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viernes, 26 de abril de 2019

NO VOTES, ¡LUCHA! (3)


Muy recomendable el vídeo que adjunto debajo, del gran José Mota, esta vez en su particular "House of Cards". Siempre brillante. Le ha faltado el "beeeeeeeeeee" final dedicado a todos los borregos que van/vais a votar el domingo en las elecciones generales españolas del 28A, sabiendo -como sabéis- que vuestro voto no cuenta, que no podéis decidir absolutamente nada (el destino de vuestros impuestos, el futuro de vuestros hijos...), que todos los partidos (de Podemos a Vox, pasando por los de siempre) son casta a favor de la economía de mercado, antisocial y antiplaneta, la que os roba el esfuerzo de vuestro trabajo y la posibilidad de una vida digna y justa para todos.

Repito, votándoles jamás podréis decidir nada. Ellos deciden por vosotros tras haberles legitimado y haberos declarado menores de edad mentales en el acto de votarles. ¿De verdad necesitáis ser tutelados, tener representantes para tomar decisiones sobre el esfuerzo de vuestro trabajo, sobre vuestra vida...? Si es así, entonces efectivamente sois irresponsables, menores de edad mentales. No sabéis/queréis decidir y hacer por vosotros mismos, de forma directa y sin intermediarios.

Ellos anhelan vuestro voto para legitimarse y actuar en vuestro nombre y exclusivamente en su beneficio, que ha sido, es y será vuestro perjuicio. Sabéis que esto es cierto, a las pruebas y a la historia me remito. NO NECESITAMOS A LA CLASE POLÍTICA Y SUS PARTIDOS-SECTAS PARA GOBERNARNOS. HAY ALTERNATIVAS fundamentadas en la DEMOCRACIA DIRECTA, en la autosuficiencia, en la colectividad y el APOYO MUTUO.

Además, si votáis, ética y políticamente habréis perdido el derecho a quejaros después, pues votar es firmar un contrato político con ellos, con la oligarquía. Les habréis legitimado durante 4 años. Habréis perdido el derecho moral y político a quejaros. Únicamente quienes no votamos ni aceptamos su contrato y su sistema tenemos derecho a la queja, fundamentalmente porque, sin haber aceptado la farsa y el contrato, nos obligan - nos obligáis - a pagar impuestos y a vivir bajo sus/vuestras normas. Quienes no votamos somos las únicas personas con derecho a la queja tras la farsa. Por eso...

¡ NO VOTES ! ¡ LUCHA !
¡ NO LEGITIMES A LA OLIGARQUÍA NEOLIBERAL Y SU CONSTITUCIÓN FRANQUISTA ! 
¡ DESOBEDECE ! ¡ MOVILÍZATE ! 
¡SÉ MAYOR DE EDAD POLÍTICO Y ÉTICO !




NO VOTES, ¡LUCHA! (2) o "Nosotros no votamos", de Élisée Reclus

NO VOTES, ¡LUCHA! (1) CNT, Las elecciones y la abstención activa


lunes, 20 de junio de 2016

NO VOTES, ¡LUCHA! (2)

contra la dictadura
Porque la solución, el camino al menos, no está en estas urnas, no está en legitimar a una casta y su sistema partitocrático, injusto y esclavista. No delegues tu responsabilidad política en personas y partidos que solo desean poder y que son corruptos. No te declares menor de edad. No permitas que otros piensen y hagan lo que TÚ debes pensar y hacer...

¡¡ NO VOTES, DESOBEDECE Y LUCHA !!

Por su interés para la verdadera democracia, aquella de la que carecemos, para luchar contra la dictadura oligárquica que vivimos, quiero compartir con los lectores -que llegan a este mi refugio- este texto del geógrafo humanista Élisée Reclus:




Votar es abdicar; nombrar uno o varios amos para un periodo corto o largo es renunciar a la propia soberanía. Ya se trate de un monarca absoluto, de un príncipe constitucional o simplemente de un mandatario provisto de una pequeña parte de realeza, el candidato al que llevéis al trono o al sillón será vuestro superior. Estaréis nombrando a hombres que están por encima de las leyes porque se encargan de redactarlas y su misión es haceros obedecerlas.

Votar es ser un ingenuo; es creer que hombres como vosotros adquirirán de repente, al tocar un timbre, la virtud de saberlo todo y de comprenderlo todo. Vuestros mandatarios se encargarán de legislar sobre todas las cosas, desde las cerillas hasta los barcos de guerra, desde el podado de los árboles hasta la exterminación de poblados rojos o negros, pareciéndoos que su inteligencia aumenta en proporción a la inmensidad de su tarea. La Historia nos enseña que ocurre todo lo contrario. El poder siempre ha trastornado, la palabrería siempre ha embrutecido. En las asambleas soberanas, la mediocridad prevalece fatalmente.

