Teniendo en cuenta el interés suscitado por la entrada "RE:STACKS" (BON IVER), que publiqué aquí hace un año, y también las consultas y preguntas de mis lectores (¡gracias!), publico esta segunda parte con mi interpretación del significado de una canción sin duda extraordinaria.
Yo la descubrí en un capítulo de la serie House MD, recientemente finalizada, para mí imprescindible e inolvidable. Busqué la canción y luego busqué toda la discografía e información posible de Bon Iver, un tipo tan complejo como fascinante. He leído y escuchado algunas entrevistas en las que le preguntaban por la canción. Sus respuestas siempre son deliberadamente ambiguas. Y me parece bien, que cada cual interprete...
Es una de las canciones más extrañas y maravillosas que he tenido el placer de escuchar. Lógico que nos guste, es pura arqueología, pura filosofía, trascendencia y belleza. Como apunté en la entrada que ha dado lugar a esta, para mí está ligada a ciertos recuerdos, a un episodio de mi vida, el más duro que he vivido. Igual que para Iver, la canción es catártica para mí.
Porque eso es lo que es y, a la vez, lo que describe, una catarsis: partiendo de un momento vital profundo, triste y difícil, se experimenta una paralización, la angustia, la introspección, la recapitulación, el desbloqueo y el impulso purificador y liberador.
"Esta es mi excavación y hoy es Kumrán". Claramente Iver hace referencia a las cuevas de Qumrán (desierto de Judea), gran foco arqueológico, bíblico, con un tamiz innegable de misterio y espiritualidad, donde fueron descubiertos los llamados "manuscritos del Mar Muerto", además de las 1200 tumbas, las piezas de cerámica y demás mobiliario judío.
Entonces, Bon Iver establece una comparación entre este grandioso hallazgo, con todas sus piezas y la importancia de cada una por separado y de todas en conjunto, en su contexto y para la posteridad, y su propia vida y recuerdos, también en conjunto y por separado. Se trata de dos excavaciones-descubrimientos colosales y trascendentes. Sobre todo para quien lo piensa-siente-canta. Excavación catártica, pues.
Descubiertas las piezas, mostradas a la luz, dispersas pero conformando un todo, una vida, la vida de uno, se produce la paralización, la observación, la reflexión, la "comprensión estruendosa", el alivio de la carga, de los montones acumulados, el comienzo de la liberación: quedan los recuerdos, que deben quedar, pero se inicia el rescate de las llaves que porta el cuervo, que son nuestras, de cada uno.
Al margen de esa comparación con Qumrán, que por sí sola es impresionante y muy acertada, y atendiendo al significado global de la canción, desde la primera vez que escuché RE: STACKS hay una frase a la cual la relaciono y que creo podría ser hermana: "el pensamiento solo se forma en ese preciso momento en el que corre el peligro de naufragar" (Alfonso Levy).
Igual que la vida y el impulso vital. Porque donde se dice pensamiento, se puede extrapolar y decir sentimiento. Eso es lo que nos salva, especialmente en los momentos difíciles y cuando estamos a punto de naufragar, el descubrimiento, la comprensión (más o menos estruendosa) y el impulso catártico.
Me encanta compartir con vosotros excavaciones como esta. De nuevo gracias por los correos, las preguntas, las respuestas y el intercambio.
Esta canción extrañamente simple, delicada y hermosa, guitarra más voz-lamento, y cuya letra introspectiva divaga entre una angustia zen y la esperanza leve, me impresiona cada vez que la escucho, me encanta. Y desde hace dos años... Bueno, supongo que siempre será mi canción del 30 de junio.
"Me pregunté si un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido"(Woody Allen, Otra mujer)
Un amigo que ya no está creía que ambas cosas. Y desde que él no está, pienso y siento que tenía razón.
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ALLÍ DONDE SOLÍAMOS GRITAR (Santi Balmes Sanfeliu)
¿A que no sabes dónde he vuelto hoy? Donde solíamos gritar. Diez años antes de este ahora sin edad, aún vive el monstruo y aún no hay paz.
Y en los bancos que escribimos medio a oscuras, sin pensar, todos los versos de "Heroes" con las faltas de un chaval, aún están.
