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jueves, 29 de diciembre de 2011

JULIO ANGUITA Y SUS (MIS) "COMBATES DE ESTE TIEMPO"

contra la dictadura global
Julio Anguita. Ese tipo honesto. Ese que probablemente habría sido un gran presidente del gobierno para este país o lo que sea esta cosa de chorizos y pueblo dormido-hipnotizado. 

La entrevista de debajo es imprescindible. Y el personaje, más. Indirecta-directa: el libro estaría pero que muy bien como regalo de Reyes, de cumpleaños o de lo que sea.

La Izquierda Unida de hoy no tiene nada que ver con Julio Anguita. Los de hoy son una recua de babosos prosistema que aspiran a ocupar el lugar del PSOE, la derecha (¿centrada?), y a heredar todos sus vicios. Virtudes, cuentan con... ninguna. Que conste. ¡Ah! Y también IU ha tratado y seguirá tratando de aprovecharse de (prostituir a) 15M. Les gusta ir por detrás en todos los sentidos.

Entrevista realizada a Julio Anguita por Público.es. Es breve pero de lectura obligatoria. La reproduzco íntegra porque firmo todo lo que dice Anguita y porque me da la gana:

Julio Anguita: "Éste es un país de chorizos"
Entrevista a Julio Anguita, que presenta el libro ‘Combates de este tiempo'. ALFONSO ALBA CÓRDOBA 22/12/2011 20:55 Actualizado: 23/12/2011 11:11

Julio Anguita (Fuengirola, 1941) acaba de publicar
Combates de este tiempo (El Páramo), un libro en el que ha seleccionado, "de entre más de 3.000 escritos" que guarda en su archivo, aquellos discursos, artículos en prensa y reflexiones "que tienen vigencia hoy día". Arranca con el que leyó en el funeral de Dolores Ibárruri La Pasionaria y cierra con su intervención en el homenaje que IU brindó al premio Nobel de Literatura José Saramago en 1999.

Su libro es una especie de legado documental de escritos de Anguita desde 1977 hasta nuestros días. ¿Por qué lo publica ahora?
 


El libro es hijo de la angustia con la que uno ve la actualidad. Es hijo de mi pluma. Pero sus contenidos son hijos de un debate colectivo con la participación de mucha gente en los momentos en los que esta gente afrontó la génesis de los problemas que en la actualidad estamos sufriendo. Estoy hablando de Maastricht y del neoliberalismo, y la angustia que da decir ‘pero hombre si esto lo habíamos visto venir y lo habíamos denunciado'. Esa angustia ante lo que está ocurriendo y, subrayo, lo que va a ocurrir hace que uno recurra a la memoria. Yo quería que el libro se publicase para mediar en el debate europeo de hoy. Miren ustedes lo que opinábamos en ese momento, lo que se dijo y lo que nos dijeron.

Este año ha surgido el 15-M, al que usted saluda con el artículo ‘Son los nuestros'. 

El 15-M ha hecho la reflexión que los políticos no han sido capaces de hacer. Y cuando digo los políticos no me refiero a todos. Quiero separar a la gente de la izquierda real. Las dos fuerzas mayoritarias y las fuerzas de tipo nacionalista burgués han hecho de la política un arte de la no reflexión, del eslogan, de los intereses inmediatos y coyunturales. Y el 15-M, a su manera, ha corrido el velo, ha hecho la función de pensamiento de los que se llaman clase política no han querido ni quieren hacer. 

En ‘Combates de este tiempo' usted dice que todos los males del presente arrancan de Maastricht. 

Bueno, no soy yo. IU ha tenido la mayor área de economistas que ha tenido un partido nunca. Recuerdo hasta noventa y tantos economistas de la talla de un Juan Torres, de un Martín Seco, de un Pedro Montes, de un Jové... Entonces decíamos: esto no es la construcción europea. No estuvimos de acuerdo con el euro. Es más, recuerdo haber argumentado la frase del excanciller alemán Gerhard Schröeder: "El euro significa más paro". Bueno, pues ahí está.

