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sábado, 30 de octubre de 2021

NATURALEZA Vs. SER HUMANO

 

"El destacado filósofo británico Bertrand Russell se pasó los años que duró la Segunda Guerra Mundial reflexionando sobre el desarrollo de la filosofía en occidente, lo que dio como resultado su monumental 'Historia de la filosofía occidental'. Al igual que George Santayana, Russell observó que las filosofías de Dewey y Marx eran 'filosofías de poder' antropocéntricas 'y tienden a considerar todo lo que no es humano como mera materia prima'. Russell concluyó que estas filosofías de poder, que él vinculaba con Fichte y la tradición hegeliana, están ebrias de poder tecnológico sobre la Naturaleza, y dicha embriaguez es la forma de locura más peligrosa del mundo moderno. (...) Finalmente, Russell hizo pública una advertencia (...): a saber, que el deseo de Dewey y Marx (y los demás influidos por esas tradiciones) de obtener poder social sobre la Naturaleza 'contribuye al creciente peligro de un enorme desastre social'."

(George Sessions. "Lo salvaje, los cíborgs y nuestro futuro ecológico: reexaminando el movimiento de la Ecología Profunda". Publicado originalmente en The Trumpeter. Journal of Ecosophy, vol. 22, nº2, pp. 121-182. 2006. Ver original aquí)

 

 

  1. El bienestar y florecimiento de toda vida humana y no humana sobre la tierra tienen un valor en sí mismos (valor intrínseco). Estos valores son independientes de la utilidad que proporcione el mundo no-humano a los fines humanos.
  2. La riqueza y diversidad de formas de vida contribuyen a la realización de estos valores, y a su vez son valores en sí mismos.
  3. La humanidad no tiene derecho a reducir esta riqueza y diversidad excepto para satisfacer sus necesidades vitales básicas.
  4. El desarrollo de la vida humana y de su cultura es compatible con un sustancial decrecimiento de la población humana actual. El desarrollo libre de la vida no-humana requiere necesariamente ese decrecimiento.
  5. La interferencia actual del hombre en el mundo natural no-humano es excesiva, y la situación está empeorando rápidamente.
  6. Por tanto las políticas actuales han de ser cambiadas. Estas políticas afectarán a la economía básica, a la tecnología y a las estructuras ideológicas. Los temas resultantes de estas políticas serán muy diferentes a los actuales.
  7. El cambio ideológico está principalmente relacionado en apreciar la calidad de la vida muy por encima del intento de conseguir para sí un mayor nivel de vida basado en el consumo desmedido y la acumulación material de bienes. Existirá una profunda conciencia de la deferencia entre grande (cantidad) y grandioso (cualidad).
  8. Aquellos que suscriban estos puntos tienen la obligación de, directa o indirectamente, intentar aplicar los cambios necesarios.

 (Bill Devall y George Sessions. Deep Ecology, 1985)

 

 

lunes, 14 de marzo de 2011

INDIVIDUO VS. SISTEMA

antiglobalización, antisistema
Nos dicen los políticos y los medios de comunicación que el terremoto de Japón solo es un "trágico terremoto". Paradójicamente, lo llaman "desastre natural" porque es un desastre, aunque únicamente lo es para seres humanos; para el planeta, que habla pero no habla, es algo natural.
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Sin embargo, las consecuencias del terremoto, las que ya conocemos y las que podemos esperar, y me refiero a la crisis nuclear, que podría ser muchísimo más dañina para nosotros y para el planeta que el propio terremoto, invita ahora a todos los países, repito ahora, a cuestionar más las medidas de seguridad de las centrales nucleares que la propia existencia de las mismas. Antes se destinarán miles de millones de dólares, euros, yenes... a investigar y mejorar la seguridad de las centrales nucleares y sus efectos devastadores que a la producción-obtención de energías más seguras y sanas para el ser humano. Estamos alienados a una cultura del progreso equivocada, deshumanizada, en la que el sistema está por encima del individuo y de su identidad-humanidad.

El ejemplo del terremoto y la crisis nuclear de Japón es aplicable casi a cualquier concepto y problema social, humano, de este aciago mundo global y deshumanizado en que vivimos. Marc Augé lo explica bien en el siguiente párrafo:

"La vida política de hoy, tanto a nivel nacional como a nivel internacional -niveles que resulta cada vez más difícil diferenciar-, está atrapada en conceptos vacíos e intuiciones ciegas que guían nuestros análisis, en vez de ser objetos de ellos. Bajo la influencia del sistema de comunicación que abarca todo el planeta y que parece darle un sentido, nos hemos habituado a consumir las imágenes, las palabras y los mensajes. Así, nos vemos inadvertidamente arrastrados a practicar la "razón retórica" de la que habla Jean-Pierre Vernant, que sólo sirve para justificar la existencia de lo que ocurre. Al hacerlo, tomamos como modelo todo lo peor de la cultura de la inmanencia, el retorno de lo mismo. Pero así renunciamos, por otra parte, a todo lo mejor de la herencia del paganismo en su versión griega, y más precisamente ateniense: la capacidad de introspección intelectual, la actitud de traspasar las fronteras, la vocación de permanecer en la historia sin por eso sacrificarse a las ilusiones de los sistemas."


