Hoy se ha ido un héroe sabio: Arcadi Oliveres. Que la tierra le sea leve...
"I ara que la mort, per més fermança, l'ha fet un xic més blanc i més esvelt, ja no et resta tan sols ni l'esperança d'abatre el que ja és llum i vent i cel."
(Ventura Gassol y Ramon Muntaner, Glossa en la Mort de Mac Sweney)
Él siempre ha sido así, un sinvergüenza, un tipo difícil -como él dice-, pero una gran persona, con conciencia, principios y valentía, en sus palabras y en sus actos, a diferencia de la inmensa mayoría de los personajes públicos (y no públicos). Ocurre que hay que ganar un Oscar para tener un buen altavoz y que todo el mundo escuche lo obvio, lo que es de sentido común.
Honestamente, yo no soy tan optimista como ahora parece serlo Joaquin Phoenix. Creo que mañana todo el mundo ya se habrá olvidado de sus palabras y el ser humano (el privilegiado) continuará con su modo de vida egoísta, consumista, despiadado y saqueador de los recursos del planeta. A la historia y a la actualidad me remito.
"No me siento por encima de ninguno de mis compañeros nominados o de cualquier persona en esta sala porque compartimos el mismo amor, el amor por el cine. Y esta forma de expresión me ha dado la vida más extraordinaria. No sé lo que sería sin esto. Pero creo que el regalo más grande que me ha dado a mí y a muchos de los que estamos aquí es la oportunidad de utilizar nuestra voz por aquellos que no la tienen.
He pensado mucho en algunos de los inquietantes asuntos a los que nos estamos enfrentando colectivamente. Y creo que a veces sentimos o nos hacen sentir que defendemos diferentes causas. Pero yo sólo veo causas comunes. Considero que cuando hablamos de desigualdad de género, de racismo, de derechos de los homosexuales, de los indígenas, de los animales, estamos hablando de la lucha contra la injusticia. Hablamos de la lucha contra la creencia de que una nación, un pueblo, una raza, un género o una especie tiene derecho a dominar, controlar, utilizar y explotar a otra con impunidad.
Pienso que nos hemos desconectado del mundo natural. Y muchos de nosotros somos culpables de este punto de vista egocéntrico, de la creencia de que somos el centro del universo. Invadimos la naturaleza y saqueamos sus recursos. Nos creemos con derecho a inseminar una vaca artificialmente y, cuando da a luz, le robamos a su cría, a pesar de los inequívocos gritos de angustia de la madre. Y luego tomamos su leche, destinada al ternero, y la vertemos en nuestro café y en nuestros cereales.
Creo que nos da miedo la idea del cambio personal porque pensamos que tenemos que sacrificar algo. Pero los seres humanos somos capaces de ser inventivos, creativos e ingeniosos. Y cuando lo hacemos con amor y compasión como principios que nos guían, podemos crear, desarrollar e implementar sistemas de cambio beneficiosos para todos los seres vivos y para el medioambiente.
Yo he sido un sinvergüenza, un egoísta y hasta cruel a veces. Alguien con quien ha sido difícil lidiar. Pero me siento agradecido. Porque muchos de vosotros me habéis dado una segunda oportunidad. Y creo que es entonces cuando sacamos lo mejor de nosotros, cuando nos apoyamos los unos a los otros, no cuando nos anulamos mutuamente por errores del pasado. Porque cuando nos ayudamos a crecer, cuando nos educamos recíprocamente, cuando nos guiamos mutuamente hacia la redención, es cuando obtenemos lo mejor de la humanidad.
Cuando mi hermano [River Phoenix] tenía 17 años escribió esta canción: 'Corre al rescate con amor, y la paz te seguirá'."
Discurso de Joaquin Phoenix tras ganar el Oscar a mejor actor (10 de febrero de 2020)
"Chaque cri que nous poussons se perd, s'envole dans des espaces sans limites. Mais ce cri, porté jour après jour par les vents, abordera enfin à l'un des bouts aplatis de la terre et retentira longuement contre les parois glacées, jusqu'à ce qu'un homme, quelque part, perdu dans sa coquille de neige, l'entende et, content, veuille sourire".
Albert Camus, "La Mer au plus près" (dans L'Eté, 1954)
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"Cada grito que elevamos se pierde, vuela en los espacios sin límites. Pero ese grito, llevado día tras día por los vientos, llegará al fin a uno de los extremos planos de la tierra y retumbará largamente contra las paredes heladas, hasta que un hombre, en alguna parte, perdido en el interior de su caparazón de nieve, lo oiga y, complacido, quiera sonreír".
