Valiente es aquel que siente miedo,
no se paraliza y lo utiliza
como combustible del valor.
Valiente es quien enarbola la verdad
más dolorosa hasta la cumbre final
y la diluye con el viento,
el de los ojos ardientes
de libertad que deforesta,
de cadenas las miradas que atraviesa,
es aquel capaz de reutilizar las lágrimas,
reciclar la rabia y retomar el mando de la nave.
Valiente es quien planta enredaderas
a los pies del grueso muro,
riega, observa, espera y trepa
solo cuando la hora llega.
No se puede no ser valiente.
Es valiente...
quien se autorretrata sin retoque
para poder sanar las taras,
quien cabalga contra la estampida
de conformismo y parche,
de no conflicto y yugos,
de pusilánimes búfalos embistiendo
a la pureza que no saben alcanzar.
Solo hay dos opciones.
Valiente, simplemente ser fiel a uno mismo
a pesar de los pesares de quien sea,
atreverse a soltar lastres
que no te pertenezcan.
Ser valiente es movimiento,
acción activa,
voluntad,
anhelo,
ilusión,
principios,
horizonte,
medios,
velas,
remos en las manos,
viento...
No se puede ser valiente
si no se tiene nada que perder.
Valiente es quien todo lo pierde,
se agarra a sus propias asas,
aprende que nada tiene,
todo lo gana.
No se puede no ser valiente
si tienes un antes, un después,
y sobre todo un durante.
Si estás, sencillamente, vivo.
No se puede no ser valiente.
Solo hay dos opciones.
Valiente es aquel que siente miedo,
no se paraliza y lo utiliza
como combustible del valor.
Luis Pastor, que además de comprometido siempre ha sido valiente (en realidad no se puede ser lo uno sin lo otro), un día le dijo a José Saramago: "te voy a musicalizar". Y lo hizo: cantó los poemas del portugués, Nesta esquina do tempo (2006). Escucha obligatoria. Sí, un español cantando en portugués. Ocurre que algunos españoles, ¡oh milagro!, amamos a los portugueses. Unos pocos incluso les amamos más que a nosotros mismos.
Y fue precisamente en la Fundación de Saramago, en la presentación del libro José Saramago. Un retrato apasionado, de Baptista-Bastos, y con Pilar del Río a su lado, siempre guardiana y difusora de la memoria del sabio de Azinhaga, que Pastor recitó su (mi) "¿Qué fue de los cantautores?" (2012). Decía el gran Saramago que el tiempo, la verdad y el alma caben en la duración de una canción. Simplemente... ¡Escuchadlo!
¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES? (Luis Pastor) Éramos tan libertarios, casi revolucionarios, ingenuos como valientes, barbilampiños sonrientes —lo mejor de cada casa—, oveja negra que pasa de seguir la tradición balando a contracorriente de la isla al continente de la nueva canción. Éramos buena gente, paletos e inteligentes, barbudos estrafalarios, obreros, chicos de barrio, vanguardia del proletario, progres universitarios, soñando en una canción y viviendo la utopía convencidos de que un día vendría la Revolución. Aprendiendo a compartir la vida en una sonrisa, el cielo en una caricia, el beso en un calentón. Abriendo la noche de día fuimos sembrando canciones y en esta tierra baldía floreció la poesía y llenamos los estadios y en muchas fiestas de barrio sonó nuestra melodía. Tardes y noches de gloria que cambiaron nuestra historia. Y este país de catetos, fascistas de pelo en pecho, curas y monjas serviles, grises y guardias civiles, funcionarios con bigote y chusqueros con galón, al servicio de una casta que controlaban tu pasta tu mente y tu corazón. Patriotas de bandera, españoles de primera, de la España verdadera aquella tan noble y fiera que a otra media asesinó brazo en alto y cara al sol leales al Movimiento a la altura y al talento del pequeño dictador que fue Caudillo de España por obra y gracia de Dios. Toreando en plaza ajena todo cambió de repente los políticos al frente de comparsa y trovador. Se cambiaron las verdades: "tanto vendes tanto vales". Y llegó la transición: la