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lunes, 11 de septiembre de 2023

MISSING

 

Hoy se cumplen 50 años del golpe militar de Augusto Pinochet en Chile, con el apoyo y colaboración indiscutibles del gobierno de los Estados Unidos de América, que terminó con la presidencia de Salvador Allende, el presidente legítimamente elegido por la ciudadanía chilena.

Missing (Costa-Gavras, 1982), o Desaparecido en España, es una película tan espléndida y honesta como triste y dramática. Narra de manera clara, rigurosa y fehaciente los terribles acontecimientos durante y tras el golpe de Estado de Pinochet, con esa oscura, inestimable y vergonzosa ayuda de Estados Unidos, en el que se derrocó y asesinó ("suicidándolo") al presidente Allende, poniendo fin a la democracia y dando lugar a casi 17 años de dictadura militar, caracterizada por las persecuciones, torturas, asesinatos, desaparecidos e infinidad de violaciones de los derechos humanos de aquellos, chilenos y foráneos, que defendían la democracia y el gobierno legítimo.

La mayor parte de los responsables (chilenos y norteamericanos) del golpe de Estado no fueron juzgados y murieron de viejos (Pinochet) o han vivido y viven tranquila y complacientemente a cuerpo de reyes (
Kissinger), decidiendo siempre a su antojo los destinos de los pueblos del mundo, incluso recibiendo premios nobel de la paz tras haber causado genocidios. 

La película describe algunas de estas torturas, desapariciones y asesinatos en el Chile del 73, en este caso la de un periodista norteamericano, entre otros, a quien su padre y su pareja buscan desesperadamente.

Las interpretaciones de Jack Lemmon y Sissy Spacek son perfectas, honestas y sentidas. La hermosa e inspiradora música de Vangelis acompaña a la narración y el guión de Donald E. Stewart y el propio Costa-Gavras. Esta película, siempre infravalorada pero muy necesaria, demuestra lo grande que es Lemmon, capaz de transitar magistralmente de la comedia, que caracterizó su carrera artística, al registro dramático y al compromiso político y social.

Missing es una película valiente e imprescindible no solo para conocer hechos reales, un capítulo terrible de la historia de Chile y mundial, sino también para entender que el cine y sus artistas pueden comprometerse en lo social y político, denunciando las injusticias y persiguiendo la verdad. Y, además, pueden hacerlo magistralmente. Por mi parte, un 10.

Ficha didáctica de Amnistía Internacional sobre la película.

 

 

 

 

 

"No vivimos en Disneylandia. Vivimos en la sangre y en el tiempo, no en una tierra de fantasía. Vivimos en un mundo trágico."
(Costa Gavras)

 

lunes, 12 de octubre de 2015

TODO CAMBIA... ESPERO

Con la Resistencia Indígena frente a Occidente y el capitalismo
Todos conocemos la versión de Mercedes Sosa, pero la original es esta, grabada por Julio Numhauser (su compositor), ex de Quilapayún y Amerindios, en 1982, durante su exilio en Suecia, donde aún vive. La interpreta con su otro grupo, Somos.

La idea romántica del tiempo y de Hispanoamérica como constructores de esperanza y vida. Supongo que el Día de la Raza o de la Resistencia Indígena invita a esto. Muy al contrario que el Día de la Hispanidad en España, que solo recuerda a pasado sangriento y oscuro y apesta a alcanfor.





TODO CAMBIA
(Julio Numhauser)

Cambia lo superficial,

cambia también lo profundo,
cambia el modo de pensar,
cambia todo en este mundo.

Cambia el clima con los años,

cambia el pastor su rebaño,
y asi como todo cambia
que yo cambie no es extraño.

Cambia el mas fino brillante

de mano en mano su brillo,
cambia el nido el pajarillo,
cambia el sentir un amante.

Cambia el rumbo el caminante

aunque esto le cause daño,
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.

Cambia, todo cambia... (x4)


Cambia el sol en su carrera

cuando la noche subsiste,
cambia la planta y se viste
de verde la primavera.

Cambia el pelaje la fiera,

cambia el cabello el anciano,
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.

Pero no cambia mi amor

por más lejos que me encuentre,
ni el recuerdo, ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente.

Y lo que cambió ayer

tendrá que cambiar mañana,
así como cambio yo
en esta tierra lejana.

Cambia, todo cambia... (x4)


Pero no cambia mi amor

por más lejos que me encuentre,
ni el recuerdo, ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente.

Y lo que cambió ayer

tendrá que cambiar mañana,
así como cambio yo
en esta tierra lejana.

Cambia, todo cambia... (x4)



Fuente: Radio La Nueva República
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sábado, 10 de septiembre de 2011

EL 11 DE SEPTIEMBRE OLVIDADO

contra el fascismo... verdadero socialismo
...El de Chile, el que debería ser de todos. Infinitamente más que el otro. Sin duda, es el mío.

Poema escrito por Víctor Jara poco antes de ser asesinado por los militares golpistas de Pinochet en el Estadio Nacional, el 16 de septiembre de 1973:


SOMOS CINCO MIL
(Víctor Jara)

Somos cinco mil aquí
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí diez mil manos que siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad con hambre,
frio, pánico, dolor, presión moral,
terror y locura!

Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.
Un muerto, un golpeado como jamas creí
se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores
uno saltando al vacio,
otro golpeándose la cabeza contra el muro,
pero todos con la mirada fija en la muerte.

¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera,
sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es un acto de heroísmo.
¿Es este el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y de trabajo?
En estas cuatro murallas solo existe un numero
que no progresa,
que lentamente querrá más muerte.

Pero de pronto me golpea la conciencia
y veo esta marea sin latido,
y veo el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
llena de dulzura.
¿Y México, Cuba y el mundo?
¡Que griten esta ignominia!
Somos diez mil manos menos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la Patria?

La sangre del companero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente.

¡Canto qué mal me sales
cuando tengo que cantar espanto!
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto.
De verme entre tanto y tantos
momentos del infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi,
lo que he sentido y que siento
hara brotar el momento...

 Víctor Jara (1932-1973)
Fuente: ciudadinvisible.cl

"Víctor, Victoria: Estrategias de la subjetividad revolucionaria" 
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El triunfo del fascismo:

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Santiago de Chile, 11 de septiembre de 1973, 9:10 a.m. Radio Magallanes:
 .

"Seguramente, ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que se vea en ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron. Soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado [comandante de la Armada], más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de Carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar!

Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las líneas férreas, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder.

Estaban comprometidos. La historia los juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la libertad de la patria.

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición."

(Salvador Allende, presidente electo y legítimo de la República de Chile desde el 4 de noviembre de 1970 hasta el 11 de septiembre de 1973)
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