Albert Camus, "El mar, aún más cerca" (en El verano, 1954)
"Hombre hispano detrás de una ventana cubierta de nieve"
Por su inmenso y eterno valor humano, quiero compartir esta historia relatada por el periodista Thiago Ferrer. Debajo podéis verla más desarrollada en un reportaje emitido en ESPN. Se trata de una historia de lucha, determinación, coraje y esperanza, la de Terry Fox, quien quiso concienciar al mundo sobre el cáncer y la necesidad de que todos colaboremos para, algún día, ponerle fin. Un ejemplo inspirador para todos...
"Hoy se cumplen 35 años de la muerte de este chaval. Terry Fox era un muchacho de Port Coquitlam, en la Columbia Británica. Cuando tenía 19 años, le descubrieron cáncer de huesos en la pierna. Se la amputaron. Fox, deportista dedicado, se recuperó rápido. Jugaba al baloncesto en silla de ruedas y fue tres veces campeón canadiense. Sin embargo, no estaba satisfecho. Le indignaba el poco dinero que se dedicaba a la investigación contra el cáncer. Tomó una decisión. Decidió correr una maratón al día: 42 kilómetros, hasta cruzar el ancho de Canadá: desde Terranova hasta su casa, en la Columbia Británica. Los primeros días fueron terribles, con un temporal de viento y lluvia. Al principio de la ruta no se le hizo mucho caso. Pero siguió. Imaginaos correr 42 kilómetros al día con una pierna artificial cuyos muelles tardan un poco en volver a la posición inicial en cada paso. Obviamente, la pierna buena también sufría. Desgaste extra en las articulaciones y ampollas. Para cuando llegó a Montreal, había recaudado 200.000 dólares (canadienses). Su historia atrajo la atención de Isador Sharp. Sharp era fundador y dueño de la cadena Four Seasons de hoteles, y su hijo había muerto de melanoma en 1978. Isadore (con e) Sharp decidió donar dos dólares por cada milla que corriese Fox, y convenció a otras 1.000 empresas a hacer lo mismo. Además, le permitió alojarse gratis en los hoteles de la cadena, lo que le permitió dejar de dormir en una autocaravana que le seguía. Cuando llegó a Ontario su hazaña ya estaba en boca de todo el país. En Ottawa, fue recibido por el primer ministro. Pero para Fox, el punto álgido estuvo en su encuentro con su ídolo, el defensa de hockey Bobby Orr. Fox siguió. El único descanso que se había tomado fueron unos días en Montreal, para poder llegar a Ottawa el 1 de julio, fiesta nacional. 42 kilómetros al día, todos los días. La prensa estaba detrás de historias sobre la vida personal de Terry, lo que le enfadó. Cada vez estaba más cansado. El 1 de septiembre de 1980, a las afueras de Thunder Bay, le dio un ataque de tos que no paraba. Le llevaron a un hospital, donde descubrieron que el cáncer se le había extendido a los pulmones. La carrera acabó allí. Había corrido durante 143 días y 5.373 kilómetros. Y aún le faltaba la mitad de Canadá por recorrer. Hasta entonces, la campaña había recaudado 1,7 millones de dólares canadienses. Durante las siguientes semanas, recaudaría 10 millones más. Para abril de 1981, había logrado 23 millones de dólares para la investigación contra el cáncer. Terry Fox murió el 28 de junio de 1981. Le faltaba un mes para cumplir 23 años."
"Contemplé rostros que exhibían sonrisas valientes y otros que habían renunciado a sonreír. Presencié sentimientos de negación esperanzada y sentimientos de desesperación. Mi misión no sería egoísta. No podía irme de ahí sabiendo que esos rostros y sentimientos seguirían existiendo, aun cuando yo estuviera libre de mi cáncer. El sufrimiento tiene que detenerse en algún lugar... y yo estaba decidido a llegar al límite por esta causa."
El bueno y sabio José Luis Sampedro siempre en el recuerdo y en el presente, gurú eterno, especialmente en estos días, construyendo y compartiendo metáforas revolucionarias... "El drago, que alcanza los veinte metros y seiscientos años, es una hierba, solo es una hierba, porque no está vascularizado. Es una hierba de porte arbóreo porque esa reunión de fibras se ha empeñado en ser árbol. A mí ese símbolo me inspira una esperanza extraordinaria.
