domingo, 29 de marzo de 2020

ESCENAS DEL CONFINAMIENTO: NATURALEZA INDÓMITA


Reflexiones sobre la foto que protagoniza este artículo:

Fuente: Carlos Taibo en Facebook

1) Los coches están mejor parados..., muertos, para siempre.

2) Me consta, porque convivo con una, que a las aves les encanta pasar mucho rato allí donde observan su reflejo. No porque sean narcisos, sino debido a que creen que esa imagen que observan en el espejo o cualquier otra superficie reflectante es otra ave que les acompaña. Les gustaría reflejarse en el agua, pero el ser humano se lo permite muy poco.

3) Esta ave tiene muy mal gusto.

4) A pesar del mal gusto de esta ave, quiero seguir viendo escenas postapocalípticas de este estilo. ¡Oh naturaleza indómita! ¡Que la naturaleza lo invada todo, que le demuestre al ser humano quién manda, quién debe mandar!

5) El confinamiento, en general, está siendo bueno para el planeta, que es lo único que me importa en este momento de la existencia y de la involución humanas.

6) Algunas aves, a pesar de su tamaño, sienten e interaccionan con otros seres vivos (véase humanos) de las maneras más soprendentes y extraordinarias. En muchas ocasiones, incluso, hacen palidecer al propio ser humano y su incapacidad para comunicarse (inteligente y/o afectivamente).

7) Si hubiera otra/s vida/s querría ser ave. No para anidar en los espejos retrovisores de los coches, sino para cagarme en las cabezas de los seres humanos por haber inventado el coche,... y por existir.


miércoles, 18 de marzo de 2020

LOS OLVIDADOS DE LOS OLVIDADOS DE EUROPA


Una niña muere en un incendio en el campo de refugiados de Moria

Moria, en Lesbos, es el vertedero europeo de vidas humanas.
Una niña de 6 años muerta.
20 mil personas donde caben 2.500.
Sin luz.
1 letrina cada 200 pax.
1 grifo cada 1.300.
Abandonados sin derecho a pedir asilo.
No es cruel, es infame.
¿Y si llega #COVID19?
Ayúdanos a seguir.
Openarms.es



https://elpais.com/internacional/2020-03-16/una-nina-muere-en-un-incendio-en-el-campo-de-refugiados-de-moria.html?fbclid=IwAR0wGnFcUkqxsWKYbJmtUbRpUNFmaZnntvKkbOcLCyEq-dXrpAZY3aywalg

Varias personas junto a los restos del incendio dentro del campo
de refugiados de Moria, el lunes 16 de marzo de 2020,
en la isla griega de Lesbos.
Foto: PANAGIOTIS BALASKAS / REUTERS
Fuente: ElPais.com


jueves, 12 de marzo de 2020

LA DISTOPÍA NUESTRA DE CADA DÍA, TRUEBA DIXIT


Si sentís el mismo asco insoportable que quien escribe, la misma vergüenza de ser europeos, de pertenecer a esta especie, inhumana y decadente en extremo, debéis leer esto. Y si no, también. Por su valor ético, humano y literario, debéis leer esto. Si hoy sólo podéis leer una cosa, que sea esto. No por mí. Por ellos, los desterrados. Por vosotros, que podéis serlo mañana...


La distopía nuestra de cada día
 
En vez de comprender la verdad de nuestros errores, empujamos la basura bajo la alfombra


David Trueba (El País, 10 de marzo de 2020) 

Se llevan las distopías, esas representaciones de un futuro alienado y hostil que invitan a mirar el presente como un eslabón doloroso entre un pasado ficticio pleno de felicidad y el porvenir fatal. Esa reinvención de lo vivido, que se filtra en las formas narrativas, invade también la esfera política, donde la nostalgia se ha convertido en un reclamo para el voto de los infelices. Parecen decirle a la gente: nosotros hemos fabricado la máquina del tiempo y te vamos a devolver al lugar que te mereces. Y no, la madurez consiste ni más ni menos en la aceptación del tiempo que te toca vivir. Por eso la distopía solo es interesante si se maneja como un juego de espejos con la realidad, a favor de la decencia y en contra de ese mirar para otro lado en el que nos hemos dejado arrastrar. Es decir, aceptar que toda ciencia ficción, todo relato histórico, toda pieza de época, de lo que habla es del presente en el que fue llevado a cabo.