democracia es la pera. Cantautor a tus trincheras con coronas de laureles y distintivos de amor pero no des más la lata que tu verso no arrebata y tu tiempo ya pasó. ¿Qué fue de los cantautores? preguntan con aire extraño cada cuatro o cinco años despistados periodistas que nos perdieron la pista y enterraron nuestra voz. Y así vamos para treinta con la pregunta de marras tocándonos los cojones. Me tomen nota señores que no lo repito más: algunos son directores, diputados, presidentes, concejales, profesores, mánagers y productores o ejerciendo asesoría en la Sociedad de Autores. Otros están y no cantan, otros cantan y no están. Los hay que se retiraron, algunos que ya murieron y otros que están por nacer. Jóvenes que son ahora también universitarios, obreros, chicos de barrio que recorren la ciudad. Un CD debajo el brazo, la guitarra en bandolera, diez euros en la cartera, cantando de bar en bar. O esos raperos poetas que es su panfletos denuncian otra realidad social. ¿Y mujeres? ni se sabe. Y sobre todo si hablamos de las primeras gloriosas que tuvieron los ovarios y el coraje necesarios de subirse a un escenario de aquella España casposa. ¿Qué fue de los cantautores? aquí me tienen señores como en mis tiempos mejores dando al cante que es lo mío. Y aunque en invierno haga frío me queda la primavera, un abril para la espera y un grandola en el corazón. ¿Qué fue de los cantautores? aquí me tienen señores aún vivito y coleando y en estos versos cantando nuestras verdades de ayer que salpican el presente y la mierda pestilente que trepa por nuestros pies. ¿Qué fue de los cantautores? De los muchos que empezamos, de los pocos que quedamos, de los que no se vendieron, de los que no claudicaron, de los que aún resistimos: aquí estamos. Cada uno en sus trincheras haciendo de la poesía nuestro pan de cada día. Siete vidas tiene el gato aunque no cace ratones. Hay cantautor para rato. Cantautor a tus canciones. Zapatero a tus zapatos.
La artista satírica Palito (Alba Redondo), gallega estupendísima ella y soplo de aire fresco, no tenía un puto duro cuando grabó su primer disco (Palito) el año pasado. A pesar de ser hija artística de Javier Krahe, no aceptó un solo céntimo o ayuda de él. Algunos tenemos orgullo y principios. Pues bien, eso le obligó a grabar las voces para el disco dentro de un armario de su casa. Esto es arte y lo demás son tonterías. Necesitamos más artistas como ella. Atención a la intro de la canción... Me encanta. Me encanta todo de ella...
SINUHÉ (Alba Redondo "Palito") Sinuhé camina descalzo por la vida por no pisar un suelo tan banal. Sinuhé medita fumando en su pipa, lee el Tao Te Ching para refutar la posmodernidad. Y todas las mañanas, nada más al despertar, busca un buen motivo que le anime a vestirse y a salir pronto de aquí. Sinuhé se empeña en ver de otra manera, si hay tormenta, él ve la luna llena. Sinuhé reparte amor en todas partes, allí adonde va, una mujer se enamorará. Y todas las mañanas, nada más al despertar, encuentra un buen motivo, endurecido, que le anima a desvestirse y a quedarse un poco más... más... más... aquí. Sinuhé disfruta con las drogas duras, su corazón de pan pronto se ablandará. Sinuhé escucha, "Yo que fui tu mujer, vive como quieras, pero por favor, cuídate los pies... Alábate, alábate, alábate, alábate, alábate, alábate, alábate... los pies."
"Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, entre los claroscuros y la monotonía de los días que pasan. Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo, la encontrarás... al final de tu camino." (Franco Battiato, "Nómadas", 1987)
Nomadi che cercano gli angoli della tranquillità, nelle nebbie del nord e nei tumulti delle civiltà, tra i chiari scuri e la monotonia dei giorni che passano. Camminatore che vai cercando la pace al crepuscolo, la troverai, la troverai... alla fine della strada.
