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domingo, 30 de octubre de 2022

CARTA ABIERTA A "NUESTRA EDUCACIÓN"

 

El apocalipsis educativo hace tiempo que comenzó, forma parte del capitalismo, que no acaba de morir. En La Rioja se han desatado tempestades. Espero que no cesen, de lo contrario estaremos perdidos por completo. Recomiendo la lectura de esta carta del ficticio (aunque creo que sabemos quién es) PEPÍN CEBOLLEDA. TODOS LOS BUENOS SOMOS ÉL:

Carta abierta a “nuestra educación”

     Yo, no era Pepín Cebolleda. Hasta hace algún tiempo lo fui, os lo aseguro. Pero soy ya viejo y estoy saliendo de un convento en el que la edad me permite la huida dignamente, sin tener que comulgar con las nuevas doctrinas que van a revolucionar la religión educativa y solucionar todos los problemas que arrastramos desde los tiempos del cólera y un poquito antes.
      Precisamente hace apenas unos meses le mandaba un mensaje a Pepín Cebolleda o a uno de sus Alter Ego (quizá debería haber dicho Avatar pero no lo era) al hilo de otra batalla aunque de la misma guerra, con el siguiente texto:
     «Hace ya muchos meses, ante mi desánimo y desesperación, me instabas a volver “a primera línea” […]. Tu fe en el sistema es parecida a la mía, tu necesidad de que sea otra cosa, también.
Yo, me acerco a una jubilación triste porque después de tantos años siento que esto va a peor y, si yo he participado en ello, mi grano de arena habré puesto para que así haya sido.
Me da tanta pena que gente tan capaz y válida como tú se vea arrastrada así!
Y, a la vez, siento una inmensa admiración por tu fuerza para seguir “remando contra corriente”.
Ánimo! »

     Hoy, a pesar de que mi sismógrafo está casi desconectado y a miles de kilómetros de distancia, también he captado el impacto de los meteoritos marcianos. Como la NASA con Marte, yo también he detectado lo que hay bajo la corteza… mucha mierda, falsedad, egocentrismo y propaganda.
     Quizá tenga que obedecer y comerme con patatas el Decreto de Convivencia de La Rioja; quizá tenga que llamar Gauss a “eso” a pesar del respeto que tengo por Gauss y lo que representa; quizá…
Pero sabéis qué… Nadie me puede obligar a que me guste lo que no me gusta; Nadie me puede obligar a que hable bien del Decreto de Convivencia La Rioja por mucho que el Consejero de turno pretenda hacer de él su Pirámide de Cristal. Nadie puede evitar que llame Gauss a “eso” sin resignación.
     Aunque, tendré que andar con cuidado, porque también pensaba que lejos de la Rusia Estalinista, la China de Mao o los EEUU de Trump, nadie me podía obligar a callarme lo que pensaba si no iba de acuerdo a los dictados del poder; sin otras consecuencias que no llegar nunca a un Consejo de Administración de una Empresa Pública.
     Hoy empiezo a dudar de esto último. Por eso grito con fuerza a dos meses de mi despedida…

PEPÍN CEBOLLEDA

Artículo 53 del Decreto de Convivencia de La Rioja
(Os aseguro que no es una broma,
es real y triste como la vida misma)
Fuente: Noticias jurídicas
 
 
Fuente: anónimo 


"La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas."
(Albert Camus)


 

sábado, 18 de abril de 2020

ENSEÑANZAS DEL COVID19...


...Que la mayoría no aprenderá:

1. Que la mitad de los trabajos se pueden hacer desde casa.
 
2. Que la otra mitad merecen un salario muy superior al que tienen.
 
3. Que NINGÚN GOBIERNO, de ningún país, de ningún partido político y de ningún sistema económico ESTÁ PREPARADO PARA COMBATIR UNA PANDEMIA.
 
