Mostrando entradas con la etiqueta Memoria Histórica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Memoria Histórica. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de abril de 2023

LOS OLVIDADOS

 

Nunca hay que olvidar ni a los buenos ni las injusticias, aunque ello pudiera quebrantar la espuria paz social.

Gracias a todos los Pedro Pastor y a los Locos Descalzos del mundo... 


 
LOS OLVIDADOS
(Pedro Pastor)

Los olvidados,
los que retumban en la memoria,
los perseguidos
de anochecida en mitad del cerro,
los exiliados,
los que jamás volvieron a ver correr a sus hijos.

Las olvidadas,
las que escondían pan en el mimbre,
las perseguidas
y señaladas en todo el pueblo,
las exiliadas,
las que jamás volvieron a ver correr a sus hijas.

No olvidaré,
para que haya servido de algo tanto desvelo,
para que no se pierda el poema bajo el sombrero.
No olvidaré,
para poder hablarle a mis hijos de los abuelos,
para que un día al fin descansen, justos, los huesos.
No olvidaré...

A las maestras
que tanto hicieron por esta letra
y a las artistas,
las que burlaran a la censura,
las guerrilleras
que resistieran los bombardeos en las trincheras.

Los escondidos
por treinta años tras un armario,
los acusados
y fusilados por sus ideas,
los extinguidos,
abandonados bajo este suelo sin una rosa.

Las silenciadas,
las que del miedo quedaron mudas,
las que parieron
y les privaron de la semilla,
las invisibles,
hoy las nombramos para que su llama nunca se extinga.

No olvidaré,
para que haya servido de algo tanto desvelo,
para que no se pierda el poema bajo el sombrero.
No olvidaré,
para poder hablarle a mis hijos de los abuelos,
para que un día al fin descansen, justos, los huesos.
No olvidaré...
 
 
Fuente: LaHiguera.net
 
 "La memoria tiene que ver con el presente, porque si no sabemos quiénes somos, no sabemos quiénes queremos ser. Y tiene que ver con el futuro, si no tenemos identidad cómo vamos a poder vivir. Lo que tiene que ver con el pasado es la historia. La memoria empieza donde termina la historia."
(Almudena Grandes)


jueves, 2 de julio de 2020

SIN FLOR NO HAY OLOR... NI AIRE


Dice (canta) Pedro Pastor una gran verdad, que "No hay heridas por abrir, solo heridas abiertas, y el hambre de verdad las alimenta."

Comparto contigo, que lees esto, su hermosa canción-verdad-belleza en la que se acompaña de la igualmente verdadera y bella Rozalén:





SIN FLOR
(Pedro Pastor)

Estoy tendido
en la ventana de este cuerpo sin ventanas,
solo puertas al vacío.
Nos han vendido
en este país dolido, en llamas,
las cenizas del olvido queman.

No recuerdan qué pasó
y si recuerdan no lo cuentan bien.
No se acuerdan de lo que pasó
y si se acuerdan
mienten

No hay heridas por abrir,
solo heridas abiertas,
y este hambre de verdad las alimenta.

No recuerdan qué pasó
y si recuerdan no lo cuentan bien.
No se acuerdan de lo que pasó
y si se acuerdan
mienten

¿Quién ganó y quién perdió?
Perdimos todos,
que en la guerra y el amor
con fusiles no hay claveles.

Sin flor no hay olor
Sin olor no hay poema
Sin poema no hay tema ni verdad
en la canción.
Sin verdad no hay belleza
Sin belleza no hay baile
Sin flor no hay aire.
No hay aire...

Una transición
a ninguna parte
nos olvidó y selló el espacio entre nosotros.
Una transacción
de poder en balde
colocó a los mismos
en caras de otros.

No recuerdan qué pasó
y si recuerdan no lo cuentan bien.
No se acuerdan de lo que pasó
y si se acuerdan
mienten

¿Quién ganó y quién perdió?
Perdimos todas,
que en los bailes de salón
con claveles no hay fusiles.

Sin flor no hay olor
Sin olor no hay poema
Sin poema no hay tema ni verdad
en la canción.
Sin verdad no hay belleza
Sin belleza no hay baile.
Sin flor...


miércoles, 20 de noviembre de 2019

¿DÓNDE PONGO LAS FLORES?