(...) Sí, yo creo en esa fuerza. Suelo citar con frecuencia una frase de Shakespeare en Enrique V: 'La hierba crece de noche'. Es hermoso pensar que el poderoso, cuando abre la puerta para salir de su casa, descubre que durante la noche ha crecido una hierba que no le deja salir." (José Luis Sampedro en La ciencia y la vida, de Valentín Fuster y J.L. Sampedro. Barcelona, Plaza & Janés, 2008, pp. 51-52)
"Aquí comprendo lo que llaman gloria: el derecho a amar sin medida"
Nadie debería morir sin leer a Camus. La historia y la vida habrían sido mucho más feas e insustanciales sin el de Mondovi y sus testimonios de las miserias y la tenue pero latente luz de la esperanza en el ser humano: "A mediodía, sobre las laderas medio arenosas y cubiertas por heliotropos como por una espuma que hubieran dejado al retirarse las olas furiosas de los últimos días, miraba el mar, que a esa hora se agitaba apenas con un movimiento fatigado, y calmaba esa doble sed que no se puede engañar mucho tiempo sin que el ser se seque, quiero decir amar y admirar. En no ser amado sólo hay mala suerte: en no amar hay desgracia. Hoy en día todos morimos de esa desgracia. Porque la sangre, los odios, descarnan el corazón; la prolongada reivindicación de la justicia agota el amor que, sin embargo, la hizo nacer. En el clamor en que vivimos, el amor es imposible y la justicia no basta. Por eso Europa odia el día y no sabe más que oponer injusticia a la injusticia. Pero para impedir que la justicia, hermoso fruto naranja que no contiene más que una pulpa amarga y seca, se agoste, volvía a descubrir en Tipasa que había que guardar intactas dentro de uno mismo una frescura y una fuente de alegría; amar el día que escapa a la injusticia y volver al combate con esa luz conquistada. Volvía a encontrar allí la antigua belleza, un cielo joven, y ponderaba mi suerte, comprendiendo por fin que en los peores años de nuestra locura el recuerdo de este cielo no me había abandonado nunca. Era él quien, para concluir, me había impedido perder la esperanza. Yo había sabido siempre que las ruinas de Tipasa eran más jóvenes que nuestras obras en construcción o nuestros escombros. El mundo empezaba allí cada día con una luz siempre nueva. «¡Oh, luz!», ése es el grito de todos los personajes enfrentados, en el drama antiguo, a su destino. Ese último recurso era también el nuestro y ahora yo lo sabía. En mitad del invierno aprendía por fin que había en mí un verano invencible." (Albert Camus, «Retorno a Tipasa», El verano, 1953. Traducción de Javier Eder. El original en francés puede encontrarse en Noces suivi de l'été)
Extracto de Bodas (Noces. 1939), de Albert Camus, grabado en un monolito erigido en memoria del escritor en medio de las ruinas romanas de Tipasa, al norte de Argelia.
Si cada hora vino con su muerte.
Si el tiempo era una cueva de ladrones.
Los aires ya no eran buenos aires.
La vida nada más que un blanco móvil.
Usted, preguntará por qué cantamos.
Si los nuestros quedaron sin abrazo.
La patria casi muerta de tristeza.
Y el corazón del hombre se hizo añicos
antes de que explotara la vergüenza
Usted, preguntará por qué cantamos.
Cantamos porque el río está sonando
y cuando el río suena, suena el río .
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino.
Cantamos porque el niño y porque todos
y porque algún futuro y porque el pueblo.
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos.
Si fuimos lejos como un horizonte.
Si aquí quedaron árboles y cielo.
Si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro.
Usted preguntará por qué cantamos.
Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida.
Y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.
Cantamos porque el grito no es bastante.
Y no es bastante el llanto ni la bronca.
Cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota.
Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo, en aquel fruto,
cada pregunta tiene su respuesta
Mario Benedetti, "Por qué cantamos"
"No importa que los sueños sean mentira, ya que al cabo es verdad que es venturoso el que soñando muere, infeliz el que vive sin soñar."
(Rosalía de Castro) .
"El sembrador de estrellas" es una estatua que se encuentra en Kaunas, Lituania. Se llama Sėjikas ('chorlito dorado') y es obra de Bernardo Bučo. Durante el día puede pasar desapercibida, una estatua de bronce más, herencia de la época soviética, que muestra a un agricultor lanzando semillas al campo. Las estrellas de la pared parecen desubicadas:
Desde el punto de vista del Comunismo, que la erigió como otro elemento propagandístico más, significaba que las estrellas del comunismo iluminarán el firmamento humano. Pero se me antoja inevitable y necesario el mensaje apolítico, más poético y universal:
No dejes de sembrar estrellas,
aunque a simple vista no se vean.
(A los que siembran estrellas y a los que quieren pero hoy no pueden)
"Está la belleza y están los humillados. Cualesquiera que sean las dificultades de la empresa, me gustaría no ser jamás infiel ni a la una ni a los otros" (Albert Camus).
"El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón" (Erich Fromm). "Hay que vivir a la contra" (José Saramago).