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domingo, 16 de octubre de 2022

PIEDRAS

 

Llevo como un mes soñando casi cada día con piedras de distintas formas y colores (nunca piedras preciosas) y predomina el color marrón sobre los demás. Realmente son pesadillas, salvo algún instante (no muchos ni muy extensos) de ligera felicidad, más que nunca efímera. Da igual si al principio solo constituyen el paisaje o parte de él, siempre acaban convirtiéndose en las protagonistas absolutas del sueño.

Camino sobre o entre ellas, las piso, resbalo, tropiezo y caigo, me hieren los pies, los tobillos y las piernas... Las escalo en altos muros o en montañas, sin llegar a la cima o al otro lado, sea cual sea. Las cargo, las empujo, las arrastro... cual esclavo/a del antiguo Egipto. Me apedrean o apedreo... a grandes rocas. Los alimentos en mi boca se transforman en ellas y las mastico sin querer. Eso sí, no me rompen los dientes. Cuando beso a alguien, de pronto su boca está llena de piedras,... o es la mía la que rebosa de ellas. Y solo muy de vez en cuando son un refugio de otras piedras que precipitan desde un cielo poblado de nubes de piedra.

En este último mes, nunca he soñado -bellas o no- con arquitecturas o esculturas de piedra ni con piedras zen o peregrinas. Y nunca muero en mis pesadillas pétreas, pero vivo dentro de ellas en permanente angustia, y despierto igual.

¿Alguien desea comentar? Me va el humor negro, por si acaso. Apreciaré los comentarios interesantes, argumentados, con cierta base científica. También los filosóficos, por supuesto. No obstante, sabéis que no soy supersticiosa y que no me interesan ni las interpretaciones de los libros de autoayuda ni las de los “-mancios” y psicólogos baratos y/o pagados de sí mismos. Pido disculpas (o no) a quien se sienta ofendido, pero nunca he considerado a la psicología una ciencia, sino una fábrica de vender humo muy bien considerada por la sociedad, sus convenciones y sus miedos.

Gracias por leer, que es otra forma de escuchar. Saludos roqueños desde mi refugio catártico.

 

 

"Un sueño es una respuesta a una pregunta que no hemos aprendido a formular"
(Vince Gilligan)


viernes, 24 de enero de 2014

EL MIEDO A LA LIBERTAD... DE NUEVO, COMO SIEMPRE

temer la libertad es estar muerto en vida
Mucho me temo que el triunfo de Gamonal es un espejismo. La lucha, la virtud, lo bueno, lo justo,... siempre lo son. Porque el ser humano es al fin y al cabo eso, un espejismo, una frustración constante: insolidario, egoísta, temeroso de todo y conservador (en sentido negativo). Por eso nada cambiará, porque padecemos ese aterrador y paralizante miedo a la libertad que Erich Fromm describió mejor que nadie. Seremos eternamente el conejo de la jaula que pinta Galeano, a quien le abrieron la puerta pero no quiso salir...

"Una mañana, nos regalaron un conejo de indias. Llegó a casa enjaulado. Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.

Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad."

(Eduardo Galeano, "El miedo", El libro de los abrazos)

Mind is free (Strange Illusions)
Fuente: deviantart

viernes, 30 de marzo de 2012

EL MIEDO A LA LIBERTAD: "LA LIBERTAD COMO PROBLEMA PSICOLÓGICO" (Erich Fromm)

contra la dictadura global
Me interesan y cuasiobsesionan las preguntas y respuestas (diagnóstico) de Erich Fromm sobre el miedo a la libertad que el ser humano ha padecido siempre, como un atavismo me arriesgo a afirmar, en cualquier caso como terrible adquisición social. 

Esas preguntas y respuestas de Fromm, que hago mías, son tremendamente reveladoras, ciertas e inquietantes. Cuando las escribió y publicó (1941) transcurría la Segunda Guerra Mundial y, evidentemente, se contextualizan referidas al nazismo y el fascismo, extendidos en Europa como ideología y cimentados con el miedo y el conformismo de los ciudadanos.

Sin embargo, trascienden ese contexto. Se mantienen plenamente vigentes hoy, aplicadas a la dictadura del capitalismo que vivimos, donde la mayoría de las personas se mantienen apáticas, aborregadas, temerosas de perder lo poco que el poder les permite tener, ajenas a principios y derechos fundamentales e innegociables como la igualdad y la justicia, insolidarias, social y moralmente inactivas, ...deshumanizadas. 

