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viernes, 16 de diciembre de 2011

LUCES

mundo pobre 5-0 mundo rico
¡Quién necesita luces de Navidad! Me quedo con estas de Filipinas. Manos a la obra:




Nunca una botella de Pepsi tuvo mejor uso y simbolizó tanta dignidad.

P.S. Si por algo me avergüenzo de prender la luz... 
Mundo Pobre 5-0 Mundo Rico. Fin del partido.

"Luz del alma, luz divina,
faro, antorcha, estrella, sol...
Un hombre a tientas camina;
lleva a la espalda un farol."

(Antonio Machado)
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domingo, 11 de diciembre de 2011

... SE HACE CAMINO AL ANDAR

elegía para mi amigo
Para Pedro 
"el extremeño".
Nunca te olvidaré.


"...y tu lucha de siempre
sí me sirve
me sirve tu batalla
sin medalla
me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
sí me sirve
me sirve tu sendero
compañero."

(Mario Benedetti, "Me sirve y no me sirve")



"Por los caminos voy, como el burrito de San Fernando, un poquito a pie y otro poquito andando.
A veces me reconozco en los demás. Me reconozco en los que quedarán, en los amigos abrigos, locos lindos de la justicia y bichos voladores de la belleza y demás vagos, cómo seguirán las estrellas de la noche y las olas de la mar. Entonces, cuando me reconozco en ellos, yo soy aire aprendiendo a saberme continuado en el viento.
Me parece que fue Vallejo, César Vallejo, quien dijo que a veces el viento cambia de aire.
Cuando yo ya no esté, el viento estará, seguirá estando."

(Eduardo Galeano, "El aire y el viento", en El libro de los abrazos)
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viernes, 27 de mayo de 2011

"HOY ES SIEMPRE TODAVÍA" Y EL DOS QUE NO ES (DE MACHADO A LORCA)

para juan
Estos días de idealismo y utopía que hemos vivido y estamos viviendo con el Movimiento 15M a mí se me han mezclado muy intensamente con recuerdos personales. Un 15 de mayo nació la persona que más he querido hasta ahora, fallecida hace casi dos años. Durante estos días no he dejado de imaginar cómo lo habría vivido él, tan idealista, tan optimista: ¿qué habría pensado?, ¿qué habría sentido?, ¿qué habría dicho?...

La mixtura del recuerdo y el momento presente han hecho aflorar en mi memoria un verso y un poema que repito mentalmente una y otra vez. El camino circular, multicolor, eterno y efímero a la vez, de la esperanza a la angustia y de la angustia a la esperanza:
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VIII
Hoy es siempre todavía
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PEQUEÑO POEMA INFINITO

Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.

Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme la luz,
la mujer que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.

Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.

Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino.

Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben votar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.

(Federico García Lorca. Nueva York, 10 de enero de 1930. Addenda a Poeta en Nueva York)


Marine Scene (1853). Ivan Konstantinovich Aivazovsky

miércoles, 14 de abril de 2010

ULISES (Alfred Tennyson)

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Dice Tennyson que somos la suma de lo que hemos conocido. Sin embargo, cuanto más conocemos, más ignoramos. Y, además, yo añado que cada día nos dejamos una parte de nosotros mismos en el camino. No obstante, no vivimos, no somos nada a menos que abandonemos Ítaca y nos adentremos en los océanos más tempestuosos, en la Troya prendida en llamas.
experiencia vital
ULISES
(Alfred Tennyson, 1842)

De nada sirve que viva como un rey inútil
junto a este hogar apagado, entre rocas estériles,
el consorte de una anciana, inventando y decidiendo
leyes arbitrarias para un pueblo bárbaro,
que acumula, y duerme, y se alimenta, y no sabe quién soy.

No encuentro descanso al no viajar; quiero beber
la vida hasta las heces. Siempre he gozado
mucho, he sufrido mucho, con quienes
me amaban o en soledad; en la costa y cuando
con veloces corrientes las constelaciones de la lluvia
irritaban el mar oscuro. He llegado a ser famoso;
pues siempre en camino, impulsado por un corazón hambriento,
he visto y conocido mucho: las ciudades de los hombres
y sus costumbres, climas, consejos y gobiernos,
no siendo en ellas ignorado, sino siempre honrado en todas;
y he bebido el placer del combate junto a mis iguales,
allá lejos, en las resonantes llanuras de la lluviosa Troya.
Formo parte de todo lo que he visto;
y, sin embargo, toda experiencia es un arco a través del cual
se vislumbra un mundo ignoto, cuyo horizonte huye
una y otra vez cuando avanzo.
¡Qué fastidio es detenerse, terminar,
oxidarse sin brillo, no resplandecer con el ejercicio!
Como si respirar fuera la vida. Una vida sobre otra
sería del todo insuficiente, y de la única que tengo
me queda poco; pero cada hora me rescata
del silencio eterno, añade algo,
trae algo nuevo; y sería despreciable
guardarme y cuidarme el tiempo de tres soles,
y refrenar este espíritu ya viejo, pero que arde en el deseo
de seguir aprendiendo, como se sigue a una estrella que cae,
más allá del límite más extremo del pensamiento humano.

Éste es mi hijo, mi propio Telémaco,
a quien dejo el cetro y esta isla.
Lo quiero mucho; tiene el criterio para triunfar
en esta labor, para civilizar con prudente paciencia
a un pueblo rudo, y para llevarlos lentamente
a que se sometan a lo que es útil y bueno.
Es del todo impecable, dedicado completamente
a los intereses comunes, y se puede confiar
en que sea compasivo y cumpla los ritos
con que se adora a los dioses tutelares
cuando me haya ido. Él hace lo suyo, yo, lo mío.

Allí está el puerto; el barco extiende sus velas;
allí llama el amplio y oscuro mar. Vosotros, mis marineros,
almas que habéis trabajado y sufrido y pensado junto a mí,
y que siempre tuvisteis una alegre bienvenida
tanto para los truenos como para el día despejado, recibiéndolos
con corazones libres e inteligencias libres, vosotros y yo hemos envejecido.
La ancianidad tiene todavía su honra y su trabajo.
La muerte lo acaba todo: pero algo antes del fin,
alguna labor excelente y notable, todavía puede realizarse,
no indigna de quienes compartieron el campo de batalla con los dioses.
Las estrellas comienzan a brillar sobre las rocas:
el largo día avanza hacia su fin; la lenta luna asciende; los hondos
lamentos son ya de muchas voces. Venid, amigos míos.
No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo.
Zarpemos, y sentados en perfecto orden hiramos
los resonantes surcos, pues me propongo
navegar más allá del poniente y el lugar en que se bañan
todos los astros del occidente, hasta que muera.
Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan;
es posible que demos con las Islas Venturosas,
y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos.

A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho; y, a pesar
de que no tenemos ahora el vigor que antaño
movía la tierra y los cielos, lo que somos, somos:
un espíritu ecuánime de corazones heroicos,
debilitados por el tiempo y el destino, pero con una voluntad decidida
a combatir, buscar, encontrar y no ceder.
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(Traducción: Randolph D. Pope)
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Foto: "Ulysses and The Sirens" (Herbert James Draper, 1909).
Fuente:
Mythimedia - "Ulysses and The Sirens"
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"Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar."
(Antonio Machado, Retrato)