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lunes, 21 de noviembre de 2011

EL HUMANISMO COMO UTOPÍA REAL (Erich Fromm)

contra el miedo, pedagogía
"Creo que nadie puede «salvar» a su prójimo diciendo por él. Únicamente podrá ayudarlo señalándole alternativas posibles, con toda sinceridad y amor, sin sensiblería ni engaño alguno. La alternativa verdadera a realismo y utopismo nace del síndrome de pensamiento, conocimiento, imaginación y esperanza, el cual capacita al hombre para ver las posibilidades reales que ya están en ciernes.

(...) Creo que el individuo no puede entablar estrecha relación con su humanidad en tanto no se disponga a trascender su sociedad y a reconocer de qué modo ésta fomenta o estorba sus potencialidades humanas. Si le resultan «naturales» las prohibiciones, las restricciones y la adulteración de los valores, es señal de que no tiene un conocimiento verdadero de la naturaleza humana.

Creo posible la realización de un mundo en que el hombre pueda «ser» mucho aunque «tenga» poco."

[Erich Fromm, El humanismo como utopía real. (Traducción de Eloy Fuente Herrero). Barcelona: Paidós, 2007.]

Utopía (1516) de Thomas More.
 Ilustración y página de la primera edición: Libellus... De optimo reipublicae statu, deque nova insula Vtopiae.
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sábado, 30 de abril de 2011

ERNESTO SÁBATO (In Memoriam)

ídolo símbolo de libertad
Decía Sábato (1911-2011) que el arte le había salvado de la desesperación perpetua, de la rendición, del suicidio, y que por esa razón su arte fue trágico. Siendo así, lo que más admiraba en el ser humano es "que siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil".

Siempre he sentido míos todos sus pensamientos y sentimientos. Los llevo conmigo. Llevaré a Sábato conmigo. Y, al igual que a su amigo y confidente ("mi hermano", decía), José Saramago, le echaré de menos. Muchísimo. Quiero compartir ahora (y siempre) algunos de esos pensamientos y sentimientos, recogidos en lo último que he leído del rojense, Antes del fin (1998):

"Lo rememoro siempre que contemplo los payasos que pintó Rouault: esos pobres bufones que, al terminar su parte, en la soledad del carromato se quitan las lentejuelas y regresan a la opacidad de lo cotidiano, donde los ancianos sabemos que la vida es imperfecta, que las historias infantiles con Buenos y Malvados, Justicia e Injusticia, Verdad y Mentira, son finalmente nada más que eso: inocentes sueños. La dura realidad es una desoladora confusión de hermosos ideales y torpes realizaciones, pero siempre habrá algunos empecinados, héroes, santos y artistas, que en sus vidas y en sus obras alcanzan pedazos del Absoluto, que nos ayudan a soportar las repugnantes relatividades.

(...) Tantos valores liquidados por el dinero y ahora el mundo, que a todo se entregó para crecer económicamente, no puede albergar a la humanidad.

(...) Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de globalización. La angustia es lo único que ha alcanzado niveles nunca vistos. Es un mundo que vive en la perversidad, donde unos pocos contabilizan sus logros sobre la amputación de la vida de la inmensa mayoría. Se ha hecho creer a algún pobre diablo que pertenece al Primer Mundo por acceder a los innumerables productos de un supermercado. Y mientras aquel pobre infeliz duerme tranquilo, encerrado en su fortaleza de aparatos y cachivaches, miles de familias deben sobrevivir con un dólar diario. Son millones los excluidos del gran banquete de los economicistas.

(...) Y entonces me pregunto en qué clase de sociedad vivimos, qué democracia tenemos donde los corruptos viven en la impunidad, y al hambre de los pueblos se la considera subversiva.

(...) El humanismo occidental está en quiebra, y el fin del siglo nos encuentra incapaces de preguntarnos por la vida y por el hombre. (...) Si en estos últimos siglos de historia hemos perdido una oportunidad, ha sido la de construir una historia en la que el hombre fuera protagonista, en lugar de ser un nuevo condenado.

(...) No podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera, un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que se mueren de hambre. Y no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestros hogares. Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas."
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Ernesto Sábato
Fuente: ElPais.com - fotogalería

"Aunque fui comunista activista, el anarquismo siempre me ha parecido una vía de conseguir justicia social con libertad plena. Y valoro el cristianismo del Evangelio. Este siglo es atroz y va a terminar atrozmente. Lo único que puede salvarlo es volver al pensamiento poético, a ese anarquismo social, y al arte."
(Ernesto Sábato)

martes, 9 de noviembre de 2010

INSISTO...

against the wind
Reitero, repito, reincido, me reafirmo,... a la mierda el temor a las consecuencias:

"El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón." (Erich Fromm)

Luego...