Volvió a dar un mitin en Córdoba y Extremadura. Y dijo que lo mejor que le podía pasar a España era salir del euro. 

Sí. Esa afirmación, que mantengo, no es hija de mis elucubraciones. Hasta Paul Krugman ha empezado a hablar de que tenemos que salir de aquí. ¿Pero es fácil? Es dificilísimo y tremendo. 

Y si seguimos en el euro, ¿qué ocurre? 

Que la deuda no se puede pagar. Para pagarla, hay que generar un aumento de la producción y la riqueza. Y no se puede aumentar esa riqueza basada en la demanda interior porque la gente no consume. Pero en la demanda exterior tampoco, porque los otros países también están pagando su deuda. No hay crecimiento, luego la deuda no se puede pagar, lo diga Zapatero o lo diga Rajoy. Además, el euro, en el momento en el que no se puede devaluar para ser competitivo, nos aherroja a Alemania. Estamos condenados. ¿Cuál es la única salida? Llegar a la unidad política. Un gobierno que redistribuya una hacienda pública fuerte y europea, con una fiscalidad común. Así, sí. 

El artículo ‘Hipócritas', dedicado a su hijo Julio [periodista fallecido en Irak], habla del apoyo del PP a la guerra. En él escribe: "Nunca he creído en el estricto y matemático correlato entre el voto y la lógica". ¿Ha vuelto a pasar? 

Sí, sí. El propio género humano es muy complejo y tiene una tendencia innata a la pereza mental. Pero el género humano hispano, más. Somos un país de perezosos mentales. Es más, de auténticos acojonados al pensamiento. Queremos fórmulas sencillas: quién es el bueno, quién es el malo. Por eso no creo que exista un estricto correlato entre el voto y la lógica. Cuando me dicen que los políticos son unos chorizos yo digo, bueno, y los votantes que los vuelven a votar son otros. Ningún político se atreve a decirle a su pueblo lo que yo digo: vosotros tenéis que criticarme pero yo a vosotros también. El pueblo también se equivoca y hay que decírselo, porque esa es la manera de ser iguales. 

¿Se ha vuelto a equivocar el pueblo entonces? 

La gente ha votado, una inmensa mayoría, por fastidiar al que ha gobernado. Otra, porque está de acuerdo con las ideas del PP. España está asistiendo a un revival católico de lo peorcito de la historia de España: visitas papales, santos... Una cosa... Estamos en una época muy difícil. Como cuando hablamos de que ETA pida perdón. Yo les pido que dejen de matar. Si hay que pedir perdón, vale, pero que [Manuel] Fraga Iribarne empiece por pedir perdón por haber sido ministro de una Dictadura. La Transición fue como esa madre que tapaba todos los errores. Taparlo todo con buenas palabras cuando realmente hay escándalos. Lo de Urdangarin salpica a la Corona, le guste a la Corona o no. Este es un país de delincuentes y chorizos. 

Recoge el documento que presentó para la refundación de IU. ¿Le han hecho mucho caso? 

Ninguno. Y además lo digo. Lo que pasó con ese documento fue aprobar para neutralizar. Se lo dije a ellos. Me habéis aprobado el documento para desactivarlo como una bomba porque ponía en riesgo vuestros puestos, que lleváis más años que la intemerata. Se lo dije así. 

Hoy asistimos a una crisis de la socialdemocracia. Cayo Lara dijo que la aspiración de IU era ocupar ese espectro que estaba dejando el PSOE a su izquierda. 