Votar es evocar la traición. Sin duda, los votantes creen en la honestidad de aquellos a los que entregan su voto, y quizá tengan razón el primer día, cuando los candidatos están todavía con el fervor de su primer amor. Pero cada día tiene su día siguiente. En cuanto cambia el medio, cambia el hombre con él. Hoy el candidato se inclina ante vosotros, y puede que se agache aún más; mañana, se enderezará y puede que más alto. Mendigaba los votos, os dará órdenes. El obrero, convertido en contramaestre, ¿podrá seguir siendo como era antes de haber obtenido el favor del patrón? El apasionado demócrata ¿no aprende a doblar el lomo cuando el banquero se digna a invitarlo a su despacho, o cuando los lacayos del rey le hacen el honor de darle conversación en la antecámara? La atmósfera de esos cuerpos legislativos es malsana, enviáis a vuestros mandatarios a un medio corrupto; no os extrañe si salen corrompidos.

No abdiquéis, no impliquéis en vuestro destino a hombres incapaces por fuerza o a futuros traidores. ¡No votéis! En lugar de confiar a otros vuestros intereses, defendedlos vosotros mismos; en lugar de buscar abogados para proponer un mundo futuro de acción, actuad. No faltan las ocasiones para los hombres de buena voluntad. Arrojar sobre los otros la responsabilidad de su conducta es falta de valentía.

(Clarens, Vaud, 26 de septiembre de 1885)

Fuente: Tierra y Libertad

Ver: NO VOTES, ¡LUCHA! (Primera parte)
Ver: NO VOTES, ¡LUCHA! (Tercera parte)


El Roto.
Fuente: elpais.com

sábado, 19 de diciembre de 2015

NO VOTES, ¡LUCHA!

contra la dictadura
Frente a la nueva farsa electoral que tendrá lugar mañana, 20 de diciembre, en España, un país no democrático en el que (des)gobierna una dictadura oligárquica, hija de la dictadura franquista...

Frente a la manipulación, la desinformación, los abusos y la desmovilización a los que están sometidos los ciudadanos...

Quiero compartir este texto, por su valor democrático e inspirador para la lucha...

La democracia y la libertad no están en las urnas del sistema, están en la calle, en la movilización, en la desobediencia, en la organización del pueblo...


NO VOTES, ¡LUCHA!
"Las elecciones de este 20 de diciembre representan un momento importante en el proceso  de movilizaciones que se inició en 2011. Por eso ha llegado la hora de que la izquierda en general adopte una sana dosis de realismo. Hay que poner los pies en la tierra y reconocer que no existe una vía fácil ni rápida a la transformación social que muchos buscamos. La evidencia histórica es abrumadora en este sentido: después de siglo y medio de experimentos y propuestas de todo cuño, ninguno de los muchos partidos que se han presentado a las elecciones con propuestas de cambio social (¡y mira que son!) ha logrado sus objetivos a través de las instituciones. Ni siquiera cuando han alcanzado el poder, han conseguido por sí solos (esto es, sin una fuerte movilización que les apoye en la calle) realizar ninguna de las modificaciones que se proponían de partida. Efectivamente, la historia demuestra que la vía institucional, la participación en elecciones y la ostentación de cargos, no son en absoluto formas de consolidar la capacidad política conseguida mediante la movilización y la participación, sino al contrario, la mejor manera de dilapidarla. Ejemplos hay muchos, desde el propio PSOE, que lleva desde 1879 causando vergüenza ajena, hasta el más reciente ejemplo de Syriza en Grecia. Ganar unas elecciones no es fácil, de por sí, pero incluso cuando se consigue, el camino a las transformaciones que se proponen sigue sin estar despejado.

No, no existe una vía rápida a la transformación social y, desde luego, ésta no pasa por las instituciones. Hay que ser realistas y reconocerlo así. Nunca han faltado propuestas de cambio de todo tipo, desde las simples llamadas a la regeneración democrática o contra la corrupción hasta planes para acabar con el capitalismo. Y sin embargo, se han visto incapaces, por sí mismas, de salir del anonimato político o de tener la fuerza suficiente para imponer estas modificaciones a un sistema que se resiste a toda alteración, aunque sólo sea por inercia social. A nivel global se puede comprobar que, cuando algún partido rupturista ha despuntado, lo ha hecho aupado por una extensa movilización en las calles o por lo menos gracias a un clima político participativo. Sólo cuando existe una potente fuerza externa al propio sistema electoral democrático, puede aparecer un actor social con capacidad de romper las dinámicas complacientes e inherentemente conservadoras del parlamentarismo. Los partidos políticos que surgen o medran al calor de las movilizaciones y las protestas son entes parasitarios que se nutren de esa fuerza. El panorama reciente en España es buena prueba de ello.

