que la cosa dure, que no se desvanezcan, que en algún momento lleguen a sentarse, a pedir algo al mozo, a beber, a existir de veras.

(...)

—Pero puede ser —insistió Guiñazú— que los demás habitantes de Santa María los vean y sospechen, o por lo menos tengan miedo y odio, antes de que la lluvia termine por borrarlos. Puede ser que alguno pase y los sienta extraños, demasiado hermosos y felices y dé la voz de alarma.

(...)

Bailaban así porque estaban los demás, pero bailaban sólo para ellos, en secreto, protegidos de toda intromisión. El muchacho tenía la camisa abierta hasta el ombligo; y todos nosotros podíamos verle la felicidad de estar sudando, un poco borracho y en trance, la felicidad de ser contemplado y de hacerse esperar.

(...)

La muchacha era diminuta y completa (…). Parecía muy joven y resuelta a ser dichosa. (...) Tenía una expresión de dulzura estúpida, de felicidad física inconmovible. (...) Demasiado próxima a la perfección para ser una enana, demasiado segura y demagógica para ser una niña disfrazada de mujer.

El hombre era de muchas maneras (…) inquietas y variables, en el propósito de mantenerlo vivo, sólido, inconfundible. (...) Era joven, delgado, altísimo; era tímido e insolente, dramático y alegre. (...) Con la onda oscura y lustrosa que le disminuía la frente, con el anómalo traje de franela gris donde el sastre había clavado una pequeña rosa dura, con su indolencia alerta y esperanzada, con una amistad por la vida más vieja que él. (...) Un hombre congénitamente convencido de que lo único que importa es estar vivo y, en consecuencia, convencido de que cualquier cosa que le toque vivir es importante y buena y digna de ser sentida.

(...)

Vivían en Las Casuarinas, desterrados de Santa María y del mundo.

(...)

A pesar de los años, de las modas y de la demografía, los habitantes de la ciudad continuaban siendo los mismos. Tímidos y engreídos, obligados a juzgar para ayudarse, juzgando siempre por envidia o miedo. (Lo importante a decir de esta gente es que está desprovista de espontaneidad y de alegría; que sólo puede producir amigos tibios, borrachos inamistosos, mujeres que persiguen la seguridad y son idénticas e intercambiables como mellizas, hombres estafados y solitarios...)

(...)

Pero el desprecio indeciso con que los habitantes miraban a la pareja que recorría una o dos veces por semana la ciudad barrida y progresista era de esencia distinta a la del desprecio que habían usado años atrás para medir los pasos, las detenciones y las vueltas de las dos o tres mujeres de la casita en la costa que jugaron a ir de compras en las tardes del lunes de algunos meses. Porque todos sabíamos un par de cosas del muchacho lánguido sonreidor y de la mujer en miniatura que había aprendido a equilibrar sobre los altos tacos la barriga creciente, que avanzaba por las calles del centro, no demasiado lenta, echada hacia atrás, apoyada con la nuca en la mano abierta de su marido.

(...)

El muchacho de la rosa estuvo poniendo discos durante media hora más. Cuando estuvo harto o se sintió seguro, fue a buscar a la enana encinta, la alzó y empezaron a bailar en medio de la sala, rodeados por el espontáneo retroceso de los demás, decididos a vivir, a soportar con alegría, a prescindir de esperanzas concretas."


[Fragmentos de "Historia del caballero de la rosa y de la virgen encinta que vino de Liliput" (1956). En Colección de cuentos de Juan Carlos Onetti. Selección y Digitalización de Jorge Barbikane.]
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El caballero y la virgen. Ilustración de Luis Pérez Ortiz
Fuente: Centro Virtual Cervantes - "El caballero y la virgen"

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.

(Pablo Neruda, Odas elementales, 1954)

"Lo que los demás rechazan de ti, cultívalo. Eso eres tú."
(Jean Cocteau)

martes, 20 de abril de 2010

ODA AL DÍA FELIZ (Pablo Neruda)

felicidad

Esta vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque sí, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.

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(En Odas elementales, 1954)
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Pablo Neruda
Fuente:
Proyecto CIBA
- "Los versos del capitán por Pablo Neruda"

"Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste"
(Pablo Neruda)