(Marc Augé, "Por un nuevo concepto de identidad")
(Traducción de Mirta Rosenberg)
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"La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas."
(Karl Marx)

jueves, 9 de septiembre de 2010

SOBRE ARRIESGARSE A PULSAR BOTONES

democracia
En respuesta a "Los límites de la democracia: dilemas sobre la lógica de la violencia", del blog Tal Vez Inútil.

La libertad absoluta nunca conducirá a un mundo mejor ni más democrático. Únicamente lo haría si todos los hombres fueran justos. Es imposible. De nuevo, una utopía. Por eso la democracia plena nunca tendrá lugar de forma generalizada. A mi pesar. Porque el ser humano no es bueno ni justo por naturaleza. En muchos casos, ni siquiera cuenta con buenas intenciones.

Por tanto, aun a riesgo de parecer "represores" o "intolerantes", siempre habrá que pulsar algunos de esos botones. Más que contra algo o alguien, a favor (en defensa) de los Derechos Humanos. Por eso no se puede tolerar a los nazis, ni a la izquierda abertzale defensora (no condenadora) de ETA. Hay que pulsar el botón para defender lo que es justo, universalizable, frente a aquello que no lo es y amenaza a lo que sí. De otro modo predominarán los retrocesos.

No estoy de acuerdo con que la "Ley de partidos" haya sido represiva: la izquierda abertzale proterrorista sigue existiendo. Creo que esa "Ley" es lo único en lo que he estado de acuerdo con los dos partidos dictatoriales que nos desgobiernan. De hecho, incluso su proceder al respecto me ha parecido excesivamente suave.

Desconfío de esta nueva "tregua" de ETA. Desconfío, aún más, de las declaraciones y actuaciones (explícitas y ocultas) de los dos grandes partidos. Nunca les han preocupado los ciudadanos.

No hay que tener miedo. No te equivocarás oprimiendo el pulsador siempre que tus argumentos sean buenos, justos. En estos ejemplos lo son: NO SE PUEDE TOLERAR TODO.

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Derechos Humanos, por Antonio Fraguas, "Forges" (El País, 15-01-2002).
Fuente: El País - "Opinión. Viñetas. Forges"

"Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos."
(Karl Marx)
"La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer."
(Montesquieu)

jueves, 19 de agosto de 2010

LA REBELIÓN DE LAS COSAS: Saramago huxleyriano y jüngeriano

democracia secuestrada
En ausencia de la necesaria rebelión del ser humano...

Saramago permite que la ciencia ficción de Huxley y el humanismo hippie de Jünger invadan sus pensamientos. Así, en "Cosas" (Casi un objeto, 1983) proclama la rebelión de los "oumis", es decir, de los objetos, en una ciudad sometida por la dictadura más absoluta y donde los hombres, zombies seriados y nublados de consciencia, son incapaces de manifestar el menor atisbo de humanidad, mostrándose insolidarios con sus iguales y obedientes y colaboracionistas con el gobierno opresor. ¿Os suena, verdad? Sí, es demasiado real.

En el relato, solo las cosas, infundidas de vida por nadie sabe qué o quién, mostrarán resistencia y se erigirán en el oráculo y, a la vez, en el vehículo del juicio final del hombre, del gran cambio. Entonces, la tierra vuelve a poblarse de Adanes y Evas desnudos, a la intemperie.

Saramago profeta, Saramago Dios, Saramago estandarte de la justicia y el humanismo, como siempre.


"Después, un locutor de cara escuálida anunció una nota oficiosa del gobierno (nog). Era más reciente que la del periódico. Decía: «El gobierno informa a todos los ciudadanos usuarios que los defectos e incongruencias de ciertos objetos, utensilios, máquinas e instalaciones (abreviados oumis), últimamente verificados en mayor número, están siendo juiciosamente estudiados por la comisión nombrada, que cuenta ahora con la colaboración de un parapsicólogo. Los ciudadanos usuarios deben rechazar los rumores, las habladurías, la manipulación. Deben mantener la serenidad, incluso en el caso de que ocurran desapariciones de los referidos oumis: objetos, utensilios, máquinas o instalaciones. Se recomienda la más rigurosa vigilancia. Ningún oumi (objeto, utensilio, máquina o instalación) debe, en lo futuro, ser mirado distraídamente. El gobierno considera indispensable sorprender cualquier oumi: objeto, utensilio, máquina o instalación, en el momento de desaparecer. El ciudadano usuario que dé informaciones completas o detenga el proceso de desaparición de oumis, será considerado benemérito y ascendido a la prioridad C, si estuviera clasificado en prioridad más baja. El gobierno cuenta con el apoyo y la confianza de todos.» Hubo más noticias, pero ninguna que interesase tanto."