A partir de ese instante, la vía institucional, lejos de suponer una extensión de la capacidad política conseguida por la participación directa, es la manera más segura de desperdiciarla. Quienes aseguran, por ejemplo, que la movilización muere en sí misma y que es necesario encauzarla hacia las instituciones para que consiga cosas concretas, toman la parte por el todo. El primer logro de las movilizaciones es, a menudo, el cambio de paradigma político que les permite plantearse siquiera “asaltar los cielos”. Después, este tipo de argumentos parte de la base de que conseguir representación parlamentaria o cargos municipales es un triunfo en sí mismo. Este juego de trileros hurta los logros de la participación política directa, mediante la movilización, y los sustituye por el espejismo de la presencia institucional, ensalzada como victoria, independientemente de su efectividad posterior. Pero a su vez, esta dinámica tiene el efecto perverso de erosionar la propia movilización de la que se nutre. Por eso los partidos rupturistas acaban perdiendo su base, al cabo del tiempo, una vez que entran en el juego parlamentario. Por un lado, el funcionamiento de la democracia electoralista les exige renunciar a sus propios fundamentos para llegar a un número mayor de votantes. Por otro, encauzan la fuerza transformadora de la movilización hacia el engranaje parlamentario: todo se supedita al esfuerzo electoral e institucional, con lo que se desinfla la participación y, a largo plazo, desaparece la base de apoyo que permitió al partido en cuestión romper la barrera de la representación. Es decir, mal que les pese a algunos, estas dos estrategias no son compatibles, porque la institucionalista acaba fagocitando a la de la participación directa.



Eso no quiere decir, desde luego, que apostar por la movilización sea un camino de rosas. No cabe duda de que la vía de la participación directa presenta enormes dificultades, que en buena medida no se han sabido resolver. Es cierto que entre salir a la calle a manifestarse, sin más, y constituir un sujeto político y social colectivo media un abismo, que a menudo ha sido infranqueable. Pero si acaso, esto debe ser un acicate más para dotarnos de herramientas teóricas y prácticas que nos permitan completar este proceso y aprovechar las enormes fuerzas que desata la movilización y la participación masiva. No se trata, en ningún caso, de mantener una movilización de forma indefinida, como alternativa al parlamentarismo, algo imposible a la par que fútil, sino de asentar las bases de la transformación social mediante la constitución de este sujeto político colectivo. Algo que sólo puede surgir en el seno de la movilización y que la agota, superándola, al ponerle un plazo limitado de realización. Eso sí es salir a ganar.  

En cierto modo, es comprensible que muchos de quienes alientan estas luchas, frente a las enormes dificultades que plantea este proceso, se dejen cautivar por los cantos de sirena de los institucionalistas y su discurso prefabricado sobre las limitaciones de la participación directa. Pero teniendo en cuenta que, a juzgar por la experiencia histórica global, tampoco el electoralismo es garantía de nada, más nos valdría conservar la potencia de la movilización corriendo por sus propios cauces, antes que dirigirla hacia unas instituciones en las que se sabe de antemano que va a desparecer. No, tampoco la movilización es una vía rápida o sencilla hacia el cambio, pero por lo menos es la única que no aboca a un callejón sin salida.     

Dejando aparte estos argumentos generales, estas elecciones son, como decíamos al principio, especialmente importantes en el contexto español, porque representan un punto de inflexión en la dinámica social. Al ser ésta la última votación en un ciclo electoral extenso que parece alargarse desde las europeas de 2014, va a ser el momento a partir del cual comprobaremos si se retoma la agitación social que habíamos vivido hasta entonces, o si por el contrario se ha cerrado el ciclo y nos esperan otras tres décadas de paz social. Independientemente del resultado que arrojen las urnas, algo hasta cierto punto indiferente, esta dicotomía va a ser la que de verdad va a definir el clima político de los próximos años. Evidentemente, que las dinámicas sociales se dirijan en un sentido u otro va a depender de muchos factores, ninguno de los cuales es controlable a priori. Pero por lo que a nosotros respecta, como CNT, podemos asegurar que nuestra apuesta sigue firme por la participación directa, por la construcción de una verdadera alternativa, basada en la autogestión, la acción directa y la reivindicación de nuestro estatuto de clase obrera combativa.