Lungo il transito dell'apparente dualità, la pioggia di settembre risveglia i vuoti della mia stanza. Ed i lamenti della solitudine si prolungano. Come uno straniero, non sento legami di sentimento. E me ne andrò dalle città nell'attesa del risveglio.
I viandanti vanno in cerca di ospitalità nei villaggi assolati e nei bassifondi dell'immensità. E si addormentano sopra i guanciali della terra. Forestiero che cerchi la dimensione insondabile. La troverai... fuori città alla fine della strada.
Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad, en las nieblas del norte en los tumultos civilizados, entre los claros oscuros y la monotonía de los días que pasan. Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo, la encontrarás, la encontrarás... al final de tu camino.
Largo el tránsito de la aparente dualidad, la lluvia de septiembre despierta el vacío de mi cuarto. Y los lamentos de la soledad aún se prolongan. Como un extranjero, no siento ataduras del sentimiento. Y me iré de la ciudad, esperando un nuevo despertar.
Los viajantes van en busca de hospitalidad, en pueblos soleados, en los bajos fondos de la inmensidad. Y después duermen sobre las almohadas de la tierra. Forastero que buscas la dimensión insondable, la encontrarás... fuera de la ciudad, al final de tu camino.
culturas minoritarias Adoro a Franco Battiato. Tan siciliano él. Por eso no resultará extraño que vaya a ser reincidente en este blog. (Y ya he tardado demasiado en hablar de él). Es el mejor poeta italiano de los 80. Sus canciones son tan extrañas como maravillosas. Pintor, cantautor, poeta, director de cine, filósofo... En Wikipedia no lo tienen claro, lo clasifican así: "música ligera, música experimental, pop, música electrónica, música clásica, rock progresivo, new wave, ópera..." Puede ser. En cualquier caso, siempre ha sido inclasificable, por eso es tan grande. Incluso existe un asteroide llamado 18556 Battiato en su honor.
Algunos aseguraban que no sabía bailar, ni vestir, ni cantar... Que parecía un autómata. Y yo digo... ¡al infierno la ortodoxia! Especialmente en el arte, en la música. Cada cual canta, baila y viste como le sale. Si se es honesto y el resultado es bueno y emociona, eso es lo único que cuenta. Y este lo es. Sus composiciones son insuperables.
"Voglio Vederti Danzare" ("Yo quiero verte danzar") es una de sus dos mejores canciones (la otra es "Nomadi"), inspiradora de recuerdos y de magia para mí. Una obra maestra. En ella realiza un homenaje a las culturas musicales minoritarias, como la de los beduinos ("zingare del deserto"), que aparecen en el vídeo. ¡Por eso baila así...! (a los listillos que le critican).
Yo quiero verte danzar como los cíngaros del desierto, con candelabros encima, o como los balineses en días de fiesta.
Yo quiero verte danzar como derviche tourneur que giran sobre la espina dorsal, al son de los cascabeles del kathakali.
Y gira todo en torno a la estancia mientras se danza, danza. Y gira todo en torno a la estancia mientras se danza.
Y Radio Tirana transmite música balcánica mientras bailarines búlgaros, descalzos sobre braseros ardientes.
En Irlanda del Norte, en verbenas de verano, la gente anciana que baila al ritmo de siete octavas.
Y gira todo en torno a la estancia mientras se danza, danza. Y gira todo en torno a la estancia mientras se danza.
En el ritmo obsesivo la clave de ritos tribales, reinos de hechizos y de los músicos gitanos rebeldes.
En la baja Padana, en verbenas de verano, la gente anciana que baila viejos bailes vieneses.
"Tengo una visión del mundo distante de la homologación general. (...) Soy un artista y tengo el deber de comunicar a través de las palabras, de la música, todos esos mundos que están más allá de nosotros, y que son muchos." (Franco Battiato)
"Está la belleza y están los humillados. Cualesquiera que sean las dificultades de la empresa, me gustaría no ser jamás infiel ni a la una ni a los otros" (Albert Camus).
"El acto de desobediencia como acto de libertad es el comienzo de la razón" (Erich Fromm). "Hay que vivir a la contra" (José Saramago).