Yo le agradezco que haya tenido el valor de mantener algo por lo que yo fui anatematizado cuando hablé del sorpasso. Una izquierda alternativa tiene que superar al PSOE. Siguiendo los pasos de la socialdemocracia, en los 50 abandonaron el marxismo. Después, Felipe González en 1979 somete al chantaje de ‘antes de marxistas hay que ser socialistas'. Eso es una mendrugada. Y qué ha dado la socialdemocracia: personajes como Tony Blair, que dijo que la izquierda es la izquierda del centro. La socialdemocracia ha sido una administradora vergonzante. Igual que los partidos comunistas, ¿eh? Menos festejar el 90º aniversario del PCE. ¿Qué valor tiene El Manifiesto Comunista hoy? Para mí lo tiene, pero hay que decirlo. 

También al PCE ha llegado la profesionalización de la política. 

Necesitamos pararnos y retomar el proyecto depurando muchas cosas. Por ejemplo, ¿por qué el PCE sigue diciendo que nuestro sindicato es CCOO? Mi sindicato es cualquiera que esté conmigo. La historia es para aprender, pero no para estar atado a ella. Eso pasa también con los republicanos. Hablar de República, es decir, oiga usted, que la III República no tiene que parecerse a la II. La III República no es sólo la cuestión del rey. Pero claro, la II República es más fácil. No tengo que estudiar, ya está hecha, la mató el malvado de Franco. Ya estamos.

Julio Anguita durante la entrevista con Público
Fuente: Público.es - 'Julio Anguita: "Este es un país de chorizos".'
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domingo, 19 de septiembre de 2010

LABORDETA EN LA MOCHILA (In Memoriam)

Labordeta forever
Sentado en el viejo sillón de la azotea
mientras repican los tambores del Viernes Santo
a los pies de mi vieja casa,
veo a mi padre perdido en el gran naufragio
de su España republicana.

Apenas una mueca de dolor,
una mirada ausente
y una lágrima limpia
por lo que nunca fue
aunque jamás
perdida la esperanza.


(José Antonio Labordeta, Poemas)

Cantautor, profesor de geografía e historia, escritor, presentador y político aragonés. Y lo más importante: honesto, sincero, llano, natural, único, auténtico, bueno, de izquierdas... aragonés (al cuadrado). Con o sin mochila, guitarra o atril, siempre llevaba al pueblo en los ojos, en la mente, en su corazón maño.

Hoy debería ser día de luto oficial, se ha muerto el único político de verdad. Ya no queda nadie digno de llamarse representante del pueblo, se ha marchado el último.

Va por ti, Labordeta: "¡A la mierda, joder!"
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 .
"Había sido un día muy duro, muy duro. Habíamos estado todo el día discutiendo sobre la guerra de Irak. Y, entonces, cuando yo estaba hablando, había unos tíos diciendo: '¡Ah, Labordeta! ¡Vete con la mochila! ¡Con la mochila!...' Y luego uno dijo: '¿Qué me dices, cantautor de las narices?'. Claro, y ahí yo ya no aguanté más. Perdí la cabeza y dije: "A la mierda, dejadme tranquilo, quiero hablar..." Y tal. A la mañana siguiente me levanté pronto, porque tenía que ir al Congreso pronto. Y al entrar al bar debajo de mi casa, donde siempre desayunaba, pues había dos mujeres... y se pusieron a aplaudir. Y entonces me quedé acojonado y me dije: "¿Qué habré dicho?" 
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(José Antonio Labordeta, en una entrevista del Follonero)
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 .
CANTO A LA LIBERTAD
(J.A. Labordeta, 1975)

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Habrá un día en que todos,
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.

Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros,
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.

Habrá un día en que todos,
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Sonarán las campanas
desde los campanarios
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.

Habrá un día en que todos,
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

También será posible,
que esa hermosa mañana,
ni tú, ni yo, ni el otro,
la lleguemos a ver.
Pero habrá que empujarla
para que pueda ser.

Que sea como un viento
que arranque los matojos,
surgiendo la verdad.
Y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.

Habrá un día en que todos,
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.