Conociéndole como he llegado a conocerle, me atrevo a afirmar que hoy Fromm no movería una sola coma de El miedo a la libertad, extrapolado al capitalismo y su manifestación socio-económico-cultural por excelencia, la globalización:

"Al lado del problema de las condiciones económicas y sociales que han originado el fascismo [capitalismo, neoliberalismo, globalización] se halla el problema humano, que precisa ser entendido.

(…) Las cuestiones fundamentales que surgen cuando se considera el aspecto humano de la libertad, el ansia de sumisión y el apetito del poder, son éstas: ¿Qué es la libertad como experiencia humana? ¿Es el deseo de libertad algo inherente a la naturaleza de los hombres? ¿Se trata de una experiencia idéntica, cualquiera que sea el tipo de cultura a la cual una persona pertenece, o se trata de algo que varía de acuerdo con el grado de individualismo alcanzado en una sociedad dada? ¿Es la libertad solamente ausencia de presión exterior o es también presencia de algo? Y, siendo así, ¿qué es ese algo? 

¿Cuales son los factores económicos y sociales que llevan a luchar por la libertad? ¿Puede la libertad volverse una carga demasiado pesada para el hombre, al punto que trate de eludirla? ¿Cómo ocurre entonces que la libertad resulta para muchos una meta ansiada, mientras que para otros no es más que una amenaza? ¿No existirá tal vez, junto a un deseo innato de libertad, un anhelo instintivo de sumisión? (...) ¿Hay acaso una satisfacción oculta en el sometimiento? Y si la hay, ¿en qué consiste? (...)."

 Pirámide del sistema capitalista


Según Fromm, nos adaptamos a las normas, a lo dominante, de dos formas: "estática" y "dinámica".

"Por la primera entendemos una forma de adaptación a las normas que deje inalterada toda la estructura del carácter e implique simplemente la adopción de un nuevo hábito. Un ejemplo de este tipo de adaptación lo constituye el abandono de la costumbre china en las maneras de comer, a cambio de la europea que requiere el uso de tenedor y cuchillo. Un chino que llegue a América se adaptará a esta nueva norma, pero tal adaptación tendrá en sí misma un débil efecto sobre su personalidad; no ocasiona el surgimiento de nuevas tendencias o nuevos rasgos del carácter.

Por adaptación dinámica entendemos aquella especie de adaptación que ocurre, por ejemplo, cuando un niño, sometiéndose a las órdenes de un padre severo y amenazador —porque lo teme demasiado para proceder de otra manera—, se transforma en un "buen" chico. Al tiempo que se adapta a las necesidades de la situación, hay algo que le ocurre dentro de sí mismo. Puede desarrollar una intensa hostilidad hacia su padre, y reprimirla, puesto que sería demasiado peligroso expresarla o aun tener conciencia de ella. Tal hostilidad reprimida, sin embargo, constituye un factor dinámico de la estructura de su carácter. Puede crear una nueva angustia y conducir así a una sumisión aún más profunda; puede hacer surgir una vaga actitud de desafío, no dirigida hacia nadie en particular, sino más bien hacia la vida en general.


(...) ¿Qué es lo que obliga a los hombres a adaptarse a casi todas las condiciones vitales que pueden concebirse y cuáles son los límites de su adaptabilidad?

(...) El modo de vida, tal como se halla predeterminado para el individuo por obra de las características peculiares de un sistema económico, llega a ser el factor primordial en la determinación de toda la estructura de su carácter, por cuanto la imperiosa necesidad de autoconservación lo obliga a aceptar las condiciones en las cuales debe vivir. Ello no significa que no pueda intentar, juntamente con otros individuos, la realización de ciertos cambios políticos y económicos; no obstante, su personalidad es moldeada esencialmente por obra del tipo de existencia especial que le ha tocado en suerte, puesto que ya desde niño ha tenido que enfrentarlo a través del medio familiar, medio que expresa todas las características típicas de una sociedad o clase determinada.

Las necesidades fisiológicamente condicionadas no constituyen la única parte de la naturaleza humana que posee carácter imperativo. (...) El tipo de conexión con el mundo puede ser noble o trivial, pero aun cuando se relacione con la forma más baja y ruin de la estructura social, es, de todos modos, mil veces preferible a la soledad. La religión y el nacionalismo, así como cualquier otra costumbre o creencia, por más que sean absurdas o degradantes, siempre que logren unir al individuo con los demás constituyen refugios contra lo que el hombre teme con mayor intensidad: el aislamiento.