Por ello, os invitamos a todas a empezar 2016 ya en diciembre, como un año de reconstrucción de los movimientos sociales, de recuperación de todos los derechos que hemos perdido los trabajadores y las trabajadoras en estos últimos tiempos. Os invitamos a no votar a nadie en las elecciones y a participar, en cambio de todas las luchas reivindicativas, para recuperar ese gigante dormido que somos todas cuando salimos a la calle. El primer paso es, como acto consciente, ejercer la abstención activa. Por aquí sí empieza el cambio."

(CNT prensa, 14 de diciembre de 2015)
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miércoles, 25 de mayo de 2011

EL VERDADERO QUESITO (y un medio-lapsus)

contra la dictadura global
En mi anterior entrada cometí un lapsus, dije que la abstención es la segunda fuerza político-social en este país tras las elecciones del 22M. Rectifico, es la primera. Ya lo he corregido. Me confundieron los porcentajes: miré el total computado para los partidos. Pero la abstención, como sabemos, no se computa. Mi lapsus: la frustración sumada a la indignación, supongo.

Claro que, en lo que a mí respecta, PP y PSOE son la misma cosa (extrema derecha + derecha = bipartidismo de superderecha). Entonces mi lapsus es en todo punto comprensible... O yo sí tenía razón (sin querer), mi visión cobró vida propia y unió en simbiosis diabólica cifras y siglas: PPSOE = 41 %, que es más que el 34 % de la abstención. Al final voy a tener razón, el BORREGUISMO (así con mayúsculas y verde chillón) es verdaderamente la primera fuerza político-social. No era tal el lapsus.

(Nota post-edición: voy a convertir "borreguismo" en etiqueta. Se lo merece(n). Además, es muy Pérez-Reverte, a quien amo, así que... ¡¡adjudicado!!).

Para muchos, los que no hemos votado somos apestados, pseudociudadanos, aunque paguemos impuestos y tengamos las mismas obligaciones y derechos que los demás. Pero no computamos en el recuento y no aparecemos en los quesitos estadísticos de la tele y de los políticos. No obstante, veamos el auténtico top ten de las elecciones municipales 2011:

Total censo......35.655.630 votantes (100%)
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Abstención.......11.710.762 votos (33.77 %)
PP..................8.474.031 votos (23.77 %)
PSOE...............6.276.087 votos (17.60 %)
IU...................1.424.119 votos (4.00 %)
CIU....................778.679 votos (2.18 %)
Votos en blanco.....584.012 votos (1.64 %)
UPyD..................465.125 votos (1.30 %)
Votos nulos...........389.506 votos (1.09 %)
EAJ-PNV..............327.100 votos (0.92 %)
BILDU-EA..............313.231 votos (0.88 %)
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Otros.................4.581.749 votos (12.85 %)
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Como lo gráfico a veces clarifica e impresiona más... Este es el gráfico que no habéis visto ni veréis en ningún medio de comunicación. El de verdad (¡vaya, hombre, nos tenían que adjudicar el color negro!, ¿será por cómo vemos las cosas los "yonovoto a estos sinvergüenzas" o porque en efecto vivimos en la oscuridad electoral y ciudadana?):
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"Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística."
(Jorge Luis Borges)
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sábado, 14 de mayo de 2011

NO VOTES

contra dictadura global
El domingo 22 de mayo seremos espectadores en España de unas nuevas elecciones municipales-autonómicas. Digo "seremos espectadores", porque quien a estas alturas crea que va a ser actor, que su voto y el de los demás cuenta, que sirve para algo útil y democrático, es que es retrasado mental. No sé si de nacimiento o por costumbre socialmente adquirida, pero lo es. De manera que, en lo que a mí respecta, todos los que vayan a votar o participen en las mesas electorales serán borregos. Y no pienso retractarme, porque tengo razón.

¿Argumentos? Por si no fuera suficiente lo que vemos, escuchamos y padecemos cada día en este país y en todos por obra y gracia de los políticos, esa secta, esos funcionarios del capitalismo y de la dictadura global, todos (me cuesta encontrar excepciones), yo he ofrecido en este blog suficientes razones y argumentos para NO VOTAR.

Quiero recordar también el artículo "Esa gentuza", de Arturo Pérez-Reverte, siempre imprescindible, que es un buen resumen de mis pensamientos y sentimientos al respecto:
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LA DEMOCRACIA NO EXISTE
NO VOTES
(y no participes en las mesas electorales)
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"Nuestra envilecida y analfabeta clase política, nuestros caciques territoriales, nuestros obispos siniestros, nuestra infame educación, nuestras ministras idiotas del miembro y de la miembra, son reflejo de la sociedad que los elige, los aplaude, los disfruta y los soporta."
"Somos un país de gilipollas gobernado desde hace siglos por mediocres, analfabetos y acomplejados."
(Arturo Pérez-Reverte)

"Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios."
(Diego de Saavedra Fajardo)
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