Y aún hoy, se escapa a mi control, problema y solución, y es que el grito siempre acecha, es la respuesta. Y aún hoy, sólo el grito y la ficción consiguen apagar las luces de mi negra alerta.
Tengo un cuchillo, y es de plástico, donde solía haber metal. Y el libro extraño que te echó de párvulos, sus hojas tuve que incendiar.
Y en los hierros que separan la caída más brutal siguen las dos iniciales que escribimos con compás, ahí están.
Vertical y transversal, soy grito y soy cristal, justo el punto medio, el que tanto odiabas cuando tú me repetías que té hundirá y me hundirá, y solamente el grito nos servirá. Decías "es fácil" y solías empezar.
Y es que el grito siempre vuelve y con nosotros morirá, frío y breve como un verso, escrito en lengua animal. ¡Y siempre está!
Te hundirá y me hundirá y solamente el grito nos servirá. Y ahora no es fácil, tú solías empezar. Vertical y transversal, soy grito y soy crital, justo el punto medio, el que tanto odiabas cuando tú me provocabas aullar.
Y ya está, ya hay paz, oh, ya hay paz. Y ya está, ya hay paz, oh, ya hay paz.
¿Por quién gritaba? Lo sé y tú no. No preguntabas, tú nunca, no.
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Love of Lesbian: 1999 (o cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna), del 2009. Fuente: astredupop
te recuerdo siempre Alguien me ha dicho hoy: "Los recuerdos no deberían tener demasiado peso en nuestras vidas, ni los buenos ni los malos, porque nos impiden avanzar".
No estoy de acuerdo. Los recuerdos, además de constituir una fuente de información impagable, nos construyen cada día, en cada momento, cuando volvemos a ellos, porque las distintas situaciones y la experiencia adquirida los enriquecen, les dotan de mayor significado, descifran posibilidades, descubren en ellos respuestas aparentemente ocultas antes. En los buenos, pero especialmente en los malos y en aquellos que nos provocan tristeza. Son nuestra identidad. Si aprendemos a encajarlos y somos capaces de establecer las relaciones correctas, nos hacen más fuertes, nos equilibran. En realidad, parafraseando a Borges, somos nuestros recuerdos.
«Recordar». Tal vez sea mi palabra favorita. Porque el principal manantial de belleza y significado de las palabras suele encontrarse en su origen etimológico.
RECORDAR: del latín re-cordis (recordari), "volver a pasar por el corazón".
Si alguna vez reparásemos en la magnitud de los significados... Cuando digo que recuerdo a alguien, estoy diciendo que lo vuelvo a pasar por mi corazón. (Los griegos creían que la mente, y por extensión el recuerdo, residía en el corazón. Equivocado, aunque pensándolo bien, quizás no tanto; en todo caso, hermoso). Del mismo modo, ACORDAR proviene del latín a-cordis, "aproximar (unir) los corazones".
¡Uf!
Entonces, ¿olvidarse de los recuerdos, marginarlos, menospreciarlos?
recuerdo El cielo y la tierra siempre se encuentran en el horizonte (¿permanecen?), igual que el ser humano y sus recuerdos. Pero imposible saber cómo, por qué, dónde, en qué punto exacto y con qué fin. Por cierto, creo que nunca lograré contestarme a esa pregunta que se hacía Woody Allen y que comparto con él: un recuerdo... ¿es algo que se tiene o algo que se ha perdido? Quizás ambas respuestas sean correctas, o ninguna de ellas.
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Mientras, aquí están las vísperas de los días felices de Beckett y los estertores de los nuestros. Winnie y Willie bajo la luz resplandeciente, máxima simplicidad y simetría tras el telón pompier. Pero aún no están enterrados, ¿o sí? Todavía creen que viven, incluso cuando abandonan el parque de Verlaine. También cuando el montículo de Beckett les entierre creerán que están vivos y... que son felices.
"Está la belleza y están los humillados. Cualesquiera que sean las dificultades de la empresa, me gustaría no ser jamás infiel ni a la una ni a los otros" (Albert Camus).
"El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón" (Erich Fromm). "Hay que vivir a la contra" (José Saramago).