"Hay que vivir a la contra" (José Saramago)
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El Rebelde Desconocido o Tanque chino defendiendo el derecho de la mayoría o de los que mandan a aplastar cualquier disidencia. Porque la mayoría y los que mandan siempre tienen razón. (By Me). Foto: Jeff Widener.
Fuente: Unjubilado - "Fotos con historia VIII. El hombre del tanque de Tian’anmen"
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Mi alter ego, la abeja Maya, era comunista. (El otro Yo)
Fuente: Hoy no ha pasado nada importante - "Banderas Fashion"

domingo, 5 de septiembre de 2010

LOS SIETE EGOS (Jalil Gibran) o "EL HOMBRE ENFERMO DE AMOR" (George Grosz)... PROPIO

egocentrismo
Reminiscencias de los días en la caverna más profunda... y epílogo de mis conversaciones+café de los últimos dos días.
Mujeres humanistas, amigas mías, ¿quién no es egoísta?, ¿quién no se compara con...?, ¿quién no se compadece de sí mismo?, ¿quién no es irracional?
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"En la hora más silente de la noche, mientras estaba yo acostado y dormitando, mis siete egos sentáronse en rueda a conversar en susurros, en estos términos:

Primer Ego: -He vivido aquí, en este loco, todos estos años, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de día y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar más mi destino, y me rebelo.

Segundo Ego: -Hermano, es mejor tu destino que el mío, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. Río cuando está alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados danzo sus más alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan fatigante existencia.

Tercer Ego: - ¿Y de mi qué decís, el ego aguijoneado por el amor, la tea llameante de salvaje pasión y fantásticos deseos? Es el ego enfermo de amor el que debe rebelarse contra este loco.

Cuarto Ego: -El más miserable de todos vosotros soy yo, pues sólo me tocó en suerte el odio y las ansias destructivas. Yo, el ego tormentoso, el que nació en las negras cuevas del infierno, soy el que tiene más derecho a protestar por servir a este loco.

Quinto Ego: -No; yo soy, el ego pensante, el ego de la imaginación, el que sufre hambre y sed, el condenado a vagar sin descanso en busca de lo desconocido y de lo increado... soy yo, y no vosotros, quien tiene más derecho a rebelarse.

Sexto Ego: -Y yo, el ego que trabaja, el agobiado trabajador que con pacientes manos y ansiosa mirada va modelando los días en imágenes y va dando a los elementos sin forma contornos nuevos y eternos... Soy yo, el solitario, el que más motivos tiene para rebelarse contra este inquieto loco.

Séptimo Ego: -¡Qué extraño que todos os rebeléis contra este hombre por tener a cada uno de vosotros una misión prescrita de antemano! ¡Ah! ¡Cómo quisiera ser uno de vosotros, un ego con un propósito y un destino marcado! Pero no; no tengo un propósito fijo: soy el ego que no hace nada; el que se sienta en el mudo y vacío espacio que no es espacio y en el tiempo que no es tiempo, mientras vosotros os afanáis recreándoos en la vida. Decidme, vecinos, ¿quién debe rebelarse: vosotros o yo?

Al terminar de hablar el Séptimo Ego, los otros seis lo miraron con lástima, pero no dijeron nada más; y al hacerse la noche más profunda, uno tras otro se fueron a dormir, llenos de una nueva y feliz resignación.

Sólo el Séptimo Ego permaneció despierto, mirando y atisbando a la Nada, que está detrás de todas las cosas."


[Gibran Jalil Gibran, "Los siete egos". En El Loco (1918)]
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The Lovesick Man ("El hombre enfermo de amor"),
de George Grosz
(1916).
Fuente: Galimatías
- "La Galería: George Grosz"

"No quiero ni siquiera saber si antes de mí hubo otro hombre."
(Frase de René Descartes adoptada como lema por los dadaístas)
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jueves, 19 de agosto de 2010

LA REBELIÓN DE LAS COSAS: Saramago huxleyriano y jüngeriano

democracia secuestrada
En ausencia de la necesaria rebelión del ser humano...

Saramago permite que la ciencia ficción de Huxley y el humanismo hippie de Jünger invadan sus pensamientos. Así, en "Cosas" (Casi un objeto, 1983) proclama la rebelión de los "oumis", es decir, de los objetos, en una ciudad sometida por la dictadura más absoluta y donde los hombres, zombies seriados y nublados de consciencia, son incapaces de manifestar el menor atisbo de humanidad, mostrándose insolidarios con sus iguales y obedientes y colaboracionistas con el gobierno opresor. ¿Os suena, verdad? Sí, es demasiado real.