Imaginen que el contagio del coronavirus se extiende por Europa de manera incontrolada mientras que en el continente africano, por las condiciones climáticas, no tiene incidencia. Aterradas, las familias europeas escaparían de la enfermedad de manera histérica, camino de la frontera africana. Tratarían de cruzar el mar por el Estrecho, se lanzarían en embarcaciones precarias desde las islas griegas y la costa turca. Perseguidos por la sombra de una nueva peste mortal tratarían de ponerse a salvo, urgidos por la necesidad. Pero al llegar a la costa africana, las mismas vallas que ellos levantaron, los mismos controles violentos y las fronteras más inexpugnables invertirían el poder de freno. Las fuerzas del orden norteafricanas dispararían contra los occidentales sin piedad, les gritarían: vete a tu casa, déjanos en paz, no queremos tu enfermedad, tu miseria, tu necesidad. Si los guionistas quisieran extremar la crueldad, permitirían que algunos europeos, guiados por las mafias extorsionadoras, alcanzaran destinos africanos, y allí los encerrarían en cuarentenas inhóspitas, donde serían despojados de sus pertenencias, de sus afectos, de su dignidad.

A esto se le llama la tragedia revertida y consiste sencillamente en tratar de ponerte en los zapatos del otro, del que sufre, del que huye, de los que no tienen nada porque las guerras y la miseria les han arrebatado el suelo donde crecieron. Todo el mundo sabe que la crisis sanitaria europea no tiene relación directa con el drama migratorio, y sin embargo, el estado de ánimo de los europeos sí relaciona ambas cosas. Por ello, toleramos la mano dura y la degradación de los valores humanos en la crisis de refugiados de la frontera greco-turca. La privatización del control migratorio, consumada con la entrega de millones de euros para que Turquía ejerza de muro previo, se ha vuelto en nuestra contra. Somos rehenes de una mafia que nos pide más dinero y nos chantajea con enviarnos las masas hambrientas en plena crisis de contención y autocontrol de movimientos. De la misma manera, mientras se lucha de manera esforzada y coherente desde los servicios públicos de salud por frenar el contagio, la privatización de hospitales, laboratorios e higiene sanitaria evidencia el error de bulto en nuestros cálculos sobre lo que significa el concepto de salud pública. Por ahora, en vez de comprender la verdad de nuestros errores, empujamos la basura bajo la alfombra.


https://elpais.com/elpais/2020/03/09/opinion/1583761497_924258.html
Un policía antidisturbios griego desaloja las inmediaciones 
del puerto de Mitelene, Lesbos. Foto: Álvaro García
Fuente: Elpais.com

martes, 3 de marzo de 2020

EUROPA GENOCIDA II



 Un virus recorre Europa (y no es el coronavirus)...

Europa lleva años gaseando a los migrantes que buscan refugio, maltratándoles de las más diversas formas posibles. No les basta con haber participado y seguir participando (directa o indirectamente) en la destrucción de sus vidas en sus países de origen. 

Bombardeados en Siria, abandonados por Turquía, gaseados en Grecia: Europa vuelve a fallar a los refugiados (eldiario.es)

Estos seres humanos, familias, niños... llegan a Europa desprovistos de todo, hambrientos, muertos de frío, enfermos... Huyen de la guerra, la miseria y la destrucción. Y a Europa sólo se le ocurre gasearles, maltratarles y humillarles, encerrarles en campos de concentración, donde también se les maltrata, o directamente deportarles, devolverlos en frío o en caliente a la miseria y a la guerra que la propia Europa ha contribuido a provocar. 