(...) A menos que pertenezca a algo, a menos que su vida posea algún significado y dirección, se sentirá como una partícula de polvo y se verá aplastado por la insignificancia de su individualidad. No será capaz de relacionarse con algún sistema que proporcione significado y dirección a su vida, estará henchido de duda, y ésta, con el tiempo, llegará a paralizar su capacidad de obrar, es decir, su vida.

(...) El hombre, cuanto más gana en libertad, en el sentido de su emergencia de la primitiva unidad indistinta con los demás y la naturaleza, y cuanto más se transforma en "individuo", tanto más se ve en la disyuntiva de unirse al mundo en la espontaneidad del amor y del trabajo creador o bien de buscar alguna forma de seguridad que acuda a vínculos tales que destruirán su libertad y la integridad de su yo individual."


[Erich Fromm: El miedo a la libertad. (Edición castellana de Gino Germani). Buenos Aires, Paidós, 1989.]

La terrible paradoja del ser humano: es esclavo de su miedo a la libertad. Por eso elige el sometimiento. Estos tiempos son un buen ejemplo.

Erich Fromm siempre me acompaña, lo mismo que un ángel de la guarda para un creyente. Es uno de mis imprescindibles. Por eso será reincidente en este blog una y mil veces. 

 Erich Fromm (1900-1980)
Fuente: diariodenavarra.es - "Amar según Fromm"

"Si yo no soy para mí mismo, ¿quién será para mí? 
Si yo soy para mí solamente, ¿quién soy yo? 
Y si no ahora, ¿cuándo?"
(Dichos del Talmud)
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jueves, 26 de enero de 2012

INDEFENSIÓN APRENDIDA

el mundo que conocemos es irreconocible
Si seguimos empeñados en atender a la convención y obedecer al poder (Estado, capitalismo, poderes fácticos del mundo global) y sus pautas, entonces los miedos, los clichés y los prejuicios acabarán devorándonos. Un buen ejemplo de manipulación, aparentemente insignificante y a pequeña escala:



Si lo aplicamos a gran escala, esto viene a ser... el mundo que conocemos, el mundo global. Hay miles de ejemplos. Algunos tan imperceptibles (neolengua, mass media, internet, la leyes), pero tan eficaces. Somos seres condicionados, manipulados, amedrentados y deprimidos. Luego si consideramos el concepto "humanidad" en su dimensión moral, entonces... ¿la humanidad está en vías de extinción?

Amenaza, presión, estrés, miedo, indefensión, incapacidad, depresión, más estrés, más miedo, más incapacidad, más depresión,... Indefensión aprendida... El poder toma el control total.

En cada momento que pasa visualizo más claramente la distopía de Zamyatin. Recuerdo: control absoluto y represión explícita o sutil del Estado sobre la vida pública y privada de sus ciudadanos y anulación de la personalidad y la individualidad. Quieren suprimir el "yo". Intentan (y lo consiguen) que únicamente haya un "nosotros", al servicio de "ellos". Utilizan la indefensión aprendida como instrumento.

Mi adorado Bertolt Brecht invitaba a no aceptar lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos difíciles, en tiempos de manipulación y dictadura global, como esta, "de confusion organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar". 

Saramago, siempre conmigo, resumió: "¡Con(s)ciencia!". Y Fromm, también conmigo, completa la idea del contraataque frente a la indefensión aprendida: "El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón". Pues eso.

Edición en inglés de Nosotros (1921), 
de Yevgueny Zamyatin
Fuente: Boo Font


"Prefiero equivocarme a mi manera que tener razón a la manera de otro."
"Al mundo solo lo mantienen vivo los herejes."
(Yevgueny Zamyatin)
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lunes, 21 de noviembre de 2011

20N de 2011


Me avergüenzo de los ciudadanos de mi país. Y me avergüenzo de mí misma, en la parte que me toca, por no haber podido ni sabido hacer más para evitar lo que somos y para no sentirme avergonzada.

El miedo y la confusión son muy poderosos. Habrá que seguir luchando contra ellos.