Dicen que España es una democracia. Dicen mal. Mienten o no conocen su historia y su realidad actual. Pero en este artículo no escribiré sobre sus intolerables e insoportables desigualdades económico-sociales y legales, ni acerca de la pseudo-democracia política y su corrupción absoluta. Eso ya lo he hecho y lo seguiré haciendo. Voy a hablar de memoria y verdad, de seres humanos que me importan: las víctimas de la dictadura franquista y postfranquista, que fueron y seguimos siendo casi todos en este Estado de mentiras.

España es el segundo país del mundo en número de desaparecidos (más de 200.000) después de Camboya. Apenas se les ha buscado 44 años después de la muerte del dictador, que dio un golpe de estado, provocó una guerra civil y causó la muerte de más de 600.000 personas. Un genocida a quien, únicamente en busca de réditos electorales para un partido político concreto (PSOE), se le ha sacado de su tumba megalómana e infame con retransmisión televisada, bandera fascista e ilegal al viento y entorno al lujoso ataúd, propaganda favorable y honores civiles y militares. 

Mientras, a las víctimas de este genocida jamás se les ha hecho justicia. Ni siquiera se ha intentado realmente. La mayoría siguen en cunetas o barrancos, ocultas, anónimas, sin memoria, asesinadas todos los días, ellas, sus familias y quienes nos sentimos parte de ellos. Al mismo tiempo, sus asesinos, vivos o muertos, algunos de ellos condecorados, y los familiares y seguidores de éstos,  continúan riéndose de sus víctimas, de todos. Investigad. Para empezar, recomiendo estos artículos:
La Ley de Memoria Histórica es una farsa ideada para acallar y conformar a algunos y para que no se haga justicia. No importa quién gobierne. La prueba es que asesinos y torturadores como Billy "El Niño" y otros de su calaña, vivos o muertos, militares o no, no sólo no han sido juzgados sino que viven a cuerpo de rey con subvenciones, pensiones suculentas (hasta dobles) y condecoraciones varias.

La sola existencia y financiación de la Fundación Franco o de la propia Monarquía franquista es una anomalía, un anacronismo, una injusticia intolerable. Lo mismo que los privilegios fiscales, legales y sociales de la familia y amigos del dictador. Un país ignorante, desmemoriado e injusto. Eso ni es ni puede ser una democracia. Decir lo contrario es mentir.

Pero hay algunas personas que intentan infundirnos memoria para que juntos busquemos a los desaparecidos por el Franquismo y les hagamos un poco de justicia. Por ejemplo, sus familiares y las organizaciones y personas en pro de la Memoria y la Justicia.

También, hay artistas que, además de ser musicalmente maravillosos, cantan cosas que importan, poesía que es más que poesía, que rezuma memoria y justicia en sus versos. Estos que hoy comparto se llaman El Naán y compusieron este "¿Dónde pongo las flores?" para Carmina, Julita, Goya y Milagros, octogenarias que buscan el lugar donde llevar flores a sus padres... antes de marcharse. Para poder cerrar el círculo. Para poder descansar.

"Está dedicada a todas las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que con su trabajo rescatan la dignidad de este país. Y a los cientos de miles de familiares de represaliados que luchan con esfuerzo y ternura contra la desmemoria.

Fue grabado en  junio de 2019 en el  Banco de Semillas de Amayuelas de Abajo y en el Cementerio de El Carmen de Valladolid, en el homenaje que se hizo junto a las cinco fosas comunes ocultas en sus caminos, donde aún aguardan cientos de asesinados en los primeros meses del golpe de estado del 36."

(El Naán, 19 de octubre de 2019)





¿DÓNDE PONGO LAS FLORES?
(El Naán)

Qué bonitas las cunetas,
cómo crecen las adelfas,
cómo trepan hacia el cielo
abonadas con poetas.

Ya no me quedan más fuerzas,
como en un mal de amores,
sólo quería saber
adónde pongo las flores.

Han sembrado los caminos
y palpitan bajo el suelo
de zapatos y de horquillas.
No vieron al enterrarlos
que quizás eran semillas.

Ahí vienen, girando un abismo
que trae perfume de huesos,
que trepa desde los pies
y el aliento de los muertos.

No me quisiera morir
sin ver la flor de tu pecho.
Nace rompiendo la losa
que la impide ver el cielo.

Han sembrado los caminos
y palpitan bajo el suelo
de zapatos y de horquillas.
No vieron al enterrarlos
que quizás eran semillas.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

LA MEMORIA HISTÓRICA

Desenterrar
Hace algún tiempo leí una entrevista a la sobrina de Federico García Lorca. También, alguien me envió a mi cuenta de correo una carta de un hombre que pedía al juez Garzón (y a todos) que dejase las cosas como estaban, que no se desenterrase a los muertos de ningún bando, para evitar conflictos y disputas entre las dos partes, que todavía existen.

