miércoles, 25 de noviembre de 2009

LA MEMORIA HISTÓRICA

Desenterrar
Hace algún tiempo leí una entrevista a la sobrina de Federico García Lorca. También, alguien me envió a mi cuenta de correo una carta de un hombre que pedía al juez Garzón (y a todos) que dejase las cosas como estaban, que no se desenterrase a los muertos de ningún bando, para evitar conflictos y disputas entre las dos partes, que todavía existen.

Una trata de entender las razones de los otros, trata de ponerse en su lugar. Pero sobre aquella entrevista, sobre la carta de aquel hombre y sobre aquellos, como este hombre o como la sobrina de Lorca, que creen que no se debe 'remover' el pasado porque eso podría suponer izar la bandera de la discordia, tengo mi opinión:

“Muerte de un Miliciano”, de Robert Capa (tomada en Cerro Muriano, en el frente
de Córdoba, el 5 de septiembre de 1936).
Fuente:
El País - "Nueva York pone el foco en la guerra civil"

Creo que por encima de cualquier cosa, de cualquier vida, de cualquier historia personal..., por encima de todo, incluso de la 'calma social', están la verdad y la justicia. Olvidarse de eso supone vivir una vida de impunidad y mentiras. Porque es mentira que en este caso desenterrar el pasado necesariamente vaya a generar división social. Lo haría si los motivos y las intenciones fueran deshonestos. No lo son. Se trata de saber la verdad, de hacer justicia a la memoria de los asesinados, que está enterrada, como sus huesos anónimos, en cunetas y barrancos de un país que sigue deambulando por ahí con una venda en los ojos, tropezando con voceros siempre malintencionados e incapaz de distinguir, de entre la maraña de mentiras que éstos les cuentan, lo que es justo de lo que no, la verdad de la mentira. Lo que genera discordia y ruido social, lo que alimenta el odio y el enfrentamiento, es difundir esas mentiras, tratar de manipularlo todo y a todos con ellas, intentar que la verdad permanezca oculta, echar más tierra sobre los muertos y su memoria, que es lo único que puede y debe permanecer de ellos.

Si la familia de Lorca no desea desenterrar a Federico, cuyo asesinato es el símbolo de la injusticia y del horror (¡matar a un Poeta! Es como matar a un niño), y prefiere que sus restos sigan ocultos en algún lugar de un barranco entre Víznar y Alfácar, pues es respetable. Pero las familias de los dos banderilleros y del maestro, compañeros de fusilamiento y de fosa de Lorca, discrepan. También están en su derecho y han de ser respetados, sobre todo porque lo que exigen es justo.

Mi padre es de una aldea que pertenece a Viguera (La Rioja, España). Allí he pasado gran parte de mi infancia: fines de semana, veranos... Todo el mundo sabía que en Viguera había fosas comunes. Pero nadie quería hablar de ello. Mi abuelo me lo contó cuando todavía era una cría, porque él estaba convencido de que lo más importante del mundo es la verdad y la justicia. Me habló de 'los 11 de Viguera', asesinados en el túnel en el año 36 y enterrados en el pueblo, en una fosa común, sin identificar.

Pues bien, tras saber esto, la que escribe, en ocasiones exploraba el lugar jugando a encontrarles, entre la inconsciencia propia de una niña, cierto respeto-temor, la curiosidad y la necesidad de comprobar todo lo que me había contado mi abuelo. No es que no le creyera, es que quería descubrirlo por mí misma y, además, pensaba que seguro que esas personas deseaban que alguien las encontrase. Y las encontraron, hace tres años desenterraron a los 11 para que sus familias pudieran enterrarles dignamente, hacerles un poco de justicia y homenaje, llorarles y recordarles con sus nombres y apellidos. Yo lo vi. Pero no vi discordia, ni odio, porque sus familias y amigos no buscaban eso.

Por eso creo que Federico desearía que le encontrasen y desenterrasen, para que el pueblo de sus versos y de su imaginario, que siempre será el mismo en lo esencial, pudiera, además de regalarle flores y poesías, colocarlas sobre su pecho, aunque su pecho no pueda ser ya más que tierra junto a una lápida grabada con su nombre y quizá alguno que otro de sus versos. Me gustaría poder hacer eso algún día. Es un pequeño gran deseo que llevo conmigo: regalarle flores y poesía a Federico y colocarlas sobre su pecho, aunque sea de tierra, y donde pueda leer su nombre. Porque a pesar de que yo no tengo ningún muerto que encontrar y desenterrar y aunque Federico no era de mi sangre, lo siento tan mío (e incluso más me atrevo a decir) como lo pueda sentir su familia. Y siento lo mismo por los demás Federicos aún sin nombre.

Federico García Lorca (1925)
Fuente:
La Memoria Viva
"¿Quién oculta a Lorca?"

"Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo".

(Federico García Lorca)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, estoy muy de acuerdo contigo. Los que no quieren desenterrar y hacer justicia es porque tienen algo que ocultar o porque desconocen el valor de la verdad y la justicia. Por eso no entiendo a la sobrina de Lorca, por ejemplo. Su tío no es sólo su tío, es mucho más que eso, es el poeta del pueblo, es el símbolo de la injusticia y la represión... Es de todos. No se da cuenta.