"La pérdida de la identidad hace aún más imperiosa la necesidad de conformismo; significa que uno puede estar seguro de sí mismo sólo en cuanto logra satisfacer las expectativas de los demás. Si no lo conseguimos, no sólo nos vemos frente al peligro de la desaparición pública y de un aislamiento creciente, sino que también nos arriesgamos a perder la identidad de nuestra personalidad, lo que significa comprometer nuestra salud psíquica.

(...) Si nos limitamos a considerar solamente las necesidades económicas, en lo que respecta a las personas "normales", si no alcanzamos a ver el sufrimiento del individuo automatizado, entonces no nos habremos dado cuenta del peligro que amenaza a nuestra cultura desde su base humana: la disposición a aceptar cualquier ideología o cualquier "líder", siempre que prometan una excitación emocional y sean capaces de ofrecer una estructura política, y aquellos símbolos que aparentemente dan significado y orden a la vida del individuo. La desesperación del autómata humano es un suelo fértil para los propósitos políticos del fascismo."

[Erich Fromm, El miedo a la libertad. (Versión castellana de Gino Germani). Barcelona: Paidós, 1987.]
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 Viñeta de El Roto, 20 de noviembre de 2011.

sábado, 29 de octubre de 2011

"LULLABY" (The Cure)

 ¡que viene el cocooooo!
Las pesadillas, alegorías de los miedos, ni son ajenas ni nos persiguen, conviven con nosotros siempre. Como todos los sueños, son mentiras ilusorias que narran verdades.

"Lullaby". ¡Sí! Esa nana arácnida, la pesadilla kafkiana... El hombre del saco viene esta noche, "¡el hombre-araña va a cenarte esta noche!". ¿Quién no ha padecido ese miedo, esa angustia? ¿Quién no ha sufrido esa pesadilla? Pero la canción es inmensa, igual que el vídeo. Y en ambos es innegable la presencia del espíritu de Poe y sus maravillosos cuentos góticos. 

Recogida en ese disco imprescindible llamado Disintegration (1989), puedo afirmar sin temor a equivocarme que es la mejor canción para estos días asquerosamente yanquizados de calabazas, difuntos y demás fetiches oscuros y de patetismo desencadenado. 

Se trata de una de las mejores canciones de la historia. Robert Smith, otro genio. The Cure, La Cura.


LULLABY
(Robert Smith)

On candystripe legs the spiderman comes
Softly through the shadow of the evening sun
Stealing past the windows of the blissfully dead
Looking for the victim shivering in bed

Searching out fear in the gathering gloom
and Suddenly! A movement in the corner of the room!
And there is nothing I can do when I realise with fright
That the spiderman is having me for dinner tonight!

Quietly he laughs and shaking his head
Creeps closer now closer to the foot of the bed
And softer than shadow and quicker than flies
His arms are all around me and his tongue in my eyes

"Be still be calm be quiet now my precious boy
Don't struggle like that or I will only love you more
For it's much too late to get away or turn on the light
The spiderman is having you for dinner tonight

And I feel like I'm being eaten
By a thousand million shivering furry holes
And I know that in the morning
I will wake up in the shivering cold
And the spiderman is always hungry...

"Come into my parlour",
Said the spider to the fly
"I have something... "

*****
NANA

Con piernas de caramelo,
el hombre-araña se acerca suavemente
a través de la sombra del crepúsculo,
deslizándose por las ventanas del infeliz muerto,
buscando a la víctima temblorosa en la cama,
descubriendo el miedo en la tenebrosa reunión.

Y, ¡de pronto!, ¡un movimiento
en la esquina de la habitación!
Y no hay nada que yo pueda hacer,
cuando aterrorizado comprendo
¡que el hombre-araña va a cenarme esta noche!

Él ríe silenciosamente y agitando su cabeza
se arrastra, acercándose a los pies de la cama,
y más suave que la sombra,
y más rápido que las moscas,
me rodea con sus brazos
y coloca su lengua en mis ojos:

"Quieto, tranquilo, mi chico precioso,
no te resistas así o solo te amaré más.
Es demasiado tarde para escapar o encender la luz,
el hombre-araña va a cenarte esta noche."

Y siento cómo soy engullido
por mil millones de temblorosos
y peludos agujeros.
Y sé que por la mañana
despertaré tiritando de frío.
Y el hombre araña siempre está hambriento...

"Acércate a mi morada",
dijo la araña a la mosca,
"tengo algo..."