Ninguna diferencia con la Alemania nazi, ni por parte de la clase política y sus fuerzas de seguridad, perros asesinos, ni por parte de los ciudadanos europeos, en eterno y cómplice silencio. ¡Genocidas!

Migrantes sirios gaseados en Grecia
Vemos a una niña a punto de asfixiarse


lunes, 2 de marzo de 2020

TODO SER HUMANO ES SAGRADO


Que en el siglo XXI siga siendo necesario defender en todas partes, una y otra vez, una premisa -una verdad- que es de sentido común, absoluta, universal y universalizable, y que deba hacerse en la nación supuestamente más "democrática" del planeta, dice mucho del mundo en el que vivimos. Lo dice todo. Y sí, los gobiernos en general y la clase política en particular son el reflejo de las sociedades que les votan. Al menos nos quedan las personas que les hacen frente con valentía y en voz alta y clara...





"Cada vez que se invoca la libertad religiosa se hace en nombre del fanatismo y la discriminación. Estoy harta de esto.

En esta sesión estoy experimentando una lucha interna sobre si responder o abordar esta cuestión como legisladora o desde la perspectiva de una mujer de fe. Porque no puedo... Es muy difícil sentarse aquí y escuchar esos argumentos fundamentados en la Biblia, la larga historia de este país utilizándolos, abusando de las Sagradas Escrituras como arma arrojadiza para justificar la intolerancia. Lo han hecho los supremacistas blancos, todos aquellos que justificaron la esclavitud, quienes lucharon contra la integración... Y seguimos viéndolo hoy.

A veces, especialmente desde este cuerpo [mujer hispana nacida en EEUU, hija de emigrantes portorriqueños], siento como si el mismísimo Jesucristo atravesara estas puertas para volver a decirnos lo que ya nos dijo hace miles de años. Que deberíamos amar a nuestro vecino y a nuestro enemigo, que deberíamos acoger al extranjero, que hemos de luchar por todos y cada uno de nosotros. Que es más fácil para un camello atravesar el ojo de una aguja que para un hombre rico alcanzar el reino de los cielos. Porque el hombre sería condenado por radical y rechazado a las puertas de ese reino.

Yo sé, y esto es parte de mi fe, que todas las personas son sagradas. Todas las personas son valiosas. Incondicionalmente. Y eso es lo que significa la fe y lo que nos impulsa a transformar. La incondicionalidad. No se trata de que dependa de nosotros o no amar a determinadas personas. Debemos amar a todas las personas.

No hay nada de sagrado en negar la asistencia sanitaria a un ser humano. No importa quién sea, su procedencia o su identidad. No hay nada de sagrado en cerrarle la puerta de un hospital. No hay nada de sagrado en separar a un niño de su familia. Y no hay nada sagrado en convertir en ley la discriminación.

Estoy cansada de los ataques y prejuicios contra ciertas comunidades en nombre de la fe. Porque la libertad religiosa sólo se está invocando en nombre del fanatismo y la discriminación. Estoy harta de esto. Mi fe me impele a tratar a este señor como sagrado porque lo es. Porque su vida es sagrada. Porque a nadie le puede ser negado nada a lo que yo tengo derecho. Somos iguales ante la ley y somos iguales, según la fe, a los ojos del mundo.

Por eso tengo que decir esto ahora, porque es sumamente inquietante, ya no sólo lo que está ocurriendo aquí, sino también lo que esta administración [Trump] está promoviendo: la idea de que la religión y la fe justifican la exclusión. No tenemos derecho. No tenemos derecho a negar la asistencia médica. Lo que está en nuestras manos y es nuestra obligación es alimentar al hambriento, vestir al pobre, proteger a los niños y amar a todas las personas como a nosotros mismos."


(Alexandria Ocasio-Cortez)

[traducción propia]

https://colorblindchristians.com/2017/02/13/the-heresy-of-nationalist-christianity/