"Se van. Nos vamos. Todos. La esperanza se quedó arrinconada, la libertad se tambalea, y todo lo que pensamos que un día llegaría se ha quedado desierto en la memoria. Tardes de fábula dorada muertas en el secuestro de los días."
 (José Antonio Labordeta, Poemas) 
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domingo, 15 de agosto de 2010

WIKILEAKS O EL DEDO EN EL OJO DE LA DICTADURA GLOBAL

dictadura global
Ofrezco completo el siguiente artículo de un blog más que interesante, Mi mesa cojea, de José A. Pérez. Se trata de una exposición breve, sarcástica y, a mi parecer, bastante fiel de la realidad. En este caso sobre la reacción del gobierno USA a los últimos puñales afilados de Wikileaks ("Wikifiltraciones"), la destapadora de escándalos, la versión más de izquierdas de la Wikipedia o, como ellos mismos se autodefinen: "una versión no censurable de Wikipedia para el leaking y análisis masivo de documentos de manera no rastreable."

Al parecer, puede que tengamos una alternativa a los embustes, ocultaciones y parcialidad de todos los medios de comunicación. Veremos cuánto tiempo más los poderes fácticos permiten que continúe existiendo este "pequeño" grano que le apareció en 2007 a la dictadura global.

Ejercicio de imaginación
(Por José A. Pérez)

Lo de Wikileaks es indignante. ¿Con qué derecho se pone esa gente a hacer el trabajo que los periódicos no hacen? ¿Acaso no se dan cuenta de que si la prensa no ejerce el periodismo es por algo?

Hace bien el Pentágono en prohibir a sus chicos la lectura de esa página izquierdista. Imagínate que todos esos militares veinteañeros comprendieran a qué intereses obedecen realmente. Imagínate que descubren lo que hay tras las barras y las estrellas, tras la tarta de manzana y el sueño americano. Igual se largaban todos a freír Whoppers. Imagínate qué papeleta si el ejército más poderoso del mundo se queda sin buena gente que viva una edulcorada mentira; sólo quedarían fanáticos armados.

Ahí el Premio Nobel de la Paz tiene que ponerse firme e inventarse algo para meter en la cárcel al comunista despechado responsable de Wikileaks. Porque, como bien dicen los poderosos de derechas y de izquierdas, la libertad de expresión debe tener un límite. Tu libertad acaba donde empieza mi lobby (o, en el caso de la prensa, donde empiezan mis compromisos políticos y contractuales para con mis anunciantes). Porque si los medios serios publicasen todo lo que llega a las mesas de sus directores, nadie se fiaría de nadie, y eso es lo último que necesitan las Bolsas ahora mismo.

La economía se basa en la confianza, esto es, en la capacidad de la gente que puede hablar para no hacerlo. Uno no llega a un despacho con mesa de roble si no sabe mantener la boca cerrada. Pero entonces llegan los frikis de Internet, se montan una wiki y empiezan a largar eso que tantas bocas poderosas se han callado durante tantos meses. ¿Y dónde queda la Seguridad Nacional, eh?

La Seguridad Nacional es importantísima, de ahí que la S y la N vayan en mayúsculas. Todo lo que va con mayúsculas es importante: el Rey, Dios, ETA… Sin Seguridad Nacional, imagínate, los ricos harían lo que quisieran, las multinacionales camparían a sus anchas, y los países ricos invadirían a los pobres por intereses puramente económicos. La ley de la selva. Sin Seguridad Nacional, el Fondo Monetario Internacional haría más ricos a los ricos y más pobres a lo pobres en vez de luchar por reducir la pobreza, tal y como dictan sus estatutos.

Imagínate que ahora cunde el ejemplo y los periódicos empiezan a publicar noticias sin el consentimiento del poder político y económico. Imagínate que ocurre en España. Imagina que al ejército de becarios que este mes alimenta las páginas de todos los diarios les da por maniatar a sus jefes a la hora del cierre y publicar dos o tres verdades inconfesables.