(Traducción: Susana R. Verano)

 Disintegration (1989), The Cure.
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"Vivir es desviarnos incesantemente. De tal manera nos desviamos, que la confusión nos impide saber de qué nos estamos desviando."
(Franz Kafka)
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sábado, 19 de diciembre de 2009

EL CAPITALISMO BRUTAL, LA FILOSOFÍA DEL MIEDO Y LA PSICOSIS COLECTIVA

miedo
La democracia está muerta, ya no existe, si es que alguna vez lo ha hecho de forma efectiva y justa. Y está muerta porque no existe la verdadera libertad, la posibilidad real e individual de elección y decisión. No poseemos una huerta donde cultivar, trabajar y recolectar ideologías. El capitalismo la viene asolando oportunamente desde tiempo inmemorial, utilizando como mensaje cualquier filosofía de moda y como instrumentos el bipartidismo inamovible, los medios de comunicación, algún que otro divertimento disfrazado y el miedo. Por eso no existen las ideologías, el fruto que alimenta la libertad y la capacidad de elección y decisión individual. El capitalismo lo ha devorado todo.

La única ideología existente y predominante es la que propugna la dictadura del miedo, paradógicamente disfrazada de democracia optimista. Democracia: votad en "libertad", elegid a "vuestros representantes" (todos conservadores y guardianes del capitalismo), los que velarán por vosotros, por vuestra seguridad y vuestro bienestar. Optimista: todo irá bien porque tiene que ir bien, porque "todos" "juntos" podemos hacer que vaya bien.

Dictadura del miedo porque o aceptamos la pseudodemocracia que nos ofrecen o sólo existirá el caos, nos dicen explícita o implícitamente. Y nos creemos la mentira del "bienestar", con sus adornos, y de que todo lo que no sea ese bienestar es el caos, que nos produce un miedo atroz. Cualquier brote ideológico se nos antoja incierto, inseguro. Cualquier voz discrepante constituye una amenaza para nuestra "seguridad" y nuestro "bienestar". Nos dicen. Nos lo creemos.

Vivimos en un estado de psicosis individual y colectiva. Hemos dejado que nos conviertan en bipolares, en seres temerosos, egoístas, hipócritas, maniáticos, obsesivos, fetichistas... Y, casi siempre sin percatarnos de ello, lo aplicamos a nuestro trabajo y, lo que es peor, a nuestra vida personal. Nuestros principios se muestran borrosos y totalmente prescindibles. Carecemos de espíritu crítico y nuestro sentido de la moral y de la justicia es absolutamente discutible, porque se aleja de la objetividad, de lo universalizable, de los derechos humanos. Somos capaces de cualquier maldad y la pondríamos en práctica sin vacilar, simplemente para defender migajas de pan que jamás valdrán tal sacrificio. Lo más patético y desesperanzador es que lo hemos permitido y seguimos permitiéndolo.

De acuerdo con mi colega Jesús:

"Para encontrar una solución, lo primero de todo es diagnosticar el problema. Leo en la biblioteca Ignoria un artículo de Slavoj Zizek muy recomendable: "Un Buda, un hamster y los fetiches de la ideología". El artículo llega a dos conclusiones: una, que el hombre ha sido históricamente capaz de disociarse a fin de preservar su equilibrio mental al tiempo que cometía las mayores tropelías o transigía con ellas. La segunda, motivo de este post, que el capitalismo salvaje somete a tanta presión a los individuos, les fuerza a un grado de competencia tan despiadado, que deben aferrarse a alguna desviación psicológica, a algún fetiche, para poder sobrellevar la destestable realidad: vivimos en una sociedad que aboca a la neurosis o al fracaso."
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(Jesús Ruiz, "Capitalismo y autoayuda", en su blog Tal Vez Inútil).
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"El Grito", de Edvard Munch.
Fuente: Absolut Noruega - "El Grito, de Edvard Münch"

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viernes, 27 de noviembre de 2009

LA CAÍDA


En su espléndida novela Antes de Adán (que recomiendo con fervor), Jack London explica su teoría sobre ese sueño tan recurrente y angustioso que todos hemos tenido alguna vez. Aquel en el que caemos y caemos en el espacio, interminablemente, irremediablemente. ¿Sabéis de qué hablo, verdad? Sí, todos lo hemos soñado. Es un sueño paralelo en los seres humanos. Pues bien, London dice en su novela que ese sueño, en realidad, es un atavismo, algo heredado, una reminiscencia de nuestros antecesores, los primeros simios, que vivían en los árboles. El riesgo de caerse era para ellos una inquietud continua, pues en el suelo vivían las bestias que los devorarían. Dice más:

"Muchos debieron perder la vida de aquel modo; y la mayoría debió sufrir alguna vez horribles caídas, de las que acaso se salvarían agarrándose a alguna rama en su vertiginosa vertical hacia el suelo. (...) Aquellas caídas, como quiera, aunque detenidas en su transcurso, debían producir necesariamente un trauma. Esto determinaría algunos cambios moleculares en las células cerebrales. Dichos cambios, transmitidos a las células cerebrales engendradoras, se debieron convertir en el patrimonio común de la especie. Así, cuando cualquiera de nosotros, los hombres actuales, en estado de sueño o de duermevela sentimos caernos a través del espacio y por último nos despertamos a la conciencia normal, agotados, en el momento mismo de ir a estrellarnos contra la tierra, lo que hacemos es recordar lo que había sucedido a nuestros antepasados arborícolas: ello se ha grabado y forma parte del acervo hereditario de la especie."

Afirma que nuestros instintos son hábitos grabados en el código hereditario. Hábitos de nuestra especie en tiempos pasados. Y, volviendo a "la caída", asegura que el hecho de que no experimentemos esa sensación de la caída al vacío en la vida cotidiana, despiertos, es porque padecemos una disociación de la personalidad. O sea, que tenemos doble personalidad: la que cae mientras dormimos (y que debe haber sufrido antes esa experiencia, vía antepasados) y la que mostramos despiertos. La primera, que es la gran desconocida (y por eso la más interesante), recuerda experiencias de épocas remotas, mientras que la despierta conserva la memoria de las experiencias vividas en nuestra vida real. Ocurre que unos tenemos recuerdos de la especie más intensos y concretos que los demás. De cualquier modo, seguimos siendo rompecabezas.



"La caída de Ícaro", Jacob Peter Gowy (1636).
Fuente:
El rival interior
- "Psicopatología del Deportista"

 
Pero... ¡qué forma de "reencarnación" tan surrealista! Si bien tiene visos cientifistas, no se trata de una teoría estrictamente científica, aunque London dice que gran parte de ella proviene de explicaciones de un profesor de biología que tuvo. Pero como bien sabemos, la ciencia nunca ha sido capaz de explicarlo todo, por suerte o por desgracia. Y ya que necesitamos explicarlo todo (a mí me ocurre), esta teoría tiene su sentido, además de cierto poetismo dramático. Y digo yo: explicación lógica más belleza, ¿qué más se puede pedir? Sí, creo que se puede encontrar belleza en el dramatismo y la angustia, en la pesadilla real de la caída. Es la mejor forma que conozco de empezar a superar los miedos, buscarles lo bello.

En fin, cuento todo esto, además de porque es interesante, porque alguien me mandó el siguiente mensaje privado a mi twitter: "Sueño mucho con caerme. Mi instinto me dice que es la inminencia de la muerte".

Vamos por partes, como diría Jack el Destripador. No tengo ni idea de quién diantres me ha mandado esto. Y tampoco tengo la menor idea de por qué extraña razón todo el mundo tiende a creer que soy psicóloga o lectora-intérprete de sueños. Creo que se toman al pie de la letra eso de que un humanista es un cajón de sastre (separado, no junto). Como sea, ese mensaje me hizo pensar y no pude evitar acordarme de la explicación de Jack London en Antes de Adán. Lectura obligatoria.

Por cierto, le contesté contándole, entre otras, la teoría de London, por si la desconocía, y recomendándole la novela. Además, le dije que sí, que morirá... algún día, se caiga mucho o poco, en sueños o en la vida real. Y que, entretanto, no se obsesione con sus sueños, que confíe más en su "personalidad de despierto", que se concentre más en ella, en no caerse literal y figuradamente. Que investigue si no será que la despierta está influyendo en la dormida, provocando de alguna forma los repetidos sueños de caída. Al fin y al cabo, esos simios se caían por alguna razón: torpeza, cansancio, falta de concentración, miedo, etc.

¡Ah!... Y también le dije que, por si acaso, por nada del mundo se le ocurra subirse a los árboles. Ya no somos simios (vale, muchos sí), pero si actuamos como tales será más probable que nos caigamos y nos rompamos algo o, peor, que las bestias nos devoren, viéndonos heridos e indefensos, en el suelo.
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