4. Que la religión sirve de muy poco y la CIENCIA es el camino a la salvación humana.
 
5. Que la NATURALEZA renace sin nosotros y los humanos somos absolutamente innecesarios.
 
6. Que SÍ ES POSIBLE DETENER EL CAMBIO CLIMÁTICO y que no es posible hacerlo siguiendo el estilo de vida que llevábamos antes.
 
7. Que sí es posible dejar un momento nuestros intereses particulares para enfocarnos en el BIENESTAR COLECTIVO.

 Fuente: SplendidMind en Facebook (14 de abril de 2020)


 Fuente: pixabay

lunes, 22 de abril de 2019

MANIFIESTO LIBERTARIO DE LA ENSEÑANZA


Hoy he vuelto a leer este pequeño pero inmenso manifiesto del filósofo y docente de historia Carlos Díaz. Una declaración de principios y propuestas para una educación de verdad, universalizable, con sentido de la justicia social, que concibe al educador como servidor de la colectividad, no del sistema (capitalista), que defiende lo significativo y vital para el ser humano y el planeta, el pensamiento crítico, la acción político-social y la independencia del individuo y del colectivo con respecto a todo sistema o persona. Así lo concibo también y lo comparto: la educación, la política, la cooperación,... la vida.

Es la primera edición. Curiosamente, del mismo año que la Constitución española neofranquista, 1978. Sorprendentemente, hoy es más fácil encontrarlo que hace unos pocos años (¿será que el anarquismo vuelve a estar de moda justo cuando el capitalismo más ahoga? Creo que no me agrada esa idea, comercializar el anarquismo, en lugar de vivirlo y practicarlo. Todo sea por difundir lo que es justo. ¡Gracias Taibo!). Como sea, es más fácil y deseable que él te encuentre a ti o que te ayude a encontrarte, digo, el manifiesto... y el propio anarquismo.

Este ejemplar en concreto me lo regaló hace ya tiempo una persona a la que quiero mucho, aunque me resulte tan difícil demostrárselo. Es de segunda mano (el libro, no quien me lo regaló :D ), de la librería Jarama de La Laguna, Tenerife. Todo él está subrayado a lápiz y, cuando lo abres, detrás de la portada y en la guarda, en díptico, encuentras una escena dibujada a bolígrafo azul, presumo, por un niño (¿el hijo o la hija del anterior "dueño" del libro?). Describo la escena:

Una casa pequeña con un tejado enorme que termina en punta, perfilando la boca y el ojo de un... ¿tiburón? Hasta su puerta llega un camino sinuoso, abstracto, quasi-laberíntico. Al principio o final del camino (según se mire) vemos una figura humana elemental, construida con círculos en manos y cabeza, un trapecio como cuerpo y sendas rayas queriendo ser piernas. En su rostro plano, tres puntos hacen la vez de ojos y nariz. Una gran sonrisa les acompaña y nos mira. La figura humana (¿un niño?) parece tumbada en una ¿toalla? elíptica. ¿Una playa? Es posible, quizás el agua del mar que le cubre casi por completo es toda la tinta de bolígrafo empleada en tachar con profusión y ansia (a punto de romper el papel amarillento color arena de playa) la toalla y a la figura que nos mira. Ya solo nos deja ver con nitidez los ojos, la nariz y una mano/puño alzado que saluda igual que lo haría un anarquista: "Aquí estoy, sobreviviendo, peleando, sonriendo", parece decirnos.

¿El padre/madre o maestro le permitió a su hijo/a o alumno dibujar en el libro? ¿El niño hurtó el libro que veía leer al adulto y lo ilustró a escondidas como un pequeño Banksy? Da igual. Me encanta. Te invita aún más a sumergirte en sus páginas subversivas y educativas. Y obras como esta pueden lograr que vuelvas a ponerte en pie cuando te encuentras hundida y sin esperanza, que en mi caso es casi siempre. Si alguien desea que se lo preste...



De nuevo, gracias por el regalo, Emma.