Una trata de entender las razones de los otros, trata de ponerse en su lugar. Pero sobre aquella entrevista, sobre la carta de aquel hombre y sobre aquellos, como este hombre o como la sobrina de Lorca, que creen que no se debe 'remover' el pasado porque eso podría suponer izar la bandera de la discordia, tengo mi opinión:

 
“Muerte de un Miliciano”, de Robert Capa (tomada en Cerro Muriano, en el frente
de Córdoba, el 5 de septiembre de 1936).
Fuente:
El País - "Nueva York pone el foco en la guerra civil"


Creo que por encima de cualquier cosa, de cualquier vida, de cualquier historia personal..., por encima de todo, incluso de la 'calma social', están la verdad y la justicia. Olvidarse de eso supone vivir una vida de impunidad y mentiras. Porque es mentira que en este caso desenterrar el pasado necesariamente vaya a generar división social. Lo haría si los motivos y las intenciones fueran deshonestos. No lo son. Se trata de saber la verdad, de hacer justicia a la memoria de los asesinados, que está enterrada, como sus huesos anónimos, en cunetas y barrancos de un país que sigue deambulando por ahí con una venda en los ojos, tropezando con voceros siempre malintencionados e incapaz de distinguir, de entre la maraña de mentiras que éstos les cuentan, lo que es justo de lo que no, la verdad de la mentira. Lo que genera discordia y ruido social, lo que alimenta el odio y el enfrentamiento, es difundir esas mentiras, tratar de manipularlo todo y a todos con ellas, intentar que la verdad permanezca oculta, echar más tierra sobre los muertos y su memoria, que es lo único que puede y debe permanecer de ellos. 

Si la familia de Lorca no desea desenterrar a Federico, cuyo asesinato es el símbolo de la injusticia y del horror (¡matar a un Poeta! Es como matar a un niño), y prefiere que sus restos sigan ocultos en algún lugar de un barranco entre Víznar y Alfácar, pues es respetable. Pero las familias de los dos banderilleros y del maestro, compañeros de fusilamiento y de fosa de Lorca, discrepan. También están en su derecho y han de ser respetados, sobre todo porque lo que exigen es justo.

Mi padre es de una aldea que pertenece a Viguera (La Rioja, España). Allí he pasado gran parte de mi infancia: fines de semana, veranos... Todo el mundo sabía que en Viguera había fosas comunes. Pero nadie quería hablar de ello. Mi abuelo me lo contó cuando todavía era una cría, porque él estaba convencido de que lo más importante del mundo es la verdad y la justicia. Me habló de 'los 11 de Viguera', asesinados en el túnel en el año 36 y enterrados en el pueblo, en una fosa común, sin identificar.

Pues bien, tras saber esto, la que escribe, en ocasiones exploraba el lugar jugando a encontrarles, entre la inconsciencia propia de una niña, cierto respeto-temor, la curiosidad y la necesidad de comprobar todo lo que me había contado mi abuelo. No es que no le creyera, es que quería descubrirlo por mí misma y, además, pensaba que seguro que esas personas deseaban que alguien las encontrase. Y las encontraron, hace tres años desenterraron a los 11 para que sus familias pudieran enterrarles dignamente, hacerles un poco de justicia y homenaje, llorarles y recordarles con sus nombres y apellidos. Yo lo vi. Pero no vi discordia, ni odio, porque sus familias y amigos no buscaban eso. 

Por eso creo que Federico desearía que le encontrasen y desenterrasen, para que el pueblo de sus versos y de su imaginario, que siempre será el mismo en lo esencial, pudiera, además de regalarle flores y poesías, colocarlas sobre su pecho, aunque su pecho no pueda ser ya más que tierra junto a una lápida grabada con su nombre y quizá alguno que otro de sus versos. Me gustaría poder hacer eso algún día. Es un pequeño gran deseo que llevo conmigo: regalarle flores y poesía a Federico y colocarlas sobre su pecho, aunque sea de tierra, y donde pueda leer su nombre. Porque a pesar de que yo no tengo ningún muerto que encontrar y desenterrar y aunque Federico no era de mi sangre, lo siento tan mío (e incluso más me atrevo a decir) como lo pueda sentir su familia. Y siento lo mismo por los demás Federicos aún sin nombre.


Federico García Lorca (1925)
Fuente:
La Memoria Viva
"¿Quién oculta a Lorca?"


"Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo".

(Federico García Lorca)