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jueves, 11 de septiembre de 2025

ELOGIO DEL ODIO JUSTO

 

TE ODIO (en vívido rosa eléctrico / fucsia intenso) ...

... por preferir y elegir un millón de veces la hipocresía, el confort y la iniquidad del sistema, del poderoso, del enemigoen lugar de intentar al menos luchar por la justicia, por el otro, el del lodo, el que sufre, aunque fuera una sola vez.

A demasiad@s, la vida, la realidad, la evidencia, el sufrimiento ajeno... y envejecer no les dotan de conocimiento y sensibilidad, al contrario, les pudren y les convierten en obtus@s, frívol@s, insensibles e incluso viles y reprobables, en fin, en acreedor@s de odio legítimo.

Sostenía Descartes, y lo comparto, que cuando el odio es justo nos aleja del sujeto que contiene el mal del que conviene separarse. Y añado, nos libera para mejor tratar de recorrer el camino de la justicia.

De manera que sí, aunque desagradable y hasta doloroso, a veces ODIAR es justo, lícito y liberador.



domingo, 23 de febrero de 2020

DISFRAZ


El carnaval es, de entre todas, la única fiesta, celebración o "Día D" en que las personas se parecen a sí mismas, a su día a día: 

van disfrazadas.

https://www.libertaddigital.com/chic/viajar-comer/2018-01-03/en-2018-prepararemos-antes-el-carnaval-por-su-fecha-tan-proxima-1276611534/
Carnaval en España


"Me presento disfrazado"
(René Descartes)

"Cuanto más te disfraces 
más te parecerás a ti mismo."
(José Saramago)


domingo, 5 de septiembre de 2010

LOS SIETE EGOS (Jalil Gibran) o "EL HOMBRE ENFERMO DE AMOR" (George Grosz)... PROPIO

egocentrismo
Reminiscencias de los días en la caverna más profunda... y epílogo de mis conversaciones+café de los últimos dos días.
Mujeres humanistas, amigas mías, ¿quién no es egoísta?, ¿quién no se compara con...?, ¿quién no se compadece de sí mismo?, ¿quién no es irracional?
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"En la hora más silente de la noche, mientras estaba yo acostado y dormitando, mis siete egos sentáronse en rueda a conversar en susurros, en estos términos:

Primer Ego: -He vivido aquí, en este loco, todos estos años, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de día y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar más mi destino, y me rebelo.

Segundo Ego: -Hermano, es mejor tu destino que el mío, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. Río cuando está alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados danzo sus más alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan fatigante existencia.

Tercer Ego: - ¿Y de mi qué decís, el ego aguijoneado por el amor, la tea llameante de salvaje pasión y fantásticos deseos? Es el ego enfermo de amor el que debe rebelarse contra este loco.

Cuarto Ego: -El más miserable de todos vosotros soy yo, pues sólo me tocó en suerte el odio y las ansias destructivas. Yo, el ego tormentoso, el que nació en las negras cuevas del infierno, soy el que tiene más derecho a protestar por servir a este loco.

Quinto Ego: -No; yo soy, el ego pensante, el ego de la imaginación, el que sufre hambre y sed, el condenado a vagar sin descanso en busca de lo desconocido y de lo increado... soy yo, y no vosotros, quien tiene más derecho a rebelarse.

Sexto Ego: -Y yo, el ego que trabaja, el agobiado trabajador que con pacientes manos y ansiosa mirada va modelando los días en imágenes y va dando a los elementos sin forma contornos nuevos y eternos... Soy yo, el solitario, el que más motivos tiene para rebelarse contra este inquieto loco.

Séptimo Ego: -¡Qué extraño que todos os rebeléis contra este hombre por tener a cada uno de vosotros una misión prescrita de antemano! ¡Ah! ¡Cómo quisiera ser uno de vosotros, un ego con un propósito y un destino marcado! Pero no; no tengo un propósito fijo: soy el ego que no hace nada; el que se sienta en el mudo y vacío espacio que no es espacio y en el tiempo que no es tiempo, mientras vosotros os afanáis recreándoos en la vida. Decidme, vecinos, ¿quién debe rebelarse: vosotros o yo?

Al terminar de hablar el Séptimo Ego, los otros seis lo miraron con lástima, pero no dijeron nada más; y al hacerse la noche más profunda, uno tras otro se fueron a dormir, llenos de una nueva y feliz resignación.

Sólo el Séptimo Ego permaneció despierto, mirando y atisbando a la Nada, que está detrás de todas las cosas."


[Gibran Jalil Gibran, "Los siete egos". En El Loco (1918)]
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The Lovesick Man ("El hombre enfermo de amor"),
de George Grosz
(1916).
Fuente: Galimatías
- "La Galería: George Grosz"

"No quiero ni siquiera saber si antes de mí hubo otro hombre."
(Frase de René Descartes adoptada como lema por los dadaístas)
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