"Encendió la televisión y, mientras el aparato se calentaba, fue hasta la ventana que había dejado abierta desde por la mañana y así había permanecido todo el día. La tarde tocaba a su fin. Había mucha gente en la calle, pero nadie hablaba, no había grupos. Las personas parecían caminar al azar, sin destino, se limitaban a extender los brazos y a mostrar la mano derecha [identificación obligatoria de la letra de serie en la palma de los ciudadanos]. Visto desde arriba, en aquel silencio, el espectáculo podría dar ganas de reír: los brazos subían y bajaban, las manos, blancas, con las manchas verdes de las letras, hacían un movimiento rápido y después caían, para repetirse el movimiento íntegro algunos pasos más adelante. Eran como dementes con una idea fija en la alameda de un manicomio."

"Entre el bosque y la ciudad no había ya espacio libre, toda la población había ido a asistir a la gran acción militar de represalia. A lo lejos se oía un zumbido: los aviones se aproximaban. Los relojes que aún funcionaban iban a dar las siete, o a marcarlas silenciosamente en la esfera. El oficial que comandaba la artillería sostenía el micrófono para dar la orden de fuego. Centenas de millares de personas, un millón, casi no respiraban de ansiedad. Pero ningún tiro llegó a ser disparado. En el preciso instante en el que el oficial iba a gritar: «¡Fuego!», el micrófono le huyó de las manos. Inexplicablemente los aviones hicieron una curva cerrada y volvieron atrás. Esta fue apenas la primera señal. Un silencio absoluto se extendió sobre la planicie. Y de repente la ciudad desapareció. En su lugar, hasta perderse de vista, surgió otra multitud de mujeres y hombres, desnudos, salidos de lo que había sido la ciudad. Desaparecieron las piezas de artillería y todas las demás armas, y los militares se quedaron desnudos, rodeados por los hombres y por las mujeres que antes habían sido ropas y armas. En el centro, la inmensa mancha oscura de la población de la ciudad. Pero también ésta, en el instante sucesivo, se metamorfoseó y multiplicó. La planicie se volvió súbitamente clara cuando el sol nació.

Fue entonces cuando del bosque salieron todos los hombres y mujeres que allí se habían escondido desde que la revuelta había comenzado, desde el primer oumi desaparecido. Y uno de ellos dijo:
–Ahora es necesario reconstruirlo todo.
Y una mujer dijo:
–No teníamos otro remedio, puesto que las cosas éramos nosotros. No volverán los hombres a ser puestos en el lugar de las cosas."

[Fragmentos de "Cosas". José Saramago, Casi un objeto (Objeto Quase, 1983). Traducción de Eduardo Naval. Madrid: Alfaguara, 1998].



Portada de Casi un objeto (José Saramago, 1983).
Colección Narrativa, 2006.
Fuente: República - ÁreaLibros

"Si el hombre es formado por las circunstancias, entonces, es necesario formar las circunstancias humanamente."

(K. Marx y F. Engels, La Sagrada Familia)

lunes, 15 de febrero de 2010

LA SECTA DE LOS POLÍTICOS

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Más voces críticas y verdades sobre la realidad política de este país. Esta vez de la pluma de otro de esos escritores necesarios, Arturo Pérez-Reverte. Aunque, como dice, todo esto lo expresa desde el sentimiento, desde las vísceras, está cargado de razón. Nunca he leído mejor descripción de la clase política, de los parlamentarios a los que todos "elegimos" y mantenemos en esa vida de privilegiados que disfrutan a la vista de sus esclavos, nosotros. Comparto sus sentimientos y sus palabras por completo. El artículo, titulado "Esa gentuza", fue publicado en XLSemanal, en su número 1132, en la semana del 5 al 11 de julio de 2009.
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(Arturo Pérez-Reverte)
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"Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.
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Diputados del PSOE aplaudiendo en bloque al Presidente del Gobierno
Fuente: laverdad.es - "Pleno en el Congreso sobre ETA"

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Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos."

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Arturo Pérez-Reverte
Fuente: Senén Campos Maceiras
"Arturo Pérez-Reverte, premonición"

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"El que no se atreve a ser inteligente, se hace político."
(Enrique Jardiel Poncela)
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"El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra."
(Karl Marx)
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