miércoles, 1 de septiembre de 2010

PÚRPURA TROMBOCITOPÉNICA IDIOPÁTICA

dictadores
¡Qué cosas! Expediente X. En ocasiones, las heridas y golpes aparecen en la cara y el cuerpo así como por generación espontánea. Que se lo pregunten a los activistas prosaharauis que se manifestaron el otro día en El Aaiún (Sahara Occidental) y a quienes la policía del reino dictatorial de Marruecos no agredió ni física ni psicológicamente.

Pobrecitos, debe ser terrible eso de que así, de repente, te surjan moretones de la nada. Para mí que padecen Púrpura Trombocitopénica Idiopática. (Os ahorro la explicación de la enfermedad, buscadla en Santa Wikipedia, para eso he añadido el enlace). Y se han ido a reunir todos los enfermos, en el mismo sitio, a la misma hora.

¡¡¡Claro!!! Ahora caigo. Esa debe ser la explicación. (¡Seré obtusa!) La manifestación en realidad no era para exigir la independencia del Sahara Occidental, sino para reivindicar los derechos de los enfermos de Púrpura Trombocitopénica Idiopática. Porque como casi nadie tiene ni pajolera idea de en qué narices consiste esa enfermedad... se sienten abandonados y, por eso, decidieron que El Aaiún (Sahara Occidental) era el mejor sitio para manifestarse. (Ahora me estoy comiendo la cabeza para intentar averiguar por qué El Aaiún y no pueblecitos tan hermosos como El Limbo (Murcia), Peleas de Abajo y Peleas de Arriba (León), Brazatortas (Ciudad Real) o Entrepenes (Asturias).

En fin. Como sea, ojalá que los púrpuro-trombocitopénicos-idiopáticos vean satisfechas sus reivindicaciones y que encuentren la paz y una cura para su enfermedad, con la ayuda siempre diligente de la policía marroquí, Mohamed VI y Zapatitos.

P.S. Una vez más, y ya no me molesto en contarlas: vergüenza de Zapatero, vergüenza de este gobierno y de este país, vergüenza de esto que llaman democracia y que no lo es. Como dijo Pinochet, primo de estos dos, "esto no es una dictadura, es una dictablanda".

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Zapatero y Mohamed VI
Montaje de Susana R. Verano, a partir de
una foto del blog Izquierda revolucionaria de Arafo
"Zapatero a favor de Marruecos en el conflicto saharaui"

"Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo."
(Albert Camus)

3 comentarios:

Fingal dijo...

Esa es mi Susana, poniendo los puntos sobre las íes... a su manera. Supongo que ya has vuelto del Reino Alauí, porque habría que tener ovarios para soltar esto allí, en un blog o fuera de él. Pero, qué digo, tú los tienes. En fin que corroboro y apoyo todo lo dicho. Muy bueno lo de la enfermedad de nombre impronunciable.
Sobre Zapatero... No hay que avergonzarse. No es que haya perdido los papeles, es que nunca los ha tenido.

Jesús Ruiz Pérez dijo...

Desternillante. Debe existir alguna agenda oculta que marcan los diplomáticos de otros Gobiernos, porque la actitud es siempre la misma, gobierne quien gobierne, en política exterior: y los saharauis sólo sirven como señuelo romántico y ejercicio de solidaridad retórica, pero en la práctica dejados de lado para no provocar enemistades con Estados Unidos. Si los saharauis tenían ciudadanía española: ¿por qué no se les ofrece el regreso a la patria, en vez de dejarles abandonados en campos de refugiados, convertidos en cautivos de la desesperanza? Sería un buen comienzo.

Susana R. Verano dijo...

¿Qué patria? Para los políticos españoles (y para la mayoría de los españoles), los saharauis nunca han sido españoles; ni lo serían aunque se les concediera ese estatus (nacionalidad). Son tercer mundo. Marginales. Creen que no aportarían nada (a la economía). Y son culturalmente distintos. De españoles, nada.

Está muy claro, para los políticios, los saharahuis solo molan en tiempos preelectorales, o como arma arrojadiza contra el rival político, o como marketing publicitario... Para ellos, los saharauis realmente solo son extranjeros, igual que los marroquíes, los chinos o los polinesios. Traerlos a España, sería traer inmigrantes, además marginales. Problemas.

Es triste decirlo, pero los saharauis (como cualquier grupo humano minoritario) son un pueblo proscrito y sin futuro. Y no solo por causa de los políticos.