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miércoles, 23 de abril de 2014

LITERATURA SALVADORA

la literatura salva vidas
La guerra y la violencia arrebatan vidas, hombres, esperanzas y humanidad. Al contrario, la literatura regala, reconcilia y humaniza.

"Era el medio siglo de la muerte de César Vallejo, y hubo celebraciones. En España, Julio Vélez organizó conferencias, seminarios, ediciones y una exposición que ofrecía imágenes del poeta, su tierra, su tiempo y su gente.

Pero en esos días Julio Vélez conoció a José Manuel Castañón; y entonces todo homenaje le resultó enano. 

José Manuel Castañón había sido capitán en la guerra española. Peleando por Franco había perdido una mano y había ganado algunas medallas.

Una noche, poco después de la guerra, el capitán descubrió por casualidad un libro prohibido. Se asomó, leyó un verso, leyó dos versos y ya no pudo desprenderse. El capitán Castañón, héroe del ejército vencedor, pasó toda la noche en vela, atrapado, leyendo y releyendo a César Vallejo, poeta de los vencidos. Y al amanecer de esa noche, renunció al ejército y se negó a cobrar ni una peseta más del gobierno de Franco.

Después, lo metieron preso: y se fue al exilio."

(Eduardo Galeano, El libro de los abrazos)


José Manuel Castañón
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"¿Batallas? ¡No! Pasiones. Y pasiones precedidas
de dolores con rejas de esperanzas,
de dolores de pueblos con esperanzas de hombres.
¡Muerte y pasión de paz, las populares!"

(César Vallejo, "Himno a los voluntarios de la República",
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sábado, 27 de marzo de 2010

HUMANIZAR LA VIOLENCIA

paz
MASA
(César Vallejo, 1937)

Al fin de la batalla,
y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate, hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...

guerra
Solo desde un desmesurado dolor y amor por la humanidad puede escribirse esto. Y es que en las guerras no mueren las ideologías, ni las banderas, sino los seres humanos. Por eso Vallejo llora desesperadamente pidiendo la reconciliación, la paz, la solidaridad, independientemente de las ideas o de quién tiene la razón o el poder.
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El poeta iza la bandera de la paz, de la unión, y todos los hombres juntos, como uno, se constituyen en Jesucristo y resucitan a Lázaro. La vida triunfa frente a la muerte. Un final feliz para un dolor sincero, para una esperanza hermosa: humanizar la guerra y cualquier acto de violencia, ver en el enemigo a uno mismo, trasladar el dolor ajeno del que se desangra al alma de quien ha disparado.
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Genocidio en Nigeria (actualidad)
Fuente: El periscopio
- " Yo creo"
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"La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia."
(Mahatma Gandhi)
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