Imagínate.


Por cierto, Wikileaks está a punto de publicar 15.000 nuevos documentos confidenciales sobre Afganistán y las andanzas de los americanos allí.

Ver artículo de Wikipedia sobre "Wikileaks".
Ver página en español de Wikileaks.

Logo del portal Wikileaks
Fuente: El País - "Wikileaks, una voz contra la censura"


"Pertenezco al ejército de becarios que llenan las hojas de los periódicos durante estos meses y todos los días me cambian mis informaciones porque digo lo que oigo y lo que veo. La frase más escuchada en la redacción es "no, no, no, no dale la vuelta a esto, así no se puede publicar, nos vas a meter en un lío". Ya no quiero ser periodista."
(Comentario anónimo a "Ejercicio de imaginación" en Mi mesa cojea)

"El españolito neocón primero se posiciona y luego se forma una opinión"
(Comentario anónimo a "Ejercicio de imaginación" en Mi mesa cojea)

viernes, 18 de junio de 2010

MI SARAMAGO (In Memoriam)

mi Saramago es eterno 
Este es el día que no tendría que haber llegado nunca. Este es el artículo que yo no quería publicar. No os imagináis la tristeza que me embarga. Llevo llorándole todo el día y seguiré llorándole. Siempre le llevaré conmigo. Este es mi homenaje, el epílogo al más grande, a uno de esos hombres que nunca conocí en persona pero que me ha construido como ser humano. Y seguirá haciéndolo. Siempre he pensado que si tuviera la oportunidad de vivir otra vida, me gustaría ser José Saramago.
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Todos los entrecomillados son palabras de Saramago, pero como si fueran mías. Pienso exactamente lo mismo que él, sobre prácticamente cada tema que pueda imaginar.

El último activista de izquierdas, el hombre que se atrevió a decir "NO" en unos tiempos en que nos obligan a decir "sí". No solo fue el mejor escritor y pensador, también el más firme y activo defensor de los Derechos Humanos, en unas décadas estas últimas en las que han sido más pisoteados que nunca: 


"Los Derechos Humanos no le interesan a nadie, son letra muerta, pero sin ellos jamás habrá democracia digna de ese nombre". 
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EL FACTOR DIOS
(José Saramago, 18-XI-2001)

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En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda-de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.

FIN
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"Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos."
(José Saramago)
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martes, 1 de junio de 2010

DANIEL COHN-BENDIT

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Esto es un político de verdad: el que dice la verdad, tiene buenas intenciones y propone soluciones.
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"Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad." 
(Platón) 
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sábado, 6 de marzo de 2010

"EL 68: LAS CEREMONIAS DEL AGRAVIO Y LA MEMORIA" (CARLOS MONSIVÁIS)

izquierda=frustración
... O cómo y por qué la izquierda fracasa siempre y está condenada a seguir fracasando, desgraciadamente.
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Esta crónica de la izquierda frustrada que del '68 mexicano realiza Carlos Monsiváis puede aplicarse a cualquier '68, a cualquier país, a cualquier época, pasada, presente y/o futura. Contrariamente a lo que cualquiera pueda pensar, la historia se repite constantemente, matices más matices menos, porque los protagonistas siempre son los mismos miserables.


"Los antecedentes del Movimiento Estudiantil"

En 1968, una de las plazas fuertes de la izquierda partidaria (Partido Comunista Mexicano y grupúsculos) es la UNAM, y más específicamente Ciudad Universitaria. Sin ser numéricamente de consideración, la izquierda, en el páramo de las organizaciones estudiantiles, es la única con campañas definidas, la sombra de un proyecto y un discurso articulado, así sea de modo muy esquemático. (...) De 1929 en adelante, el destino de las causas estudiantiles ha sido renovar las dirigencias gubernamentales, por lo menos en la parte operativa. No ha variado la máxima no escrita: "Quien no es radical en su juventud, no sabrá bien cómo reprimir a los radicales en su madurez".

