Llevo enamorada de ellos desde que tengo uso de razón. Y muy especialmente de Stevie Nicks.
Que todos los músicos que alguna vez han formado parte de este grupo maravilloso llamado Fleetwood Mac fueron y son extraordinarios, de eso no cabe duda. Sus primeros años de rock y blues con Green, Spencer y Kirwan son impagables.
Tras la salida de los anteriores y en un ejercicio camaleónico, a principios de los 70, Mick Fleetwood y los McVie ya habían comenzado con el sonido que conocemos, el que les caracteriza. Pero fue la llegada de Lindsey Buckingham y Stevie Nicks en 1975 el momento clave, el gran acierto, la magia.
Las canciones espléndidas de Buckingham impulsaron al grupo. Y Nicks, su voz inquietante y mística, sus canciones absolutamente diferentes, frescas y repletas de dobles sentidos... complementaron al resto de miembros de la banda británico-americana. Fue (es) una alineación perfecta de astros. El Fleetwood Mac inconfundible es el de Mick Fleetwood, los McVie, Buckingham y Nicks.
Siento cierto orgullo de haber nacido en el año en que se publicó Rumours (1977), el mejor album de Fleetwood Mac y una de las mejores obras musicales del siglo XX, que recoge esta perla onírica, etérea e inolvidable llamada "Dreams", compuesta por Stevie Nicks. A mí me parece una canción perfecta.
DREAMS
(Stevie Nicks)
Now there you go again
You say you want your freedom
Well who am I to keep you down
It's only right that you should play it
the way that you feel it
But listen carefully to the sound of your loneliness
"En lo personal, el mundo se derrumbaba a nuestros pies. Todos nos encontrábamos en un elaborado ejercicio de negación. Entonces tomé mi teclado y me encerré en esa habitación del estudio, negra y roja, con una especie de foso en el centro, donde había un piano y una gran cama de terciopelo negro con cortinas victorianas. Me senté en la cama, frente a mi teclado, busqué una pauta de batería, puse a grabar mi radiocassette y escribí 'Dreams' en 10 minutos."
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Perteneciente a esa obra maestra llamada Avalancha (1995), creo que es la mejor canción escrita en castellano. Como mínimo es una de las 5 mejores. Es la tercera parte de una trilogía de canciones denominada "Bendecida", iniciada con "Bendecida I" y "Bendecida II" en el álbum El espíritu del vino (1993). Bunbury las escribió pensando en Benedetta Mazzini, una ex-novia, mostrando los sentimientos y pensamientos que esa relación y su ruptura le hacían experimentar.
Intro con sonidos orientales, balada suave y final "apocalíptico". Toda ella es perfecta. También la letra, plagada de metáforas hermosas y duras que cuentan un fracaso amoroso (el de Bunbury o el de cualquiera), tras la pasión y el erotismo que lo precedieron. Como siempre, la comunicación defectuosa termina por confirmar la ruptura. De la relación solo quedan los recuerdos y esa mezcla dolorosa de remordimientos, desorientación y soledad tras el final. La "chispa" puede ser bien aquello que los amantes hubieran necesitado para que su relación sobreviviese, bien el desencadenante de la ruptura o bien cualquier elemento catártico que contribuye a ponerle fin y a liberar al amante-sufriente.
Más allá de las interpretaciones, se trata de una canción maravillosa.
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LA CHISPA ADECUADA (Bendecida III)
(Letra: Enrique Bunbury)
Las palabras fueron avispas
y las calles como dunas,
cuando aun te espero llegar.
En un ataúd guardo tu tacto y una corona
con tu pelo enmarañado
queriendo encontrar un arcoiris infinito.
Mis manos que aún son de hueso
y tu vientre sabe a pan,
la catedral es tu cuerpo.
Eras verano y mil tormentas
y yo el león que sonríe a las paredes
que he vuelto a pintar del mismo color.
No sé distinguir entre besos y raíces.
No sé distinguir lo complicado de lo simple.
Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar.
Todo arde si le aplicas la chispa adecuada.
El fuego que era a veces propio,
la ceniza siempre ajena.
Blanca esperma resbalando por la espina dorsal.
Ya somos más viejos y sinceros y qué más da,
si miramos la laguna como llaman a la eternidad
de la ausencia.
No sé distinguir entre besos y raíces.
No sé distinguir lo complicado de lo simple.
Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar.
Todo arde si le aplicas la chispa adecuada.
"Está la belleza y están los humillados. Cualesquiera que sean las dificultades de la empresa, me gustaría no ser jamás infiel ni a la una ni a los otros" (Albert Camus).
"El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón" (Erich Fromm). "Hay que vivir a la contra" (José Saramago).