En el relato, solo las cosas, infundidas de vida por nadie sabe qué o quién, mostrarán resistencia y se erigirán en el oráculo y, a la vez, en el vehículo del juicio final del hombre, del gran cambio. Entonces, la tierra vuelve a poblarse de Adanes y Evas desnudos, a la intemperie.

Saramago profeta, Saramago Dios, Saramago estandarte de la justicia y el humanismo, como siempre.


"Después, un locutor de cara escuálida anunció una nota oficiosa del gobierno (nog). Era más reciente que la del periódico. Decía: «El gobierno informa a todos los ciudadanos usuarios que los defectos e incongruencias de ciertos objetos, utensilios, máquinas e instalaciones (abreviados oumis), últimamente verificados en mayor número, están siendo juiciosamente estudiados por la comisión nombrada, que cuenta ahora con la colaboración de un parapsicólogo. Los ciudadanos usuarios deben rechazar los rumores, las habladurías, la manipulación. Deben mantener la serenidad, incluso en el caso de que ocurran desapariciones de los referidos oumis: objetos, utensilios, máquinas o instalaciones. Se recomienda la más rigurosa vigilancia. Ningún oumi (objeto, utensilio, máquina o instalación) debe, en lo futuro, ser mirado distraídamente. El gobierno considera indispensable sorprender cualquier oumi: objeto, utensilio, máquina o instalación, en el momento de desaparecer. El ciudadano usuario que dé informaciones completas o detenga el proceso de desaparición de oumis, será considerado benemérito y ascendido a la prioridad C, si estuviera clasificado en prioridad más baja. El gobierno cuenta con el apoyo y la confianza de todos.» Hubo más noticias, pero ninguna que interesase tanto."

"Encendió la televisión y, mientras el aparato se calentaba, fue hasta la ventana que había dejado abierta desde por la mañana y así había permanecido todo el día. La tarde tocaba a su fin. Había mucha gente en la calle, pero nadie hablaba, no había grupos. Las personas parecían caminar al azar, sin destino, se limitaban a extender los brazos y a mostrar la mano derecha [identificación obligatoria de la letra de serie en la palma de los ciudadanos]. Visto desde arriba, en aquel silencio, el espectáculo podría dar ganas de reír: los brazos subían y bajaban, las manos, blancas, con las manchas verdes de las letras, hacían un movimiento rápido y después caían, para repetirse el movimiento íntegro algunos pasos más adelante. Eran como dementes con una idea fija en la alameda de un manicomio."

"Entre el bosque y la ciudad no había ya espacio libre, toda la población había ido a asistir a la gran acción militar de represalia. A lo lejos se oía un zumbido: los aviones se aproximaban. Los relojes que aún funcionaban iban a dar las siete, o a marcarlas silenciosamente en la esfera. El oficial que comandaba la artillería sostenía el micrófono para dar la orden de fuego. Centenas de millares de personas, un millón, casi no respiraban de ansiedad. Pero ningún tiro llegó a ser disparado. En el preciso instante en el que el oficial iba a gritar: «¡Fuego!», el micrófono le huyó de las manos. Inexplicablemente los aviones hicieron una curva cerrada y volvieron atrás. Esta fue apenas la primera señal. Un silencio absoluto se extendió sobre la planicie. Y de repente la ciudad desapareció. En su lugar, hasta perderse de vista, surgió otra multitud de mujeres y hombres, desnudos, salidos de lo que había sido la ciudad. Desaparecieron las piezas de artillería y todas las demás armas, y los militares se quedaron desnudos, rodeados por los hombres y por las mujeres que antes habían sido ropas y armas. En el centro, la inmensa mancha oscura de la población de la ciudad. Pero también ésta, en el instante sucesivo, se metamorfoseó y multiplicó. La planicie se volvió súbitamente clara cuando el sol nació.

Fue entonces cuando del bosque salieron todos los hombres y mujeres que allí se habían escondido desde que la revuelta había comenzado, desde el primer oumi desaparecido. Y uno de ellos dijo:
–Ahora es necesario reconstruirlo todo.
Y una mujer dijo:
–No teníamos otro remedio, puesto que las cosas éramos nosotros. No volverán los hombres a ser puestos en el lugar de las cosas."

[Fragmentos de "Cosas". José Saramago, Casi un objeto (Objeto Quase, 1983). Traducción de Eduardo Naval. Madrid: Alfaguara, 1998].



Portada de Casi un objeto (José Saramago, 1983).
Colección Narrativa, 2006.
Fuente: República - ÁreaLibros

"Si el hombre es formado por las circunstancias, entonces, es necesario formar las circunstancias humanamente."

(K. Marx y F. Engels, La Sagrada Familia)