(...) A la izquierda estudiantil la mueve el compromiso con la Historia, lo que desde fuera no quiere decir nada y de cerca se traduce en enredijos teóricos. A la burguesía, por decir algo, no la intranquiliza el bagaje izquierdista, los seminarios de estudios de marxismo, los rudimentos de Historia de México con especialización en la etapa 1910-1940, las peregrinaciones del rollo revolucionario, las asambleas estudiantiles, las reuniones de célula o de grupo, los "Talleres de militancia" cifrados en el método de autopersuasión: "De tanto repetirlas, me aprendí mis convicciones". Hay altruismo y voluntad de entrega; hay sectarismo e impaciencia histórica (o como se le diga a la certeza íntima de que cinco años más haciendo y diciendo lo mismo no se soportarán).

El Partido Comunista de 1968 se ha profesionalizado en la reducción de sus posibilidades, y (sea esto o no importante) se obstina en simbolizar la muerte de la voluntad de poder. Si su presencia en algunas escuelas y facultades es persistente, su influencia sólo se nota en las emergencias. Por lo menos la mitad de sus militantes viene de provincia, y su común denominador es la sensación de apartarse por un tiempo de la normalidad para retornar a ella con otros saberes básicos. Por supuesto, esta actitud no es deliberada, ni los cuadros del Partido se sienten de paso en la organización, pero no hay las perspectivas de largo plazo, y apenas un puñado de compensaciones sentimentales, que en algo equilibran la verbomanía de los "Martillos Teóricos" y la noción compulsiva de militancia. A las compensaciones las enmarca el amor por las causas perdidas y el nacionalismo tradicional de los comunistas, todavía capaces de extraer de los corridos la insurrección anímica que necesitan: 


Señores, a orgullo tengo
de ser anti-imperialista,
y militar en las filas
del Partido Comunista,
y militar en las filas
del Partido Comunista.

(Con música de "El Corrido de Cananea")

Y si la sociedad no se toma muy en serio a la izquierda, es por considerarla no tanto opción ideológica sino rito de tránsito que evocan con cierto gusto los poseídos por "la conciencia social". Lo típico de la izquierda es su incapacidad retentiva, y los pocos que perseveran en la militancia, para no amargarse tienden a burocratizarse. Ingresan a la organización, se enardecen, desprecian a "reformistas y socialtraidores", exprimen hasta el alba las probabilidades de reavivar la lucha de clases... y luego se alejan para añadirse al monorritmo de las instituciones.

(...) Y la izquierda partidaria intenta desquitarse del Sistema que cada cinco o seis años le arrebata a sus jóvenes guerreros, sembrando sentimientos de culpa. "Vayanse, porque aquí nunca tendrán oportunidades, pero nunca olviden que han traicionado a la revolución." Y a lo largo de los años, la deserción se paga exacerbando en "los desertores" o el odio frenético a la izquierda o el espíritu autodestructivo, la impresión de haber canjeado la utopía por el plato de lentejas de un puesto o de un puestazo, la desazón más bien teatral de quien, ya en la ronda de los tragos, canta "La Internacional" desde el fondo del remordimiento. De allí el éxito perdurable del poema de José Emilio Pacheco: 


Antiguos compañeros se reúnen.
Ya somos todo aquello
contra lo que luchamos
a los veinte años.
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(Carlos Monsiváis: "El 68: Las ceremonias del agravio y la memoria". En Julio Scherer y Carlos Monsiváis, Parte de Guerra. Tlatelolco 1968. Documentos del general Marcelino García Barragán. Los hechos y la historia. México D.F., Nuevo Siglo Aguilar, 1999).
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Matanza de Tlatelolco, 2 de octubre de 1968.
Fuente: El Demócrata - "Tlatelolco 68: Los recuerdos del futuro"

"Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia."
(Simone Weil)

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